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lunes 30 de enero de 2012

V Certamen de Poesía y Relato Corto

BASES

La Asociación Cultural “Las Palabras Escondidas” y el Ayuntamiento de Villa del Prado, convocan el quinto certamen de Poesía y Relato Corto “Las Palabras Escondidas”.
Los participantes deberán ajustarse a las siguientes bases:


B A S E S
1. - Podrán participar autores de cualquier edad y nacionalidad siempre que las obras estén escritas en lengua castellana, sean originales e inéditas y tengan una extensión de:
- Relato Corto: de 2 a 5 páginas
- Poesía: poema o conjunto de poemas, máximo 25 versos

2. - Las obras - una por autor y modalidad - se presentarán con libertad de tema, metro y rima, mecanografiadas por una sola cara a doble espacio en papel tamaño DIN-A4, debidamente grapada y paginada, por triplicado, adjuntando la obra en soporte informático en Word, con el nombre de la obra escrito en la carátula. Las obras se ajustarán al tipo de letra Times New-Roman o similar, tamaño 12.

3.- Los originales de las obras se enviarán dentro de un sobre en el que se indique:
V Certamen Literario de poesía y Relato “Las Palabras Escondidas”


Se enviarán por correo a:
Asociación Cultural “Las Palabras Escondidas”
c/Antonio Machado nº 6
28630 Villa del Prado
Madrid


4.- Dentro del sobre se adjuntará otro sobre cerrado en el que deberá figurar:
En el exterior: Título de la obra y el lema o seudónimo.
En el interior: Nombre y apellidos del autor, fotocopia DNI, dirección postal, teléfono, y email.

5.- Los trabajos se podrán enviar desde el 1 de febrero hasta el 1 de mayo de 2012 ambos inclusive.

6.- Los premios consistirán en:
Poesía.-
Primer premio.- 200 € y placa o escultura
Un accesit.- 100 € y diploma
Relato
Primer premio.- 200 € y placa o escultura
Un áccesit.- 100 € y diploma

7.- La recogida del premio otorga a la asociación cultural “Las Palabras Escondidas” el permiso para publicar o representar las obras premiadas en el/los medios que considere adecuados. Los originales no premiados podrán ser retirados por los autores en el plazo de un mes desde el fallo del certamen.

8.- El fallo del jurado se dará a conocer oportunamente; la fecha de entrega de premios será difundida a través de los medios de comunicación y mediante carta, e-mail o comunicación telefónica a los ganadores.

9. - El hecho de participar implica la aceptación de todas y cada una de las bases y su interpretación por el Jurado si fuera necesario. La no asistencia al acto de entrega de premios supone la pérdida del premio en metálico.

sábado 28 de enero de 2012

Diario político y literario de Fulgencio Martínez, donde se habla de lo divino y lo humano: 3

FUNERALES DE FRAGA



Vaya por delante que yo le desearía a Manuel Fraga que estuviera en el infierno si no pensara que allí hay alguna gente buena. No comprendo ese celo provinciano de quienes están propagando la apoteosis de ese señor. Ya está en los altares, en la iglesia de Aledo, sin que el obispo de turno se sonroje. Santo Tomás, que todavía es autoridad para los católicos, según creo, incluyó la sorberbia entre los pecados capitales. Aquel gallego no fue menos soberbio que muchos réprobos, pero, por lo visto, ahora se trata de registrar su mansedumbre cristiana y su fe de vida democrática para ascenderlo a la escala de los bienaventurados. Muy barato se ha debido de poner el billete al Cielo; aunque, con esta crisis, más de una compañía aérea de bajo coste anda regalando viajes en primera clase al contratar un paquete turístico. Se ve ahí la mano ahorradora del gobierno de Rajoy, que ha hecho todo lo posible para que los funerales de Estado del ciudadano Fraga no agranden más la deuda de España: el mismo combinado de vuelo+hotel para tanto ministro asistente al acto, sólo ha supuesto un módico gasto adicional. Subir los impuestos no da para mucha fanfarria, ni está el país para cantar por alegrías, menos aun, en latín, ha avisado el ministro de Hacienda.

