BLAS ESTAL es el autor de la magnífica portada de A Serrat con diez cañones por banda, libro publicado por Huerga & Fierro Editores en 2007, pero distribuido a finales de 2008. Por esta involuntaria circunstancia, no pudo verlo publicado.
Algunas veces hablábamos por teléfono y me constaba su ilusión por ver su portada impresa. En las últimas llamadas, supe de sus ingresos hospitalarios. Él mantenía su entereza y buen humor. Se nos quedó pendiente un arroz en su casa del Puerto. Blas era, al margen de su arte, una persona de esas que sólo de vez en cuando tiene uno la suerte de conocer. En absoluto ególatra, era un ser generoso: dos cuadros tengo de él, que cuelgan de mis paredes, uno, la portada del libro al que me refiero y el otro un desnudo de mujer.
Supe de su fallecimiento por nuestra común amiga María José Bernal, a la que,más de una vez plasmó en la eternidad del lienzo. El mundo sin Blas, ya no es el mismo. Duele y entristece pensar que ya no podremos inaugurar con él ninguna exposición suya.
¡Cómo pesa la soledad de su ausencia! Algún día le escribiré un poema. Hoy, arrodillado al pie de la portada del libro que no pudo ver, sólo se me ocurre este texto apresurado y, en homenaje a él, transcribir las palabras con que le definía yo en el prólogo. VA POR ÉL.
«Blas Estal (autor de la portada) es un pintor del Puerto de Sagunto empeñado, lo supe siempre, en dibujar bosques de oscuros triángulos, para cegarnos. Triángulos que vienen a nombrarse bajo el jugoso y lamelibranquio molusco de la mujer que, en la celeste curvatura de la belleza, así se muestra en el lienzo. De ahí sus creíbles y deseables desnudos. Y sus marinas con punto de amarre bajo el agua. Y su actitud de genio cuando, en vez de música, les pone a sus plantas películas porno. No veas cómo se ponen... dice.
Para hablarnos de cielos lentos, tiernos y cálidos y acerca del amor asomado al abismo de al existencia: Blas Estal nos sitúa en el verso lamido por Vulcano, porque está convencido de que la Vida debe ser siempre una húmeda primavera. Y así (se) expone, colgándose de ella, bajo el magisterio de su pincel. Acerca del arte de pintar y escribir ha dicho: Aunque el poema utilice el soporte gramatical, y el cuadro el del lienzo, el trazo y el color: son la misma cosa; como la música. Hace tiempo que se escribió este epitafio: Atravesé la muerte y no hallé respuestas, sólo otra frontera. Atravesé esa frontera y entonces vi mi vida dentro de un sueño. Acaso por eso vive dentro de un sueño.» Y, a partir del maldito 2008, dentro de quienes le queremos y no le olvidamos.
HASTA SIEMPRE, AMIGO.
Algunas veces hablábamos por teléfono y me constaba su ilusión por ver su portada impresa. En las últimas llamadas, supe de sus ingresos hospitalarios. Él mantenía su entereza y buen humor. Se nos quedó pendiente un arroz en su casa del Puerto. Blas era, al margen de su arte, una persona de esas que sólo de vez en cuando tiene uno la suerte de conocer. En absoluto ególatra, era un ser generoso: dos cuadros tengo de él, que cuelgan de mis paredes, uno, la portada del libro al que me refiero y el otro un desnudo de mujer.
Supe de su fallecimiento por nuestra común amiga María José Bernal, a la que,más de una vez plasmó en la eternidad del lienzo. El mundo sin Blas, ya no es el mismo. Duele y entristece pensar que ya no podremos inaugurar con él ninguna exposición suya.
¡Cómo pesa la soledad de su ausencia! Algún día le escribiré un poema. Hoy, arrodillado al pie de la portada del libro que no pudo ver, sólo se me ocurre este texto apresurado y, en homenaje a él, transcribir las palabras con que le definía yo en el prólogo. VA POR ÉL.
«Blas Estal (autor de la portada) es un pintor del Puerto de Sagunto empeñado, lo supe siempre, en dibujar bosques de oscuros triángulos, para cegarnos. Triángulos que vienen a nombrarse bajo el jugoso y lamelibranquio molusco de la mujer que, en la celeste curvatura de la belleza, así se muestra en el lienzo. De ahí sus creíbles y deseables desnudos. Y sus marinas con punto de amarre bajo el agua. Y su actitud de genio cuando, en vez de música, les pone a sus plantas películas porno. No veas cómo se ponen... dice.
Para hablarnos de cielos lentos, tiernos y cálidos y acerca del amor asomado al abismo de al existencia: Blas Estal nos sitúa en el verso lamido por Vulcano, porque está convencido de que la Vida debe ser siempre una húmeda primavera. Y así (se) expone, colgándose de ella, bajo el magisterio de su pincel. Acerca del arte de pintar y escribir ha dicho: Aunque el poema utilice el soporte gramatical, y el cuadro el del lienzo, el trazo y el color: son la misma cosa; como la música. Hace tiempo que se escribió este epitafio: Atravesé la muerte y no hallé respuestas, sólo otra frontera. Atravesé esa frontera y entonces vi mi vida dentro de un sueño. Acaso por eso vive dentro de un sueño.» Y, a partir del maldito 2008, dentro de quienes le queremos y no le olvidamos.
HASTA SIEMPRE, AMIGO.
Antonio Marín Albalate
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