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jueves 29 de diciembre de 2011

Francisco Javier Illán Vivas entrevistado en Sexto Continente, de Radio Exterior de España


Audio del programa que dirige Miguel Ángel de Rus, Sexto Continente, en Radio Exterior de España, donde se entrevistó al codirector de Ágora papeles de arte gramático por la publicación de su novela de fantasía épica La Maldición y por la concesión del I premio de poesía Andrés Salom, al poeta Vicente García Hernández.

Pinchad AQUÍ.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Presentación de la Revista "Caravija"

La Peña Huertana "La Crilla" presenta un nuevo número de su revista "Caravija", el jueves 29 de diciembre a partir de las 20,30 horas, en el Centro Cultural de Puente Tocinos, Murcia.

El número actual de la citada revista contiene un artículo, escrito por Manuel Herrero Carcelén, dedicado a la revista Ágora papeles de arte gramático.

Tras el evento se ofrecerá un vino y, por supuesto, patatas cocidas.

lunes 19 de diciembre de 2011

Concurso de Poesía Poeseu 2012

Durante el Curso Académico 2011-12, la Sede Ciudad de Alicante cumple 10 años. Con motivo de esta celebración la Asociación AUCA, y la Sede Universitaria de Alicante convocan un concurso de poesía con el título: “Poeseu2012 Diez años de poesía en la Sede”

BASES

1- Podrán concurrir al Concurso “Poeseu2012. Diez años de poesía en la Sede”, las personas mayores de edad, de cualquier nacionalidad residentes en la provincia de Alicante. Los poemas presentados deberán estar escritos en lengua castellana o valenciana que exalten o reflejen la actividad cultural y literaria realizada en la Sede a lo largo de sus diez años de existencia.

2- Los poemas deben ser inéditos y no haber sido premiados en ningún concurso, ni certamen. Cada autor/a podrá presentar únicamente un poema

3- Los poemas tendrán una extensión máxima de 30 versos, deberán entregarse en papel (formato DIN A4) mecanografiados a doble espacio, por una sola cara, en cuerpo de letra de 12 puntos. Cada obra se presentará por duplicado. No se admitirá envío por correo electrónico. Los poemas seleccionados xx serán solicitados a los autores en versión electrónica posteriormente para su edición.

4- Los poemas se presentarán a concurso bajo lema o seudónimo acompañados de plica o sobre cerrado, cuyo interior debe contener: nombre completo y apellidos, dirección postal, teléfono fijo y teléfono móvil, correo electrónico.

5- Las obras deben de enviarse por correo postal.

Sede Ciudad de Alicante

Av. Ramón y Cajal, nº 4.

03001 Alicante

Indicando en el sobre

Concurso Poeseu2012

O entregarse personalmente en la secretaria de la sede, con idéntica leyenda en el sobre,

6- El plazo de admisión del concurso quedará abierto el 1 de octubre de 2011 y concluirá el 1 de enero de 2012. Con posterioridad a dicho día sólo serán admitidos a concurso aquellos envíos postales cuyos matasellos evidencien que fueron depositados en el buzón dentro de dicho plazo.

7- La Asociación AUCA de las Letras y la Sede Universitaria de Alicante designarán la composición de jurado, que realizará la selección de un conjunto de poemas entre los presentados. Como premio, la Sede Ciudad de Alicante organizará un recital con los autores de los poemas elegidos y efectuará una entrega de diplomas acreditativos,

8- Los poemas seleccionados podrán ser editados por la Sede Universitaria de Alicante, que dispondrá a estos efectos de los mismos. Los originales restantes serán destruidos, no admitiéndose peticiones de devolución.

9- El fallo del jurado será inapelable y oportunamente se hará público en la web: http://web.ua.es/sedealicante, se pondrá en conocimiento de los medios de comunicación y se comunicará a los autores de la obras seleccionadas, que deberán asistir al recital y a la entrega de diplomas.

viernes 16 de diciembre de 2011

El espejo como puerta a otras orillas

Pedro Pujante
Espejos y otras orillas
Chiado editorial, 2011

Pedro Pujante se confiesa discípulo de Borges, de Cortázar, de Poe, de Chejov, de los grandes autores de cuentos de la literatura universal y considera, con ellos, que el relato es la forma más perfecta de narración, pues debe ser directo, contundente y eficaz. Él pretende retomar el testigo de la narrativa de Cortázar, dando su toque personal a las técnicas que el argentino ya utilizó en sus cuentos.

