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lunes 31 de octubre de 2011

El mundo de GRR Martin. Impresiones de una lectora.


Confieso de antemano que soy una lectora poco familiarizada con la fantasía épica. A parte de Tolkien y de Homero, a quienes leí y releí en mi infancia y adolescencia, he pasado muchos años alejada de este género, leyendo toda clase de ficciones, en ningún momento dentro del campo de la llamada “fantasía”.

Fue en un foro literario, Tierra de Leyendas, donde descubrí que, después de la obra de Tolkien, la más mencionada y valorada por los participantes era Canción de Hielo y Fuego, de George R.R. Martin. La curiosidad me espoleó y decidí encargar a Amazon los primeros tomos de la saga, en su versión original inglesa.

Cuando abrí Juego de Tronos lo hice con la curiosidad y la expectación de una lectora que entra en terreno desconocido; quizás también con algún que otro prejuicio, esperando encontrarme un relato de proezas fabulosas y exageradas, o una secuela manida de Tolkien y otros autores…

Y me topé con un mundo. Un mundo tremendamente verosímil, imaginario pero a la vez tan creíble que me cautivó. En él, fantasía y realismo forman una amalgama maravillosa, hasta el punto de borrar las fronteras entre lo fabuloso y lo real. Lo sobrenatural invade el plano natural, y los seres míticos palpitan con tanta vida que el lector acaba viendo y creyendo en los dragones.

La narración, espléndida, fluye a través del alma de un elenco de personajes perfilados con maestría, y esto convierte la obra en una novela peligrosamente adictiva. Pocas veces he luchado tanto contra el sueño, en mis ratos de lectura nocturna, para seguir leyendo una página más.

Humanidad y magia

La humanidad de los personajes de Martin es tal vez el aspecto más fascinante de la obra. Son tan humanos, y el lector llega a conocerlos tan a fondo, que en esta obra es imposible trazar esa línea maniquea de “buenos y malos”, aunque algunos personajes nos resulten más simpáticos y otros detestables. A lo largo de la saga, al lector se le van cayendo los prejuicios y las aversiones. Martin es tan capaz de meterse en el corazón de un bravo adolescente como en el de un anciano, un guerrero, una madre, una niña de diez años o un gnomo de mente brillante y cuerpo maltrecho. Y esto, a mi ver, es destreza literaria, arte y capacidad de penetración en el espíritu humano, en las pasiones, deseos, miedos y anhelos que muchos podemos reconocer en nosotros mismos. En definitiva, es gran literatura.

Otra nota a destacar es el detallismo preciosista con que Martin nos pinta este mundo imaginario. Es tan creíble, tan real, que uno puede oler la fragancia de los bosques del Norte y sentir el aguijón de la escarcha; o puede perderse en los olores y el bullicio variopinto de una ciudad como Kings’ Landing; puede escuchar el oleaje rompiendo contra los acantilados de Dragonstone; sentir la libre inmensidad de la pradera esteparia o dejarse envolver por el misterio de un bosque de dioses.

Y en este mundo, mágico a fuer de tan vivo, quiero detenerme un poco, intentando trazar pistas hacia las fuentes de inspiración de Martin.

La tierra


A menudo oímos decir que la realidad supera la ficción, y que posiblemente no hay nada más inspirador para la fantasía que el mismo mundo real y la historia de la humanidad.

Westeros, o Poniente, como es traducido al español, es un país que, de entrada, viendo su mapa, me recordó la isla británica. Incluso la cultura de ese reino y las casas nobiliarias me remiten a la Inglaterra del medievo y el renacimiento. No deja de ser curioso que los nombres de dos de las principales casas, Stark y Lannister, recuerden, al menos fonéticamente, a las de York y Lancaster, eternas rivales en la historia de la Inglaterra medieval.

El entorno geográfico también nos evoca el viejo continente: el norte es frío e inhóspito, encubriendo un misterio amenazador que se cierne sobre el sur. El centro es boscoso, con zonas pantanosas, páramos antiguos y llanos alternando con sierras de altas cumbres. El sur, cálido y exuberante, como la ribera mediterránea y el norte de África. Un estrecho separa Westeros del continente y, más allá de las ciudades libres, se extiende la estepa, la frontera oriental, el mar de yerba donde habitan las tribus nómadas y salvajes. También las tierras más allá de la estepa nos remiten a las culturas asiáticas de nuestro mundo.

