José Ballester
Escritos inéditos y autobiográficos
Comentarios y notas de José López Rico.
José López Rico ha estado unido a la persona de José Ballester y, tras su muerte, hace ahora treinta años, ha dedicado muchas horas a tratar de entenderlo. Una vida es un enigma que nunca resolvemos del todo.
No ha sido fácil esta tarea, en parte por la dificultad que supone la pérdida de documentos. Sólo aporta algunos textos estrictamente familiares, y por tanto inéditos, más su investigación en diferentes archivos a los que ha tenido acceso. Sin embargo, como el pescador atento, ha ido reuniendo las piezas que conforman el mosaico de la vida de José Ballester, y ha sabido ensamblar lo público y lo privado.
¿Qué hay de interés en su vida? Se trata de un hombre que ha asistido a casi todos los acontecimientos del siglo XX y lo ha hecho desde Murcia, ciudad e historia, que conoce muy bien, pues de algún modo ha sido su portavoz, ya que muchos de nuestros visitantes han dispuesto de sus guías, o lo que es lo mismo, han visto a través de su mirada; la primera aparece en 1930, editada por Espasa-Calpe.
José Ballester, ha sido escritor, periodista y Director del diario La Verdad, durante muchos años. Por oficio se ha convertido en invisible, semejante al cristal está ahí para que podamos ver a través de su testimonio. López Rico se ha colocado a la espalda del fotógrafo, y de este modo da cuenta de detalles, que no suelen figurar en los libros, pero señalan al hombre que fue.
Y, en efecto, lo primero que encontramos es a un hombre bueno, Hitler de bondad, le llamaba el pintor José María Párraga, y lo era para los suyos y para los que le rodearon. Dotado de gran amor a su ciudad, que nadie confunda con un trato localista o aldeano, en los pertenecientes a la generación del 27, eso sería un imposible, amigo de Juan Guerrero Ruiz y por tanto de Juan Ramón Jiménez, de Jorge Guillén, Raimundo de los Reyes, Antonio Oliver, Carmen Conde, Garay, Planes, Flores, Gaya y todos los que constituyeron la cultura de los años veinte y treinta, colabora en el Suplemento de la Verdad, Verso y Prosa y Sudeste, nuestras revistas míticas, labor cultural que nunca cesa, con su prosa poética, sus atinados juicios y su rigor ensayístico. Fue siempre un excelente lector de nuestra escasa vida cultural. Su mejor novela, Otoño en la ciudad, conjuga sensibilidad y cultura, aparecida en 1936, se define aquí como el hilo roto. José Ballester, no quiso molestar y cuando llega el momento de abandonar la actividad periodística, su razón de vida, se inclina, pero no se vence, poco a poco va cediendo hasta que desaparece. Hay un momento mágico en el libro que es el relato del encuentro en el sueño entre José Ballester y su yerno José López Rico.
Asomarnos a la intimidad de la cocina y sus habitantes, el espacio de la casa de su niñez, los primeros estudios, el primer escrito, sus oposiciones al cuerpo de correos, las triquiñuelas de que se vale para sortear las pequeñas torturas que el régimen médico le impone, visitar el arcón del pasado, no son un ejercicio de voyeur, por el contrario, recorremos esa intimidad que no suele aparecer en las biografías.
Aparte de documentos gráficos, fotos, autógrafos, dibujos y textos, unos inéditos, otros difíciles de encontrar, el libro incluye una relación cronológica de la obra de José Ballester, también una nota biográfica de aquellos con los que ha mantenido correspondencia.
Dedicado a sus familiares, López Rico, ha hecho un libro imprescindible para quienes hubiésemos querido compartir algunos ratos con D. José Ballester.
José Luis Martínez Valero