Más simpático es el jaraneo de los señores políticos parlamentarios, que casi en bloque han llorando la pérdida de don Manuel. Se ha ido todo un carácter, todo un hombre: algunos todavía miran para atrás con miedo, no vaya a ser que les caiga un grito recio si ponen una coma torcida en el obituario glorioso del ministro de Franco, y eterno aspirante a presidente de gobierno del régimen que fuera.

Los españoles decentes no estamos en paz mientras sigan en la cuneta abuelos y padres que defendieron la República, aquel régimen legítimo denostado por ese gran Difunto y sus conmilitones ideológicos. Los políticos de izquierdas, al menos, tendrían que secarse las lágrimas y poner de su parte para que descansen en paz los restos de los asesinados por Franco: ¡déjense de gaitas (ahora hablo en serio, señor, y bien alto, como don Manuel) y cumplan su deber de enterrar a los muertos, cristianamente o no!


Fulgencio Martínez



El artículo de Fulgencio, publicado en La Opinión de Murcia, 23 de enero de 2012

viernes 27 de enero de 2012

Asesinatos profilácticos


VV.AA.
Asesinatos profilácticos
Ediciones Irreverentes,
Madrid, octubre de 2011

Asesinatos profilácticos
es una de las apuestas que Ediciones Irreverentes presentaron al mundo editorial para este año recién comenzado, y tras leerla, estoy convencido de que es todo un acierto por parte de la pequeña editorial que dirige Miguel Ángel de Rus.
Una antología que contiene una brevísima joya literaria como es “Instrumento de justicia”, de Kalton Harold Bruhl, y casi una obra maestra del suspense como es “Bruno”, con un final tan inopinado y sorprendente que hará las delicias de cualquier lector al que le guste la novela negra, aderezada con ese fino humor que caracteriza al murciano Jerónimo Tristante, autor del citado relato.
Pero no únicamente ellos. Ya Santiago García Tirado, editor literario de esta antología, nos recuerda en el prólogo que “todas las sociedades han sentido una fascinación por la sangre apenas disimulada”, y aquí está bastante disimulada, con hermosos asesinatos, crímenes que logran recuperar el equilibrio del mundo, como podemos leer en la contraportada, todo un homenaje a la mejor narrativa negra con toques de escogidos autores y autoras como si de un homenaje a los mejores cocineros se tratase.
Veintiocho formas de asesinar, alguna vez, tan incruento, como en “Veinte años, un lago, un recuerdo”, de Miguel Ángel de Rus, o tan mortífero y preciso como los de “El cirujano”, de Guillermo Orsi. Veintiocho, sí, aunque el autor del prólogo quiera mantener un particular enigma cuando nos habla de estos “26 placeres inocentes, pese a su espantoso título”.
Yo he pecado con ellos, y volveré a hacerlo.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves 26 de enero de 2012

Rubén Castillo en la Biblioteca de Torre Pacheco presenta novedades literarias

Pesentará sus novelas "Las hogueras fosfóricas" (Baladí) y "El globo de Hitler" (Isla del Náufrago).

Será en la Biblioteca de Torre Pacheco, el jueves 26 de enero, a partir de las 20 horas.

Más información AQUÍ.

Miscelánea, exposición de Blas Estal en el recuerdo


Casa de cultura del Puerto de Sagunto, se inaugura una exposición de la obra de Blas Estal, el 2 de febrero de 2012, a partir de las 19 horas, y que estará activa hasta el 26 de febrero próximo.

La muestra la presenta la Asociación Amaranto.



miércoles 25 de enero de 2012

Un "Ágora" para los "dignificados"

Podríamos decir que el siglo XX, escenario de dos grandes tragedias mundiales, se clausura en 1989 con el gesto de un hombre más propio de un drama de Chekhov que de una tragedia de Esquilo. Mikhail Gorbachov abre el tablacho que representa el muro de Berlín y se inicia la gran catarsis. El imperio comunista se desmorona y con él la mitad del mundo que se mira en aquel espejo.

Veinte años después, en 2008, los cimientos del otro gran imperio, el sólo y el único,
se tambalean en Wall Street, y en lugar de quitarlos, los hombres grises del régimen se dedican a poner tablachos por todos lados para contener la avalancha, que tres años después sigue filtrándose por todas la grietas de irracionalidad que las prácticas de un capitalismo “depredador e insaciable” (en palabras de Pere Casaldáliga) ha provocado.

