Me vi viajar bajo un dosel de hojas,
verde sobre verde, claro sobre oscuro,
las blancas nervaduras alzándose
cual bóveda de catedral gótica,
palios de naturales veladuras bajando,
ambiente húmedo de agua y raíces,
en donde la cochinilla
y la escolopendra
descubren un mundo
de intrincado laberinto;
y por fin, flores, flores alzadas:
las humildes capuchinas
loadas por cúpricos insectos
que con sus élitros de luz las profanan .
Así la humana naturaleza:
rizomas y arborescencias,
capuchinas
y natura entre sus vestiduras,
agua, vuelo
y élitros en el espíritu.
Ese es ahora mi mundo:
un plantío de modestas capuchinas amarillas.
Perfecto Herrera
2 comentarios:
Magistral poema de hondura lírica y aciertos que emocionan. No por haberlo leído ya antes, me emocionó menos. Enhorabuena.
Salud
Julio G. Alonso
Gracias, Julio. Tu voz es una voz que siempre acompaña.
Un abrazo.
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