domingo 20 de julio de 2008

Hora Prima

Es mi fiesta y lloraré si quiero

Un mar lleno de peces que navega.
Abro a la vida sus compuertas altas
y en resplando me anego.
¡Soy yo la que amanece!
¡Contempladme!
Han nacido palabras en mis labios
soñando hacerse verso.
El viento mañanero
músicas va poniendo en mi garganta.
Es temprano.
Ahora mismo
el horizonte estrena una alborada
de primorosas luces.
A esta hora no se hacen reproches.
Las falsas promesas
no han comenzado a oírse todavía
dispuestas van las horas
a dejarse llenar por la hermosura.

Josefina Soria

sábado 19 de julio de 2008

Mishima dice

El Japón es víctima de la serpiente verde
Mishima

Mi gorrión asustado,
ven a mis brazos, ven
esta noche y compensa
el dolor que mañana has de causarme,
aunque entonces me libres
de otro dolor:
el de las palpitantes vísceras
o el de la patria.

Pececillo, reposa en el estanque
de mis ojos, no escapes cuando muerda
la dulcísima caña de tu nuca,
cuando mis dedos hagan
noche en la duna de tu vientre, crucen
la frontera en la súbita
densidad de ese bosque.

Ay, pequeño Morita
enredado en el corazón,
como un gatito ciego que se hubiera
metido entre mis pies: deja que mezcle
tu semen con el mío
como mañana
se mezclará mi sangre con tu sangre.

No temas, porque está todo dispuesto:
el sable que podría
cortar hasta un suspiro tuyo,
la hoja que empuñará tu mano,
oh, no tiembles, los algodones
y las palabras
que borren la ignominia de estos años
de mercaderes,
de orgullo hecho jirones
como bandera
entregada a los vientos enemigos.

Aureliano Cañadas

viernes 18 de julio de 2008

Lluvia


Cae con fuerza la lluvia
después de mucho tiempo
en la ciudd sedienta
donde es recibida con alborozo
por los ciudadanos desprevenidos.
Ciudad y lluvia se funden
en un abrazo muy deseado,
se besan, se acarician, gimen,
así se crea ese juego previo,
necesario para el amor.
Las plazas, calles y avenidas
se estremecen,
la lluvia se excita y arrecia
y todo se convierte
en una hermosa tormenta, tierna y entrañable.
Un hombre y una mujer asisten
perplejos, empapados hasta los huesos
al espectáculo grandioso
mientras pasean ahora
por aquellas plazas, calles y avenidas inundadas,
y se prometen un amor apacible y cariñoso
cuando lleguen a casa
después del paseo cotidiano.

José Cantabella

jueves 17 de julio de 2008

Tiempo de antes

Buscábamos salir de sus fronteras
recurriendo a los sueños,
atajando por turbias geografías
en mitad de la noche,
con los ojos abiertos como lanzas
de luz inquisitiva,
por si fuera posible atrapar con los dientes,
las manos o los párpados
una pizca fugaz de ese otro mundo
transformado en anhelo.

Entrábamos a saco entre los libros
y en las salas oscuras de los cines
buscando navegar por otros mares,
haciendo de comparsas de los héroes.

Todo para afrontar el día siguiente
y su triste ración de soledades,
que dejaba en el borde de los labios
el amargo recuerdo
de lo ya conocido y sus miserias.

Aquello lo arrastró el paso errante
y ciego de las horas.
De esos sueños nacieron otros sueños,
más lejanos, también más obcecados,
hasta desembocar en el momento turbio
en que duelen los brazos que luchaban,
falta impulso
y el alma asume ya tantas derrotas...

Y sólo queda, al fin, el desencanto,
la rabia por la estafa de la vida
contra aquellos que, erguidos, la adoramos
y ahora comprendemos su estrategia
de mantenernos vivos
para nutrir, una vez más,
su afán de desencuentros.

La rabia, digo,
como última respuesta
hasta el día en que la vida diga basta.

Pedro Felipe Granados

sábado 12 de julio de 2008

El sueño de Josep Lluís Rodríguez Zapatero (Mi adhesión al manifiesto en defensa de la lengua común. 2ª Parte)

La desgobernación que manifiesta últimamente José Luis Rodríguez Zapatero en los asuntos públicos (aclaro bien: públicos, no privados: en éstos le va bien; más quisiera este funcionario atado a un préstamo hipotecario que Hacienda le devolviera dinero, como al Presidente) le ha precipitado a una lectura enfrentista del Manifiesto por la lengua común. Como ya he expresado mi reserva respecto a las intenciones ocultas de algunos políticos que se han adherido a dicho Manifiesto, ¿debería hacer ahora el elogio del avestruz, que gobierna a una pandilla de avestruces en congreso donde, entre otras aportaciones al socialismo del siglo XXI, se ha aportado la sutileza nominalista como método para negar los problemas?
- Sepa usted, ciudadano español, que en Cataluña la lengua “vehicular” (expresión asumida por el Presidente del Gobierno de España) es el catalá; qué errado anda, sin ese vehículo oficial, quien le reclame allí a la Administración el derecho a usar su utilitario castellano. No, no, no se disculpe: míreme a las cejas y se convencerá de que no hay ningún problema.