El sistema hace aguas, y donde primero se nota como siempre es en la línea de flotación. Los de arriba callan y silban su canción mientras preparan sus botes salvavidas. Nadie quiere ser el primero en señalar al emperador desnudo, nadie excepto ese grupo de desharrapados anónimos, que como un coro griego, empujados por la fuerza profética de los hados, se dirigen a las plazas de todo el mundo con sus pancartas y sus jergones dispuestos a esperar la llegada del “héroe” al que le tienen una larga lista de preguntas preparadas. Naturalmente, el “héroe” que haya de purgar esta tragedia no se va a presentar jamás, pero las preguntas siguen ahí, plenas de sentido y tarde o temprano tendrán su respuesta, de alguna manera ya está en el aire.

El hecho de haber sido “ imprevisible” es lo que ha sorprendido de este movimiento del 15-M, de los “indignados” (término en cierto modo cursi y puritano y que yo cambiaría por el de “los dignificados”, pues es lo que late en el fondo de su motivación, la reivindicación de una dignidad para un discurso prostituido y tergiversado de ”lo social”. Y el hecho de ser ingobernable es lo que paraliza la mirada estupefacta de las autoridades que han de enfrentarlo.

Zygmunt Bauman pronostica un fracaso o una disolución de este movimiento del 15-M, por la falta de “pensamiento”, por ser un movimiento regido desde la “emoción”. Tal vez, pero sospecho que Baumann identifica aquí pensamiento e ideología, y olvida que también la emoción parte del “pensamiento” en sentido amplio. Si a un movimiento como este le falta ideología, en cambio no le falta razón, en el sentido “kantiano” conocimiento intuitivo de la verdad. Es una suerte de conciencia global de la necesidad de dar sentido y de dignificar el discurso de lo social como espacio concreto de la vida real frente a la especulación virtual que somete y maneja a los pueblos y sus necesidades básicas como si fueran moneda de cambio para enriquecerse a su costa. Algo tan simple como esto es lo que ha puesto de acuerdo a ciudadanos de todo el mundo.


Las redes sociales y su instantaneidad comunicativa no ha hecho mas que ponerle fecha y hora a una cita con la historia, inevitable y deseada, y de la que los protagonistas han sido los jóvenes, no la extrema izquierda ni los parias como intentan hacernos creer. No había mas que acercarse a las plazas de todas las ciudades del mundo y escuchar las intervenciones en las asambleas. Jóvenes preparados en las mejor tradición ilustrada. Proclamas y eslóganes de todo tipo, prácticos, poéticos, graves, humorísticos, cínicos, en prosa o en verso. La voz diversa y libre de la gente, distanciada de un discurso político que últimamente carece de resonancia.

Le faltan líderes visibles, concreciones, programas a este movimiento?. Tal vez, pero le sobra sensatez, prudencia, “koiné”, eso que necesitará la civilización si ha de mantenerse en pie. Ahora bien, que nadie espere que esta vez se vayan a asaltar palacios, quemar iglesias o guillotinar cabezas. Este movimiento, este teatro está reclamando después de cincuenta años de simulacros en las relaciones de producción, una imagen real del mundo, la única posible, la del contacto, la que ponen los cuerpos. Eso que R. Barthes llamaba la “venustidad”. En la medida en que este movimiento persista en el encuentro puntual , en la cita concertada y en las acampadas, su éxito se concretará.

Y nos podríamos preguntar: ¿pero, después de Mayo del 68?. Naturalmente, y la ironía del caso es que este tablacho (para volver a ese definitivo término del argot murciano) lo han levantado precisamente los nietos de aquel Mayo que los abuelos daban definitivamente por perdidos entre tanto aparatito de mandar mensajes.


Antonio Rubio

martes 24 de enero de 2012

Poesía de emergencia social

MANIFIESTO POR UNA POESÍA CÍVICA


Trataré de explicar porque creo que hoy sólo es posible escribir poesía cívica.
La poesía cívica no es sólo una propuesta de poética, es el cuerpo, todavía informe, que se ofrece a la figura miserable de la poesía en nuestro tiempo.