Como les ocurría a Tolkien y a Lewis, Martin ha caído en el hechizo del norte. El norte como lugar de frontera, donde acecha un peligro ignoto que amenaza a todo el mundo y donde, al mismo tiempo, palpita la esperanza que puede salvarlo. Allí donde la naturaleza es más agreste y, quizás, más bella, y donde el ser humano se ve obligado a decisiones extremas para sobrevivir. En el norte, inmenso y despiadado, las trifulcas de los pueblos del sur son pequeñeces humanas, batallas absurdas entre hombres ciegos que no ven lo que se les avecina… Se acerca el invierno.


Lenguas, culturas y detalles


Martin, inspirándose en un sustrato histórico real, crea sin embargo otro mundo original y prolijo. Tomando elementos de diversas civilizaciones no sólo engendra países imaginarios, sino idiomas, cada uno con su sonoridad, su música y su nomenclatura. Sin llegar quizás al detalle riguroso de Tolkien, también logra que esos lenguajes, su léxico y atisbos de su gramática nos resulten creíbles y evocadores.

Otro aspecto singular: las religiones. La fe de Westeros es una mezcla de Cristianismo y politeísmo de raíz indoeuropea, con esos dioses arquetípicos que representan a toda la humanidad. Del Cristianismo toma elementos rituales para recrear otras dos religiones, la del agua salada, entre los pueblos isleños que no siembran, y la del fuego, con sus sacerdotes poseedores de una magia temible. Algunos ritos y signos de estas religiones, así como sus fórmulas y sentencias, son distorsiones y reinterpretaciones muy peculiares de símbolos y frases cristianas. En el primer libro de la saga quizás el elemento religioso es todavía muy discreto, pero en los siguientes, veremos como Martin desarrolla mucho más estos aspectos.

Finalmente, contribuyen a dar cuerpo a este mundo las minuciosas descripciones de edificios, barcos, ropaje e incluso de la comida. “El demonio está en los detalles”, dice Martin, en la nota explicativa al final de Juego de Tronos, parafraseando la célebre frase de Mies van der Rohe: “Dios está en los detalles”. Yo diría que el genio artístico del autor, sea duende, diablo o ángel, brilla especialmente ahí, en esos detalles que visten con riqueza toda la obra.


Valores


Más allá de culturas, religiones, tierras y mitos, como lectora atisbo ciertos valores siempre presentes en esta saga. Siendo un relato de acción trepidante, con intriga, misterio, multiplicidad de personajes y tramas entrelazadas, cualquier lector avisado podrá vislumbrarlos.

Uno de ellos es el valor de la comunidad, de la manada. Quien permanece en el grupo, sobrevive; el que se pierde, perece. Los lobos que acompañan a los hermanos Stark son mucho más que personajes: son un símbolo de esa unidad, que los avatares de la vida amenaza con romper. Hay un mensaje implícito en toda la obra: en el momento en que la manada es disgregada, cada miembro se encuentra solo ante el peligro, sufre y debe hacer acopio de todo su valor para sobrevivir. Y así lo hacen estos personajes, cada cual a su modo, según su carácter y con resultados dispares, a veces trágicos. A medida que la separación se acentúa, crece también en todos ellos el anhelo de reencontrarse, de recuperar la unión, de volver al hogar. No les será fácil. Algunos nunca lo conseguirán.

Otro valor latente en la novela es la naturaleza. El mundo antiguo, encarnado en las leyendas y en esa misteriosa raza extinguida, los hijos del bosque, ha sucumbido ante una civilización belicosa y las gentes han perdido el vínculo sagrado con la tierra. Aunque en algunos lugares este vínculo se mantiene, como entre los hombres del norte, que aún adoran a sus dioses árbol; y entre los pueblos de los pantanos. Aquí se puede atisbar la influencia de la mitología celta y una manifestación de la mística ecológica de nuestros días. En cierto modo, el lazo con el mundo natural es también un factor de humanización; el hombre que se sabe limitado y formando parte de la naturaleza se muestra respetuoso, ante los dioses y ante sus semejantes.