Y esas premisas ha querido dejar sentadas en su primer libro, Espejos y otras orillas, pero no sólo lo anterior, sino que como le gusta distorsionar la realidad, jugar con la fantasía, ha escogido el espejo como símbolo de lo dual, de la otredad, como le escuché durante la presentación del libro que nos ocupa en la Biblioteca Regional de Murcia.

El autor del prólogo, Joaquín Piqueras, ya nos lo adelanta: es un libro de relatos donde lo dual, el tema del doble, aparece muy a menudo, donde pasado y presente se mezclan hasta tal punto que muchas veces nos será difícil saber en qué tiempo nos encontramos; donde la vigilia y el sueño se confunden, donde la realidad y la ficción conviven, permitiendo que las obsesiones, o las locuras si se quiere, estén igualmente presentes entre los catorce relatos.

Alternancia de voces, narraciones paralelas, jugando con los lugares que de fantásticos puede que nos parezcan conocidos, pero el autor tensará un poco más el elástico de la ficción hasta el límite, donde sólo el buen degustador del cuento se sentirá a gusto, en ese confuso límite de la otredad, entre la niebla, dando lugar a cuentos tan bien directos, contundentes y eficaz como A la otra orilla, por poner un solo ejemplo.



Francisco Javier Illán Vivas

miércoles 14 de diciembre de 2011

martes 13 de diciembre de 2011

Francisco Javier Illán Vivas participó en el homenaje al pintor Molina Sánchez







El evento tuvo lugar, como ya informamos, el pasado lunes 5 de diciembre de 2011, en la sede de la Fundación Molina Sánchez, la Casa Díaz Cassou de Murcia.

El codirector de Ágora papeles de arte gramático, leyó dos poemas: La soga y otro sin título.

lunes 12 de diciembre de 2011

Cuentos para leer en Navidad

Antonio Galera Gracia
Cuentos terapéuticos
PNL ebooks, marzo 2011





Cuentos terapéuticos se presentó en Molina de Segura el 27 de noviembre y representaba, para todos cuantos conocíamos la obra de Antonio Galera Gracia, un enorme giro en su creación, y así nos lo reconoció él, quien se definió como encasillado en la novela o ensayo histórico, sobre todo en las órdenes militares y religiosas.

Pero también nos desveló uno de los secretos que acompañan a estos catorce relatos: no fue escrito para ser editado, ni tampoco era un libro nuevo, ya que tenía más de once años. En efecto, en la Navidad del año 2000 quiso hacer un regalo diferente a las tradicionales tarjetas navideñas, y pensó en las muchas personas para las cuales la Navidad es un momento triste, pues echan de menos a algún ser querido que han perdido. Editó cien ejemplares y los regaló a sus amistades, a todas aquellas que sabía necesitaban encontrar en la lectura de estos cuentos un consuelo a su mal.

E, inesperadamente para él, el libro se hizo tan popular que no tuvo más remedio que entregarlo a una editorial para su publicación. ¡Ocho ediciones contemplaron aquella primera experiencia antes de que la editorial, por cosas de esta crisis inventada por políticos y banqueros, tuviese que cerrar! Con posterioridad, y ante el reclamo de nuevos ejemplares, PNL Books se puso en contacto con el autor nacido en Puebla de Soto, para reeditarlo dentro de su Colección excelencia humana, y así fue, habiendo respondido a las expectativas ya que va por tres ediciones desde marzo de 2011.

Cuentos terapéuticos no es un libro de autoayuda, sino que Antonio Gracia nos invita a encontrar el mensaje oculto en cada relato, conocedor de que sólo quien necesite el remedio lo encontrará, a pesar de que otros cien lectores no encuentren nada en ese mismo relato. Tampoco todos los cuentos son inventados, ya que algunos son basados en historias reales, como la de la molinense María Sánchez Rodríguez, cuya historia de superación y perseverancia se cuenta en el relato que cierra el libro, Nunca es tarde.

Un libro que, ahora, en la Navidad de 2011, puede ser muy apropiado para regalar a quienes creamos que pueden encontrar los mensajes ocultos por Galera Gracia en la lectura de cada uno de ellos.





