Un
asalto de negro y por sorpresa,
un
secuestro de amor, nuca a cintura,
desmelenado
y súbito, sol de la noche,
embriagado
solsticio de alma en vilo.
¿Quién
pronuncia tu nombre en esta hora,
marejada
de amor, siniestra y bella,
cuando
el barco y la vela se hacen uno
y
no hay capitán, ni estrella ni gaviotas?
Sólo
tu luz, de negro, piel y seda,
se
introduce en las aguas de mi noche,
y
es mi sueño y el faro de mis sueños
y
es el timón que alumbra cuanto anhelo.
Isabel Ascensión
M. Miralles
1 comentario:
Me ha encantado este Asalto. El ritmo es muy bueno y los versos una gran sorpresa.
Besos, Isabel
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