Resistencia interior

La poesía hoy tiene la figura de una “resistencia interior”. Al poeta le es cada vez más difícil mantener vivo el fuego, la tensión, la fuerza interna sin la cual no es posible que se produzca el encuentro con lo que tiene que decir, para que de ese modo pueda darse el resultado de un poema auténtico. Siempre, en toda época y para todo poeta lo ha habido, pero, hoy crece más el peligro de que se adormezca la fuerza interior creativa. ¿Y por qué? ¿Qué tiene nuestra época de especial? Cada uno de nosotros podemos ejemplificar o señalar muchos tipos de peligros que rodean al poeta en esta fase de la sociedad de masas, donde todo, hasta el tiempo personal, no “productivo”, está instrumentalizado por lo económico, y quizá el peligro peor - estaríamos de acuerdo -, el peor el enemigo del poeta es él mismo: que albelga en sí un quintacolumnista al servicio del invasor externo de su tiempo y energías.

Protesta y vigilancia

Pues resulta que ese constatar, en nuestra época, la potencia de desgaste a que está sometida la vocación, la fuerza interior o disponibilidad y necesidad emotivas del poeta, coincide con una general desposesión de sí mismo del hombre.
La resistencia interior, en el poeta y en el hombre actual, es el signo de una actitud de protesta mínima por la falta de acceso a la autenticidad, y una actitud de vigilancia ante la falsa plenitud en que se nos adormece.
Vigilancia no siempre operativa, quién puede tenerla todo el tiempo, sería psíquicamente destructivo. Personalmente, las fluctuaciones de encendido/apagado me producen un estado interior desazonador: es como ponerse un escudo transparente contra los “mensajes” del mundo, que han construido otros intereses distintos a los míos y a los que tengo que prestar todo mi interés. Empezar por no leer la prensa.... ni ver la tele... Hacerse un escudo antimediático. ¿Es posible? No. Entonces, abrirse -a la circunstancia, sin la cual (Ortega) no soy yo; pero de forma vigilante, con este pensamiento acediano, que abrevia por estética: “Yo soy mi circunstancia”, donde el acento está puesto en el Yo.


La esperanza a construir por la voluntad creadora

Si todo lo exterior, tanto como lo interior, está mediatizado, quedaría un foco de resistencia, de denuncia de la falsa plenitud que nos aliena, pero, cuidado, seamos realistas, ¿esto es un huero deseo programático, o dice algo que agarrar?
Aquí surge, entonces, una característica de la poesía cívica, que Maximiliano Hernández Marcos ha señalado, y que tiene que ver con la esperanza. ¿Por qué van solidarias poesía cívica y esperanza? Yo eso lo vi con toda verdad, y con toda la envidia mía también, en Miguel Hernández. El poeta de verdad tiene el deber de dar esperanza. La poesía no es, si hablamos en serio de poesía, lo que nosotros queremos si no lo que ella quiere en su esencia, que no es Platón, es tiempo, historia humana.
La poesía está alicorta si no da esperanza: la crítica, la ironía, la... lo... todo eso sólo tiene valor si finalmente da coraje y esperanza al hombre, de cada época, para vivir y enfrentarse a los problemas de su tiempo y a los de la propia existencia finita.

Bien, ¿y qué ocurre cuando el poeta concreto no tiene esperanza alguna? O ¿está como yo dentro del invernadero de un pensamiento negativo o ha regresado y va al escepticismo? ¿Cuando hoy no creemos que la poesía sirva para nada, y efectamente no sirve para nada? La poesía parte de la batalla perdida con su presente. Curioso que esto lo diga quien cree en la poesía cívica.
Dialécticamente, hay aquí otro círculo. Nudo gordiano. Los extremos se tocan. ¿La poesía cívica no es lo mismo, entonces, que la poesía intimista (Bécquer): si su raíz está en la resistencia interior, y si, como en algunos momentos, parece atraída por el desengaño y la negatividad hacia el presente de la situación histórica?
En el siglo XIX Bécquer podía entenderse y refugiarse en su yo íntimo, porque ese yo aún no estaba afectado por la duda de sí (“El canto más personal es un montón de sombra que te han puesto ahí otros, en tu cabeza”, dice Acedo, un siglo después de su admirado Bécquer).
Era así y de forma auténtica, “inocente” sólo si lo juzgamos desde nuestra situación. Y por no ser una huida falsa, inauténtica, podía ser buena, genial incluso, la poesía intimista de Bécquer.
Hoy, no: sería una falsedad, y de ahí solo salen malos poemas, todo ese conjunto de poemas líricos inauténticos, que se escriben a capazos.