Francisco Javier Illán Vivas

sábado 10 de diciembre de 2011

El sitio de Ágora papeles de arte gramático, en el puesto 17 del ranking de ebuzzing


En estos convulsionados tiempos de ranking de deuda que sirve para enriquecer a unos pocos a costa de muchos, nosotros contemplamos como en el Top Blogs de ebuzzing (lo que antes era Wikio), este mes de diciembre de 2011 nos encontramos en el puesto 17 de la categoría Literatura, lo que enriquecerá enormemente a todos los lectores y lectoras que nos siguen y, sobre todo, a los más de trescientos autores y autoras que han colaborado con nuestra publicación en estos últimos años.

Gracias a todos ellos y ellas.

viernes 9 de diciembre de 2011

Volpi nos avisa contra las mentiras contagiosas



Jorge Volpi
Mentiras contagiosas
Páginas de espuma
Madrid, 2008






Mentiras contagiosas, de Jorgte Volpi, es un buen libro sobre literatura, y no lo digo sólo por la sentencia sobre El Código Da Vinci: “apenas puede ser considerado una auténtica novela. La obra de Brown se parece más a un virus: una estructura que, robando memes de obras más sólidas, ha alcanzado una capacidad de multiplicación sin precedentes, semejante a una pandemia o un cáncer”, sino por que libros, escritores y lectores van, vamos, a encontrar motivos para leerlo.

Sin olvidar a los críticos: “es mejor una crítica negativa que el silencio... Sólo la indiferencia es mortal”.

Un libro que aún tengo mis dudas de cómo clasificarlo, podría ser una novela, podría ser un ensayo, puede que sea ambas cosas esta especie de réquiem por la novela, que sin embargo, no termina como parece que lo iba a hacer, todo ello con un fino sentido del humor que hace muy agradable su lectura.

Y, como no pretendo ser de esos críticos que en lugar de hablar de la obra en cuestión hablan de ellos mismos, de sus opiniones, de sus ideas, de lo que les parece cómo ha amanecido el día, o cómo anocheció el de ayer (escribo esta reseña a las tantas de la madrugada), pues recomendaré encarecidamente que el lector, el escritor, el crítico literario, el editor, el librero, todos, se den un paseo por estas páginas, que no son de espuma.

Lamento que Volpi, conforme avanza el libro, no sea capaz de mantener el mismo interés del lector, al menos, de este que escribe la crítica.

miércoles 7 de diciembre de 2011

Pájaros negros en una antena para móviles de última generación


Hace unos meses instalaron una enorme antena para móviles de última generación en el edificio de enfrente. Supongo que ahora no existirá un lugar en el barrio donde no pueda conectarme con el mundo cuando yo quiera. Eso es fundamental en los tiempos actuales. Pero hay algo en esa antena, algo que me atrae y me arrastra a pegar la nariz a la ventana… Ambos edificios están separados por la Avenida Diputación, mi edificio tiene una planta más, yo vivo en el penúltimo piso y mi visión de la azotea es recta, como si estuviese mirando a alguien, de igual estatura, a los ojos.

Es la primera vez que veo una antena para móviles en una azotea funcional. Es una imagen extraña: ver la sobrecogedora estructura de la antena con sus brazos metálicos, gruesos en la base y afilados en los vértices, apuntando al cielo, como un arma cósmica, rodeada por sábanas de todos los tamaños y colores, ondulándose con el viento, entre calzoncillos y bragas, estampados, lisos, ridículos, jerséis, toallas…Es una imagen extraña: ver a una mujer de unos cincuenta años con su barreño amarillo recoger la ropa seca, mientras a su espalda está esa mazorca gigante de metal, como un androide custodiándola.

Andrea se marchó hace unos meses, ahora vivo solo.

Pero lo que realmente me cautiva de la antena para móviles de última generación son los pájaros que se posan en sus ramas artificiales. Son medianos como una paloma, pero más estilizados. Son negros y tienen el pico afilado. Parecen cuervos pero no son cuervos. Parecen grajos pero no son grajos. Tampoco son… No los he visto en ningún otro lugar. Aunque quizás solo busco lo dramático.

Aún no estoy muy seguro, pero juraría que los pájaros negros pasan la mayor parte del tiempo detenidos en las ramas de la antena. Casi no se mueven. Y diría, no a ciencia cierta, que apenas buscan comida; es como si se resistieran a volar, no quieren perder la posición privilegiada que han conquistado, o porque el frío húmedo de las ramas metálicas les recuerda a la aspereza de las ramas de los bosques de antaño. No estoy seguro. Lo único que sé es que la antena para móviles de última generación siempre está custodiada por un ejército de pájaros negros. Es su fortaleza. Es su iglesia y su mausoleo.