Cabe notar que el lema de los Stark es el único que no se refiere a los miembros de la familia, alardeando de una cualidad o aspiración del clan: Se acerca el invierno es una frase con tintes proféticos, dirigida a todos, con el halo ominoso de un peligro que se atisba y el apremio de un aviso: estad alerta, observad…, escuchad los signos que nos envía la naturaleza.

La dignidad y el honor son otros dos valores continuamente presentes en esta novela. Casi todos los personajes, desde el más noble hasta el más villano, poseen honor. Aunque a veces muy escondida, tienen su veta de nobleza y una porción de alma límpida y secreta, humanísima, que en el fondo es el móvil de sus acciones. Así lo vemos en algún personaje que aparentemente se nos muestra cruel y depravado, como El Perro, cuya bondad oculta sólo es descubierta por una niña soñadora de corazón transparente. También hay excepciones, y así nos encontramos con algunos individuos embrutecidos, perturbados y de un egoísmo monstruosamente hinchado. En todo caso, son un buen contrapunto del resto de personajes que los rodean.

Otro aspecto que cabe destacar, aunque en el primer libro de la saga el tema no aflora con tanta rotundidad como en los siguientes, es el valor de la libertad y el rechazo de la esclavitud.


Magia, ciencia, religión


Siendo una obra de épica fantástica, no podía faltar un elemento omnipresente en todas las del género: la magia. Es interesante ver que el mundo de Westeros es una civilización que ha dejado de creer en la magia. Sus sabios son médicos, alquimistas, consejeros y diplomáticos. Han entrado en una era científica, por decirlo de algún modo.

También la religión se ha extendido, de forma institucionalizada, a toda la población, como un conjunto de creencias y rituales que los habitantes de Westeros han adoptado como parte de su cultura cotidiana. Posee sus sacerdotes, sus órdenes de hombres y mujeres consagrados, sus normas y sus templos. La religión oficial, de dioses antropomórficos y cuya liturgia está muy estructurada, convive con otras, también organizadas, y con una más antigua, la de los dioses árbol, cuya divinidad se halla en la naturaleza, sin templos, estructuras ni jerarquías.

Y, ¿qué ocurre con la magia? Los sabios de Westeros afirman que la magia murió, que los milagros son imposibles, que ese poder que antaño dominaban los iniciados ya ha desaparecido sobre la tierra. La magia, como los dragones, pertenece a un pasado remoto que ya no volverá.

Sin embargo, a lo largo de la novela vemos que esa fuerza sobrenatural continúa existiendo, y se manifiesta de muy diversas formas. Los huevos de dragón aún cobijan una semilla viva; en el norte acecha un poder temible que reta a la muerte; en lo más profundo de los bosques se refugian criaturas con poderes desconocidos; también existen magos que controlan otras fuerzas oscuras, capaces de dominar la voluntad humana o quitar vidas.


Sí, la magia está presente, y tal vez esta es la reivindicación más honda de Martin en su obra: la magia no ha muerto y regresará, con los dragones, desafiando la racionalidad de la ciencia y de la religión, la fuerza de las armas y la arrogancia de los reyes. Hay algo más allá de las leyes de la naturaleza y de las limitaciones humanas. Una fuerza terrible capaz de curar o de matar. Y los personajes de esta saga acabarán encontrándose ante ella.


Curiosidades y símbolos


Como lectora un poco curiosa e imaginativa, estudiando las casas nobiliarias que aparecen en la novela, sus lemas y sus insignias, no dejo de hacer asociaciones pintorescas.

Los animales o símbolos vinculados a algunas casas también son significativos. Los lobos representan la nobleza y la unión, propias de la casa Stark. Los Lannister son realmente leones; fieles a su manada, pero mucho más individualistas que los lobos. De hecho, cada Lannister es un rey, o aspira a serlo, y no tiene muchos escrúpulos a la hora de morderle la yugular al resto para conseguir su propósito. Los Baratheon son ciervos peleones, con más ímpetu que inteligencia, que alardean de su corona, como el macho dominante de sus astas. Los Tully son supervivientes, luchadores cuando conviene y diplomáticos cuando es necesario, habituados a nadar entre aguas turbulentas, como las truchas. La casa Arryn, casi extinta y con un vástago débil y degenerado, fue un linaje noble en el pasado y hoy es volátil y etéreo, como la sombra de un águila. Los Tyrell son plantas trepadoras de fuertes raíces: buscan tierra y apoyo para medrar, donde y como sea. Los Greyjoy, cuyo signo es el monstruoso pulpo gigante, son piratas que viven atacando, una recreación peculiar de los pueblos vikingos. Y los Targaryen, los reyes de los dragones, son una raza misteriosa con poderes que rayan lo sobrenatural; entre divina y humana, capaz de heroísmo y de perversión, de mostrar la mayor nobleza y también la vileza más miserable.