He leído sobre el Manifiesto muchas opiniones, en prensa y en foros de internet, estos días. Una adversa, publicada en “El País”, de Manuel Rivas, no sé si llamarla característica de una Nueva Vía de pensamiento estrecho: desvirtúa la cuestión llevándola al terreno cultural y lingüístico, en donde las "otras" lenguas cooficiales del Estado son en realidad las víctimas del español... en las comunidades oficialmente bilingües, pero podía haber añadido también en Cuenca, Medina del Campo y aun en ciertas comunidades latinas inmigrantes, o incluso en Gibraltar, donde se ha impuesto el español con acento andaluz.
Yo le relataría al buen fabulador gallego mi vivencia personal como profesor recién llegado al instituto de Mahón: era a mediados de los 80, aún existía un único Ministerio de Educación para todas las Españas (excepto Euskadi y Catalunya), pero allí los claustros de profesores se hacían en catalán, alegando que era la lengua mayoritaria de la isla. ¿Qué podría haber dicho entonces? ¿Impugnar todo lo que se tratara en claustro, dado que un claustro es un acto administrativo y no es una charla de amiguetes? ¿En qué lengua protestar que no entendía res y que mi ignorancia del catalán acaso me pudiera perjudicar en los asuntos que se trataban? ¿Podía pedir que como ciudadano español se me concediera el mismo derecho al menos que a uno de ETA, a que se me hablara en la lengua de mi aldea, en una lengua cooficial de España, como hasta ese momento había considerado el español?
Afortunadamente hoy ese problema no se me plantearía: no podría ir allí como profesor. ¿Imaginan ustedes por qué?
- Ahora sí va entendiendo, compañero.

¿Por qué el Ministerio para la Igualdad se pronuncia sólo en temas de desigualdad de “género” y no sobre otras desigualdades pedagógicas, administrativas, económicas, incluso tributarias, de género común? Pero esta cuestión real no importa. Ahora afrontemos un problema de más fondo teórico: la opinión que he leído en foros como el del periódico La Vanguardia: allí, en catalán, se retuerce el argumento del Manifiesto y se dice que, moltes gracies, con ese tipo de Manifiesto nos dais la razón de que España nos discrimina, nos niegan los derechos propios de un Estado soberano.
Con total deshumanización, teorías como ésa pasan por alto que las situaciones de los hablantes castellanos a los que desfavorece la administración autonómica son realidades humanas que no pueden esperar a que se resuelva la cuestión histórica del futuro estado catalán independiente. Tiene gracia que el argumento apele a la soberanía futura de un Estado, que impondrá la obligatoriedad de su lengua, y se critique que el Estado español, el que existe ahora, lo haga; que además ni lo hace; es de risa, si no supiéramos a qué extremos llegó la barbarie teórica en el siglo XX.
-Mientras tanto... mientras no tengamos una sola lengua de Estado en propiedad, apelemos a la obligatoriedad, a la normalización e inmersión lingüística en la lengua vehicular de nuestra Autonomía; mientras no podamos llamarla oficial, sino sólo vehicular, que se lo aprenda así el Presidente..

¿Ayudamos de ese modo a los trabajadores y a los menos favorecidos a afrontar la crisis económica?
En las situaciones precarias de movilidad laboral, en que un trabajador, inmigrante o no, se mueva por el Estado español, es tan inhumano imponerle la obligatoriedad de una educación en la lengua de una Autonomía; pues ocurre que la inmersión en una lengua y la educación a través de ella determina para una gran parte de personas toda su formación. No pensemos que muchos hijos de trabajadores van a poder ser perfectos bilingües, dominar la ortografía, etc, de una lengua y, si mañana se tercia, pasar a dominar otra. Esas personas no tienen en sus familias un medio de culturización distinto al educativo (no son burgueses todos o hijos de padres ilustrados). Pongo el caso de un hijo de un familiar mío guardia civil, mire por dónde; al crio le pilló en Elche, perdón, en Elx, los dos años en que comenzaba a aprender a leer, y se le atragantó el valenciano...Quizá no hubiera sido nunca un niño lector, si se le hubiera enseñado en la lengua materna, que además es la común y a la que tiene derecho todo ciudadano español.....pero quién sabe. Éstas son situaciones individuales irrecuperables, únicas, y es una grosería que se utilicen reivindicaciones políticas futuribles mientras, aquí y ahora, en nuestro marco constitucional que posibilita la opción por una educación en valenciano o en español, se pase por alto al ser humano. Definitivamente, yo seguiré leyendo a Rosalía, en gallego; a la Rodareda, a Ausias March, en catalán; siento no poder leer en euskera, a pesar de que llegué a comprarme una gramática. Mi acervo de lecturas es deficiente, pero de niño me fue más natural leer en mi lengua materna, debió serme más apetecible también la comprensión oral, y en fin, una vez adquirida, con mayor o menor retraso, la competencia en lecto-escritura en la lengua en que me cambiaban los pañales, cierto día, allá por la adolescencia, abrí un libro de versos de Père Gimferrer.
Carezco de prejuicios hacia ningún idioma, lucharé por el derecho de que Josep se diga Josep aquí y en Lima. En cambio, no me parece necesario (como sucede en la escuela de Cataluña, al pasar lista el primer día de clase) que el profesor diga Josep si el niño se llama José.
- !José y, además, castellanohablante! ¡Pobret!
Lo que me parece mal es que en una comunidad del Estado los que llegan de fuera partan ya de una desigualdad de base, lingüística, en su vida civil y administrativa. Si son españoles, mire usted, no. No son unos inmigrantes más, no cualificados, que han de ser puestos en cuarentena y aprender un mínimo de recursos. Una fábrica de hacer trabajadores baratos. Ese es el gran objetivo, oculto, de la empresa catalana o vasca, bajo la reivindicación de la cultura.
- ¡Presidente! ¡Josep Lluís!
Se ha quedado dormido.

Fulgencio Martínez.