Es hermoso comprobar a través de la ventana de mi habitación cómo se desea tanto una cosa. Todos esos pájaros negros aferrados a algo que no es normal, algo que parece ilógico, antinatural. Parecen algarrobas erguidas. Por la noche imagino a los pájaros negros en la oscuridad de la Avenida mientras mantengo mi habitación con la luz apagada. Palpo el cristal frío de la ventana y miro la azotea. Cuando me levanto es lo primero que busco, pero a la hora que sea allí están todos los pájaros, como espinas, como frutos negros perennes.

Todos los días me propongo subir a la azotea del edificio de enfrente, pero siempre ocurre algo y lo impide. Mañana será otro día. Pero algún día subiré y me sentaré en el suelo para observar a los pájaros negros en la antena para móviles de última generación, de cerca. Estudiaré sus garras y sus ojos y sus plumas y las palpitaciones de su corazón. Tal vez decida quedarme en una rama junto a ellos. Sin comer, igual de quieto, igual de negro y seguro.

Igual de tranquilo.


Salvador Blanco Luque

martes 6 de diciembre de 2011

XVII Premio internacional de poesía Luys Santamarina- Ciudad de Cieza 2012

Momento de la presentación del XVI premio literario y de la convocatoria del XVII, en la Universidad de Murcia (Más información AQUÍ).




LA AC. PUEBLO Y ARTE, CON EL PATROCINIO DEL EXCMO AYUNT. DE CIEZA, CONVOCA SU XVII PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA
LUYS SANTAMARINA-CIUDAD DE CIEZA 2012,
con arreglo a las siguientes BASES





1- Podrán participar todos los poetas que lo deseen, de cualquier nacionalidad, con un sólo trabajo inédito, en español y que no haya sido premiado en ningún otro certamen poético.

2.- Las obras serán presentadas mecanografiadas, a doble espacio, o por ordenador, a una sola cara en tamaño A4, por triplicado y grapados,. Se ajustarán a una extensión mínima de 600 versos y máxima de 1000..

3.- Los poemarios tendrán que enviarse certificados antes del Día 31 de marzo de 2012, haciendo constar en el exterior la indicación del premio a la siguiente dirección: No se admitirán los envíos por ordenador.
XVII PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA
LUYS SANTAMARINA-CIUDAD DE CIEZA 2012
A:C: Pueblo y Arte.
Tlf. 868 96 00 37 - 663 36 56 54
Apdo. De Correos 217 -30530-Cieza (MU) España

4.- El Premio Internacional de Poesía está dotado con 750 Euros y la publicación en primera Edición bajo derechos de la A.C. Pueblo y Arte, que convoca este certamen.

5.- Los trabajos se presentarán al concurso, en su modalidad de PLICA. Remitiendo en un sobre los poemarios, e introduciendo otro sobre, menor, con la ficha personal del autor, Nº de cuenta, telf. de contacto y dirección postal o electrónica.

6.- El fallo del Jurado, que será inapelable, se hará publico en un acto organizado y anunciado oportunamente por la Asociación, alrededor del Día del Libro, abril de 2012, pudiéndose conceder a juicio del Jurado, un máximo de dos Acésit ( Diplomas acreditativos), sin dotación ni publicación de los mismos.

7.- Los autores premiados serán informados inmediatamente, así como la fecha de presentación de la obra ganadora en lugar y fecha indicada a tiempo. El hecho de participar en esta Convocatoria, implica la aceptación de las presentes Bases.
CIEZA, 21 DE NOVIEMBRE DE 2012

lunes 5 de diciembre de 2011

Homenaje poético a Molina Sánchez, en la Casa Díaz Cassou, Murcia

Lunes, 5 de diciembre, a partir de las 19 horas.

Fundación Molina Sánchez , Calle Santan Teresa nº 21 (Casa Díaz Cassou), Murcia (Spain).

Varios de los autores que participaron en el libro "República Poética", ilustrado por el pintorMolina Sánchez, le darán un homenaje póstumo de agradecimiento por la que fue su última actividad artística:

Cristián Mínguez,
Francisco Javier Asturiano,
Irel Faustina Bermejo,
Josefina González Espuche,
Julia Pilar Fernández Conejero,
Francisco Javier Illán Vivas,
Isabel Grima,
Jesús Pablo Guillamón,
Hipólito Romero.