Más allá de las narraciones, el foco en el futuro

El yo personal, íntimo, ha sido invadido desde hace tiempo por el “yo narrado”, ese yo narrado que ha adoptado el formato general del mundo narrado, preconstruido, en que nos hacen vivir los lenguajes económicos. Nuestro presente, incluso, es un presente ya narrado, descrito en sus incertidumbres: no estaba desacertado en su vaticinio Orwell. Lo peor no es, hoy, saber que estamos dominados, que otros mandan y deciden por nosotros; tampoco el saber que nos manipulan y engañan (esto era lo que se daba antes y se sigue dando ahora); lo peor es que sospechamos, ya hoy, que el Poder, aun manteniéndose como tal, ha perdido la coherencia, la visión racional de sus fines, el sentido del argumento que impone, y que se (di)vierte en fabricar múltiples y descabalantes relatos, microrrelatos cada vez a más corto plazo.
Es mentira que el futuro, que también nos dicen que está narrado ya, lo tengan en sus manos.
La poesía cívica entiendo que ha de poner su foco en ese “futuro”, que es lo abierto, lo no narrado, un futuro exento también de la visión personal del futuro por parte del escribe, pues esa visión ya viene narrada, y en mi caso tiende a ser muy escéptica.
Casi siempre escribimos con el foco en el pasado, ahora toca poner el foco en ese futuro esencial del ser humano, y traerlo como cuña para introducirlo en los huecos que asoman en el discurso preconstruido, que nos diseña el futuro desde una única y cosificada visión del presente.


Realismo comunicativo

Termino recordando el realismo comunicativo que es la condición asumida, en la poesía cívica, del lugar del poeta en nuestros días. El poeta ha asumido su condición de un ser humano corriente, y desde ella habla. Cuando me refería antes a la dificultad de mantener la fuerza interior, la fuente del poetizar, en un mundo de cotidinianidad cada vez más secante, partía de ese lugar.
Claro que en otras épocas el poeta se “ayudaba”, para mantener su singularidad aparte, bajo la barrera de una condición casi divina, o marginada, bohemia. Todo eso es hoy ya falso, más que los billetes de cien pesetas.
Lo difícil, y lo que hemos de asumir, es que el escritor es un tipo que escribe en medio de todas las contradicciones y problemas de cualquier ser humano de su tiempo. No hay un “bios” del poeta, como tampoco del filósofo o del religioso. Los hubo. Soltería, independencia moral, hasta una dieta específica. Todo eso, repito, es hoy falso, además de imposible. Quien se crea que así puede ser poeta, filósofo, o lo que sea, se miente y se hace una falsa composición del tiempo.
Cómo, desde dentro de la misma situación histórica alienante de cualquier hombre de su época, el poeta se plantea su función irrenunciable, esa es la tarea que tenemos que realizar, y un principio de verdad del que partir al menos.
En ese principio de verdad, que no es una pose más, se cifra la posibilidad de que, de nuevo, la poesía se entienda a sí misma como comunicación. No porque el poeta, como antes, venga con un mensaje desde otra parte, para comunicarlo, y suponiendo que la comunicación era un derivado del proceso de la escritura y, además, dando por hecho que el receptor estaba “a priori” obligado a prestarle atención. Sino porque la poesía se ha ganado el derecho a plantearse de nuevo como comunicación, como “otra forma de comunicación”, desde su misma esencia, proyectando su figura actual inmersa en el mundo y corriendo todos los peligros de la banalidad y la cosificación para rescatar algo que merezca la pena ser dicho y compartido.

Fulgencio Martínez

Fulgencio Martínez es autor de “Prueba de sabor”, de próxima aparición, y de otros tres poemarios: “León busca gacela”, “El cuerpo del día” y “Cosas que quedaron en la sombra”.