Hielo y fuego


El título de la saga, evocador en sí mismo, resume quizás el nudo interno de toda la trama: el choque entre dos mundos, entre dos fuerzas, entre dos maneras de vivir. El norte y el sur, el hielo y el fuego, la naturaleza y la civilización, la ciencia y la magia, el poder de dar o el poder de arrebatar… No es esta una obra maniquea sobre la lucha entre el bien y el mal pero sí es una obra sobre la eterna batalla por el poder, la pugna por sobrevivir de quienes se ven atrapados en esta refriega, la guerra que se libra dentro de cada ser humano entre sus aspiraciones y las circunstancias que le toca vivir; la que se libra entre semejantes y en el gran escenario del mundo.

Por esto, porque es en el fondo una historia profundamente humana, relatada con la belleza y el dramatismo de una tragedia épica, nos hallamos ante una gran obra.


Montse de Paz Toldrá

viernes 28 de octubre de 2011

La voz reconocida de Pedro M. Domene



Pedro M. Domene
Disidencias (En la literatura española del siglo XX)
e.d.a. Libros
Málaga, 2010



Con frecuencia experimentamos la sensación de haber vivido con anterioridad hechos que acontecen en el presente, o tratado personas que acabamos de conocer, incluso escritores leídos por primera vez, y figuran en nuestra imaginada realidad. Algo parecido ocurre en esta ocasión al tratar del autor y el libro Disidencias, escrito por Pedro M. Domene. Hemos de afirmar, sin temor, que es un libro inteligente y esclarecedor para conocer a autores relevantes del pasado siglo (algunos situados entre los siglos XIX y XX). Ya el título es indicativo, y tales “disidencias” pueden acrecentar el interés del lector, porque de un lector avezado vienen estos ensayos.

Pedro M. Domene ha querido rescatar autores no bien conocidos o reconocidos. Para ello, el escritor ha investigado sobre la vida y obra de los elegidos. “Conocer es discernir el alcance de la Ilusión”, nos dice Cioran. Así lo consideramos en el caso de M. Domene. Mucho empeño ilusionado ha impulsado su trabajo, dadas las dificultades por olvidos editoriales y de otra índole, de los autores recogidos. Hemos de reiterar que el escritor y profesor Pedro M. Domene ha sabido sacar del olvido autores notables que dejaron su huella, cuyos nombres están en el recuerdo, sin que la obra de la mayoría de ellos haya sido estudiada o esté en el “mercado”, si no es en algún rincón.

Si seguimos el orden del libro, los nombres serían: Silverio Lanza, Alejandro Sawa, Carmen de Burgos, Francisco Villaespesa, Enrique Díez Canedo, José Gutiérrez Solana, Benjamín Jarnés, José Bergamín, Arturo Barea, Rafael Dieste, Esteban Salazar Chapela, Samuel Ros, Francisco Ayala, Mercè Rodoreda y Dionisio Ridruejo.

A la hora de seleccionar para nuestro comentario, la decisión es un tanto caprichosa. Comenzamos por Francisco Villaespesa. Merece la pena detenerse en el texto de este autor “de sensibilidad doliente”, leemos, y del cual dice Luis Cernuda: “Es como el puente por donde el modernismo pasa a una nueva generación de escritores”. Advertimos en éstas y otras acotaciones y comentarios de M. Domene, su condición de escritor/profesor. Sería necesario que las generaciones presentes y venideras volvieran la cabeza para comprender a un autor como Francisco Villaespesa, que trabajó sin descanso, hasta el final de sus días, no sólo en sus libros, sino como coordinador activo para aglutinar los diversos modos de hacer literatura en la España de entonces: tertulias, publicaciones, interesantes revistas que trascendieron dentro y fuera de nuestro país. Es de agradecer su reconocimiento en el centenario.