Más información AQUÍ.

domingo 4 de diciembre de 2011

"Que no haya mensajes a la deriva...", de José María Piñeiro, ganador del Premio Literario Andrés Salom. Categoría D: Ensayo breve


FALLO DEL PREMIO LITERARIO ANDRÉS SALOM EN LA CATEGORÍA DE ENSAYO BREVE:



Reunidos los miembros del jurado, el miércoles 30 de Noviembre de 2011, en Murcia, se decidió otorgar los siguientes Premios:





PREMIO ANDRÉS SALOM DE ENSAYO BREVE al mejor artículo o ensayo breve publicado en la revista Ágora papeles de arte gramático, en 2011, a "Que no haya mensajes a la deriva. A propósito del poema "Carta" de Miguel Hernández", de José María Piñeiro Gutierrez.

Accésit: "Justicia poética: A propósito de "Cuadernos·, de José María Millares Sall", de Coriolano González.





Jurados
Andrés Salom
José Luis Martínez Valero
Maximiliano Hernández Marcos
Ana Delgado Cortés
Joaquín Piqueras García
Francisco Javier Illán Vivas
Fulgencio Martínez

Los miembros del Jurado quieren insistir en que estos Premios tienen por objeto fomentar la lectura de los autores premiados y que han valorado tanto los publicados en la versión digital de la revista como en la impresa.

sábado 3 de diciembre de 2011

"El árbol de don Deogracias", de Venancio Iglesias, ganador del Premio literario Andrés Salón. Categoría C: Relato.


FALLO DEL PREMIO LITERARIO ANDRÉS SALOM EN LA CATEGORÍA DE RELATO:


Reunidos los miembros del jurado, el miércoles 30 de Noviembre de 2011, en Murcia, se decidió otorgar los siguientes Premios:



PREMIO ANDRÉS SALOM DE RELATO al mejor relato publicado en la revista Ágora pápeles de arte gramático en 2011, a "El árbol de don Deogracias", de Venancio Iglesias.

Accésit: "Los relámpagos", de Pepe Pereza.



Jurados
Andrés Salom
José Luis Martínez Valero
Maximiliano Hernández Marcos
Ana Delgado Cortés
Joaquín Piqueras García
Francisco Javier Illán Vivas
Fulgencio Martínez

Los miembros del Jurado quieren insistir en que estos Premios tienen por objeto fomentar la lectura de los autores premiados y que han valorado tanto los publicados en la versión digital de la revista como en la impresa.

viernes 2 de diciembre de 2011

"Materia elemental", de Vicente García Hernández, ganador del Premio literario Andrés Salom. Categoría B: Poesía


FALLO DEL PREMIO LITERARIO ANDRÉS SALOM EN LA CATEGORÍA DE POESÍA:

Reunidos los miembros del jurado, el miércoles 30 de Noviembre de 2011, en Murcia, se decidió otorgar los siguientes Premios:

PREMIO ANDRÉS SALOM DE POESÍA al mejor poema publicado en la revista Ágora papeles de arte gramático en 2011, al poema "Materia elemental". de Vicente García Hernández.

Accésit: "Les Nimphéas", de José Ángel Cilleruelo.

Menciones especiales: "Calle Caronte", de Enrique Gracia Trinidad; y "Templos de agua", de Katy Parra.



Jurados
Andrés Salom
José Luis Martínez Valero
Maximiliano Hernández Marcos
Ana Delgado Cortés
Joaquín Piqueras García
Francisco Javier Illán Vivas
Fulgencio Martínez

Los miembros del Jurado quieren insistir en que estos Premios tienen por objeto fomentar la lectura de los autores premiados y que han valorado tanto los publicados en la versión digital de la revista como en la impresa.

jueves 1 de diciembre de 2011

Salto a la fama


Saltó a la fama de una forma inesperada: cuando el periódico publicó su esquela de fallecimiento. Aquella esquela no era de las grandes, de esas que ocupan toda una página, pretenciosas hasta para anunciar la muerte, sino discreta, como discreta había sido su vida. Debajo de su nombre y del D.E.P., en negrita, aparecían las consabidas frases de pésame: “Su afligida esposa...”, “Sus apenados hijos...”, etc. Más abajo de las fórmulas protocolarias de condolencia se daba noticia de la casa mortuoria y del tanatorio donde pasaría su última noche en compañía de los vivos. El abuelo, con su manía de consultar este tipo de eventos, nos dio la noticia. Así nos enteramos de su muerte. Luego recibimos la llamada de un amigo común; después llamamos nosotros a la viuda; poco más tarde nos dirigimos al tanatorio.

Era un hombre que frecuentaba los submundos de la literatura. Al jubilarse decidió dedicar parte del tiempo que le quedaba a sus dos aficiones, como él decía fundamentales, las que tuvo aparcadas a la largo de su vida profesional no sin pena: tocar el violín y escribir poesía. Por las tardes se encerraba en un pequeño cuarto y delante de una partitura acariciaba las cuerdas de tripa de gato con virtuoso esmero, o leía y componía poemas que sabía no le harían famoso. Lo conocí con motivo de esta segunda afición, pues al igual que yo frecuentaba ciertos antros oscuros en donde se realizaban lecturas de poemas o se presentaban libros que algunos pretendían poéticos, o algo parecido. Hombre amable e impecable, no recuerdo exactamente quién me lo presentó, pero sí puedo decir que me ganó pronto por su simpatía y exquisitez de trato, no al uso del común o de ciertos versadores, bajos, sebosos, y con mellas en la boca debido a su alcoholismo, que se creen, a parte de buenos poetas, graciosos a todas horas y dotados de ingenio. “Un caballero de los antiguos”, lo definió Blanca en una ocasión. “De los de antes de la guerra”, diría mi abuela si hubiera vivido para conocerlo.

Aunque resulte extraño en estos tiempos en los que abunda la dureza y crueldad desorbitadas, en los que nadie mira por nadie sino por sí mismo y únicamente se vocea cuando están en juego los propios intereses, era uno de esos seres especiales que de pronto surgen no se sabe de dónde, los otorga la naturaleza como don no merecido para el resto de los humanos, o quizá Dios, que aún se sigue apiadando de nosotros aunque no lo merezcamos. Podía hablar mucho y bueno de él. No se dejaba arrastrar por los cantos de sirenas o las pequeñas cenizas de la gloria, menos aún por las cuestiones del mezquino dinero. Pasó por la vida haciendo el bien y disfrutando de los pequeños placeres que proporcionan la amistad, la conversación distendida, el tabaco y el whisky. Fue un epicúreo en el sentido más noble que puede tener este término. De estúpidos o malas personas hubiera sido no reconocer su mérito, su valía como persona.

Se me agolpaban muchos recuerdos camino del tanatorio y los comentaba con Blanca, un poco triste ella también. Hablábamos de las excelencias de su carácter; hablábamos de su generosidad; hablábamos del sentido profundo que tenía de la amistad; hablábamos de su soledad. De los siete hijos que tuvo ninguno le acompañó a sus recitales, ni la mujer, su Juani, como él decía. Comentábamos la poca fortuna que habían tenido sus escritos; no eran ni buenos ni malos, pero de seguro más dignos que otros a que hacen alusión las reseñas de revistas especializadas. Había publicado dos libros de poemas que pasaron totalmente desapercibidos, ni siquiera tuvieron una breve mención en periódicos de esos que se regalan por las calles. Esto a él no le preocupaba; no había pedido favores y esperaba, seguía esperando, que algún crítico de amistad confesada finalmente dijera algo en algún sitio; de palabra, en conversaciones de barra cuando era él quien invitaba, ya había recibido numerosos elogios y palmaditas en el hombro. Me apenaba su muerte, y a este sentimiento se añadía otro que no me dejaba tranquilo. Lo podría llamar de ingratitud; ingratitud de la vida. La vida había sido especialmente ingrata con él en lo tocante a que se vieran cumplidas ciertas esperanzas, las del triunfo poético, esa pequeña vanidad.

Llegamos al tanatorio. La viuda con los ojos enrojecidos, la tristeza reflejada en el rostro, pausados sus ademanes, nos recibió con la dulzura triste con la que reciben las viudas. Le dimos un sentido pésame, pero nos dio la impresión de que no era muy consciente de lo que realmente sucedía; estaba en otro lugar, pero no allí. Atisbé en derredor de la sala por si veía a algunos de los compañeros de viaje en esto de las lides poéticas, con la intención de poder hablar con persona conocida; no vi a nadie. La compaña del finado se reducía a sus familiares directos, una serie de mujeres parlanchinas y unos cuantos viejos, era hora de trabajo y se entiende. No pude reprimir el vago pensamiento sobre la suerte que yo tenía al haber ingresado recientemente en las filas del paro y de esta manera tener sobrado tiempo a mi disposición, aunque fuera para asistir a funerales.