De José Gutiérrez Solana conocemos su obra pictórica, plena de vigor. Lo “solanesco” ha quedado en nuestro recorrido artístico, por la manera de mirar, sin duda singular, de Gutiérrez Solana. Universaliza la “España negra”, que supo plasmar, el ensombrecimiento del ser humano desde la hondura, sin dejar atrás el entorno, el paisaje. El hecho de ser más conocido y aplaudido por su pintura, no nos permite olvidar su obra literaria. Remitimos a Disidencias, donde el lector podrá encontrar y saber de una obra total que merece ser considerada.

Mercè Rodoreda es conocida por la mayoría como autora de La plaza del Diamante, por ser llevada al cine. Sus novelas cortas y cuentos han sido traducidos y editados. En el momento actual, la presencia de Rodoreda quizá no sea relevante. Deseamos que el ensayo dedicado a ella abra de nuevo las puertas para advertir matices de su obra, siempre ligada a la persona y a la época vivida.

Sabemos de Carmen de Burgos por sus implicaciones y actitud progresista en lo social y político, información posible de ampliar en las múltiples publicaciones dedicadas a su vida y obra. El ensayo a ella dedicado en este libro, aporta, en sus pocas páginas, el intenso camino recorrido. Pionera como impulsora y reivindicadora de los derechos de la mujer, ejerció también la docencia. Como periodista, fue la primera corresponsal de guerra. Una mujer brava que entregó mucho.

El compromiso moral de Pedro M. Domene está fuera de toda duda, al escribir sobre un periodo de tiempo de nuestra historia y sacar a la luz las dificultades de un grupo de escritores para poder plasmar su obra y dejar constancia de sus ideas.

Quizá sea José Bergamín uno de los más afortunados, porque todavía en nuestros días es nombrado. No sé hasta qué punto las “batallas” del hombre y del escritor son comprendidas en toda su intensidad, sobre todo cuanto se relaciona con la persona, con el hombre desde su condición de creyente católico, en lo religioso, y por otro lado a su apoyo a la 2ª República, con el obligado paso por diferentes momentos políticos. No por ello su obra literaria perdió tensión. Tampoco su actividad editorial. Cruz y Raya fue un logro, y, finalmente, su trabajo como editor en México.

M. Domene trata con objetividad obra y trayectoria vital de los autores seleccionados. Una prueba fehaciente es el último autor recogido en nuestro comentario, Dionisio Ridruejo. Nos dice el ensayista de su evolución humana y literaria, y lo dice con verdad y saber. Tristemente es Ridruejo un autor que no interesa a las editoriales. ¿Se ha reeditado su poesía ampliamente? Nacido en El Burgo de Osma, escribió sobre Castilla, tierra que amaba, dos extensos volúmenes. Sin olvidar sus diarios y ensayos.

Cuanto decimos de los autores que figuran en Disidencias son meras anotaciones que sólo pretenden llamar la atención de unos ensayos escritos con rigor, y que pueden acercarnos a etapas de la historia de España, interpretadas y vividas por un grupo de intelectuales jóvenes que dieron lo mejor de sí mismos con valentía y empeño. Hemos de pensar que no fue un empeño inútil, como tampoco lo será que tratemos de comprender estas páginas plenas de acierto y verdad.

Dionisia García

jueves 27 de octubre de 2011

Octubre hernandiano en Orihuela


OCTUBRE HERNANDIANO 2011
PROGRAMACIÓN
VIERNES 28

*En el Rincón Hernandiano

  • RECITAL POÉTICO ESCOLAR de 10:00 h a 13:00 h.

Colegios participantes: Miguel Hernández, Virgen de la Puerta, Fernando de Loazes, Villar Palasí, Oleza, Ntra. Sra. del Carmen, Jesús Mª de San Isidro, Jesús Mª de San Agustín.

*En la tienda del Rincón Hernandiano. De viernes a domingo.

  • EXPOSICIÓN DE ELLAS, un recorrido por las mujeres relevantes en la vida de Miguel Hernández. Cedida por la asociación de mujeres para la Libertad y la Vida.

SÁBADO 29

*En la Pza. Miguel Hernández (frente a la estación de tren)

· 11:00 h - INTERVENCIÓN DE JÓVENES GRAFFITEROS. Poemas de Miguel Hernández.