No quisimos verlo; queríamos conservar una imagen agradable de él; una imagen de vida, no de muerte. Nos sentamos en un rincón de la sala y nos dedicamos a observar en silencio. Captamos la atmósfera enseguida; con las miradas nos hicimos alguna seña.

Fui percibiendo retazos de conversaciones, miradas esquivas, gestos sutiles, gruesos ademanes, insinuaciones... En la familia se había declarado una secreta pugna por el poder. Las matriarcas (las hijas del finado, en número de cuatro) se habían tirado al ruedo y pugnaban por ser la primera, y última, en aquella extraña fiesta en que señoreaba la muerte como única reina; los hijos andaban por ahí saludando entre corrillos, entrando y saliendo de la cafetería y contando chistes. La hija retrasada se había atornillado en una silla, así lo parecía, que de manera estratégica había situado para atisbar el pasillo a la vez que controlaba la sala. Esta hija desarrolló un comportamiento muy curioso: Si la viuda lloraba, la acompañaba con suspiros; si la viuda sufría desfallecimientos, ella también; si abanicaban a la viuda, quería que hicieran lo mismo con ella... Encargó la hija mayor un ramo de flores (el más grande, así se lo dijo al florista según confesó a voz en cuello) y dio órdenes para que lo colocaran encima del féretro; corrigió la segunda hija, y pusieron el ramo en un lateral; la hija que quedaba no subnormal, muy marimandona, mostró su desacuerdo y terminaron colocando el ramo delante del cristal que separaba el camarín donde se encontraba el finado de la sala donde nos hallábamos los feudos. “Así lo puede apreciar todo el que entre”, dijo la marimandona. A continuación llegaron más ramos y coronas.

Una sobrina se hizo de notar y dijo que la pérdida de su tío era irremediable. “Ya descansa, el pobre, ¡con lo bueno que era!”, soltó alguien. “Qué pena, qué pena…!”, vino a descerrajar una voz rajada, un tanto alcohólica, quizá de gitano. De repente, se enmudecieron las chácharas; el hipo de la viuda se dejó sentir, lloraba desconsolada. Fue entonces cuando le aconsejó la cuñada, arropándola con un abrazo: «Si no tienes ánimo, Juani, no veas a tu marido». Y añadió: “Tienes que acostumbrarte, Juani”.

Una mujer mofletuda, gorda, que debía de ser amiga de la familia, metió las manos disimuladamente en el bolso que acunaba encima de su regazo y afanosa comenzó a operar en su interior, y en el silencio tenso, rumoreante e hipado, se extendió un incógnito crepitar —cras, cras… cras, cris cras… cras, cris…—. Al cesar los estridulos, sacó una de las manos del incatalogable bolso y se echó algo a la boca de forma rápida. Clips, clips, clips, claps… rumoreó su boca mientras la movía con fruición.

En estas, entre tan musicales acordes, entra una mujer de edad indefinida, dado lo generoso de su maquillaje, con un peinado reciente de peluquería (un moño hiperbólico o algo así, con flor grande y roja en lo alto), los ojos relucientes entre los polvos de sombra, labios de carmín y cubierto el cuerpo de alto en bajo con un abrigo negro de visón. Garbosa, se dirige a la viuda y le estampa dos sonoros besos en las mejillas. Después le dice con voz audible:

Juani, querida, ya iba siendo hora de que nos viéramos, aunque sea en estas circunstancias, cuando tu marido ha saltado por fin a la fama.

¿Ha saltado a la fama? —pregunta estúpidamente la viuda, falta de reflejos y cesando el hipo.

Al ser lunes su esquela la ha leído todo el mundo —le replica la mujer del visón, resuelta.

Eso dice, de veras. Yo lo he oído; Blanca con un ligero toque de ojos me confirma que también. Luego dice otras cosas, y otras, y otras. No para de hablar y de decir gilipolleces en aquella sala, con él allí presente. ¿A quién le importa el fútbol? Mientras de los ojos de la viuda cae una lágrima seca, no me importa lo que dice aquella mujer indefinida de pestañas postizas, ojos relucientes, labios de carmín y vestida con abrigo de relumbrante visón. Yo ya he desconectado.


Jesús Cánovas Martínez