Con Alejandro Amorós Córdoba, Javier Javaloyes Tomé, Pablo Abadía Calpena, Ángel Bautista Pérez, Alfonso León Sánchez.

*En el Rincón Hernandiano

· 19:00 h. PRESENTACIÓN DEL ACTO

· 19:15 h -Inauguración de la MUESTRA COLECTIVA DE PINTURA “OCTUBRE HERNANDIANO 2011” con la participación de una treintena de pintores oriolanos en la sala de exposiciones del Rincón Hernandiano.

· 20:00 h. – 24 h. RECITALES POÉTICOS, MÚSICA Y DANZA

ü 20:00 h. Recital de los alumnos del Centro Ocupacional Oriol.

ü 20:15 h. Representación de la Escuela Municipal de Danza.

ü 20:45 h. Círculo. Recital poético con Manolo García y alumnado de los IES Tháder y Gabriel Miró.

ü 21:15 h. Música. Cantautor José Manuel Noriega.

ü 21: 30 h. Recital

- Residentes extranjeros. Poemas en inglés y alemán.

-Foro Social.

- Auralaria: presentación del poema Cariátides de Carmen Garrido (Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández 2011). Por Luisa Pastor y Eva García Lorca.

ü 22:00 h. Concierto del cantautor Paco Damas. Tristes guerras

ü 23: 15 h CORTOS:

-De la sombra. Directores: Pedro López y Manuel Ferri

- Potro oscuro por Fausto Galindo

- Carta a Jana Wozniak. Director: Carlos Escolano

-(De)construcción de un poeta. Director: Carlos Escolano y Pepe Rayos

ü 23:30 h. Fin de fiesta, micrófono abierto.

DOMINGO 30

· De 10:00 a 18:00 h. -Asociación de Radio aficionados de Orihuela. Activación en el Rincón Hernandiano.

· 11:00 h y 13:00 h. Representación de la obra de teatro La higuera cenicienta en la Casa Museo. Por el Grupo de teatro Expresión. Director Atanasio Díe.

· 12:00 h - Taller infantil de poesía. A cargo del Foro Social.

Organiza: Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela

Colaboran: Fundación Miguel Hernández, Foro Social, Auralaria, Grupo de Teatro Expresión, Asociación de Radioaficionados, IES Tháder, IES Gabriel Miró, Centro Ocupacional Oriol, Ateneo Sociocultural Viento del Pueblo, Escuela Municipal de Danza, Orihuela 2m10.

Colegios: Miguel Hernández, Virgen de la Puerta, Villar Palasí, Ntra. Sra. del Carmen, Jesús Mª de San Isidro, Jesús Mª de San Agustín, Oratorio Festivo, San José Obrero

miércoles 26 de octubre de 2011

Cuentos de Hadas y Des-Encantos de Sabios


En una reciente entrevista concedida al diario The Guardian, el célebre astrofísico Stephen Hawking negaba rotundamente la existencia de toda sombra de Más Allá, Cielo o destino ultraterreno. Para ello empleaba la descalificación que para él incluye el atributo “cuento de hadas”. En otras palabras, el Cielo es lo que el lenguaje cotidiano ha canonizado como uno de los significados de mito: una mentira, un engaño, una de las supercherías que Voltaire pretendía haber mostrado como senderos a ninguna parte. La razón ilustrada se habría erigido, por fin, camino de redención para tanta (literal) sinrazón.


Doscientos años después parece que no hemos avanzado mucho, al menos en cuanto a la profundidad de los planteamientos, y al espíritu crítico con que deberíamos recibir las opiniones asumidas como inamovibles. Nuestra época es heredera directa de un modo romo de mirar el mundo, como si nuestros ojos tan sólo nos facilitasen una visión achatada, unidimensional, de la realidad. La miopía, o más bien ceguera, consiste a menudo en dar por sentado que lo cotidiano es un “hecho” y, por tanto, algo incontestable: el “hecho” está ahí, y de su evidencia no se puede dudar mientras tengamos la garantía que nos proporciona un conocimiento cimentado en los métodos de la ciencia empírica. Dicho de otro modo, existe un racionalismo radical que ha calado como por ósmosis, receptor de un pensamiento que toma por rasero de lo “real” la categorización que procede de las ciencias experimentales. Y así, la convicción de que lo que no podemos percibir por nuestros sentidos carece de entidad y, más allá, es “mera fantasía”, se ha aposentado firme y engreídamente en el inconsciente colectivo. “No me cuentes cuentos” (chinos o no), o “la existencia de los ángeles es un mito” (es decir, una burda mentira), son muestras de un anatema —pues todo dogmatismo tiene su inquisición— que tilda de supersticioso al que cree que exista un plus, un más allá de lo que está (o parece estar) más acá.


Pero tras toda esta construcción cultural omnipresente en Occidente, late sin duda una profunda falsedad. El hecho de que una persona del calibre intelectual de Stephen Hawking —catedrático de Física y Matemáticas Aplicadas en Cambridge, y titular de un largo elenco de distinciones— crea firmemente (pues así creen los incrédulos ortodoxos: con fe inquebrantable) que el Cielo es un cuento de hadas, una mentira, pone sobre el tapete una cuestión de más calado: la pérdida progresiva de la inocencia y el asombro como puntos de arranque no ya de todo filosofar —como señalaba Aristóteles en el Libro i de la Metafísica—, sino del acto mismo de mirar el mundo. Asomarse a la realidad desde el acostumbramiento pervierte lo cotidiano en rutinario y, así, lo milagroso queda reducido aun dato que se da por supuesto: a algo que ya está garantizado (‘taken for granted’, en inglés). Sin embargo, el “hecho” de que el sol salga mañana —prescindiendo de la formulación exacta que requeriría la explicación “científica” de ese fenómeno—, no es algo que esté garantizado por nada ni por nadie. Es un “hecho” acerca del cual la simple repetición no levanta acta: no es capaz de certificarlo —es decir, de confirmarlo como cierto—. El milagro, sencilla y llanamente, no es que salga el sol, sino que haya sol; y que un ser ínfimo en un minúsculo planeta lo pueda contemplar. Pero si todo milagro es un don, un regalo en el que podemos percibir que todo lo que es —más incluso: que el mero hecho de que haya ser, y no la nada— es fruto de un exceso, y que por eso mismo es inmerecido, lo lógico sería imitar al Principito y contemplar la puesta de sol cuarenta veces en cada atardecer. De este modo se dan las gracias en la lógica del exceso; pues toda belleza ha sido entregada para ser disfrutada.


Al afirmar que el Cielo es un cuento de hadas, Hawking quería decir, imagino, que se trata de una mentira, de palabras bonitas (y vacuas) para expresar un miedo a la aniquilación, a lo desconocido, a la Oscuridad definitiva. Sin embargo, se da la relevante circunstancia de que quien habla del cielo en esos términos es el mismo que ha corregido y llevado a desarrollos ulteriores algunos aspectos de la teoría de la relatividad formulada por Einstein. ¿Entonces? Quizá la dovela que sostiene este galimatías es una radical (y camuflada) paradoja: que lo que Hawking llama “cuento” (con hadas o sin ellas), o palabras simplonas, no es sino la huella del modo en que el ser humano se ha acercado a la esencia de la verdad desde el arcano de los tiempos. Porque todo buen cuento re-lata, es decir, vuelve a hacer presente un sentido de maravilla, de atávico asombro, que testifica que todo es don; que existe una verdad más allá de nuestro entendimiento, por avanzado, exacto y “científico” que éste pueda llegar a ser. El Cielo es verdad precisamente porque es el Mito con mayúsculas, el Cuento por excelencia.


En ese sentido, entonces, lo que llamamos sobrenatural sería lo más natural del mundo: Dios, el cielo, los ángeles (y hasta las hadas) no son sino las formas en que el misterio y el exceso del don nos han sido entregadas. El lenguaje hermoso y los cuentos forman una gramática mítica —en expresión de Tolkien— con la que contar, o más exactamente, dar cuenta de lo primigenio. Y lo primigenio es que, por más que nos pese, no somos autosuficientes, y nuestra razón no puede soportar el peso de tanta verdad como la que contiene un relato apasionante. Hemos cometido un error lógico: perder el sentido común de mirar el mundo con los ojos de los primeros habitantes de esta tierra, y hemos aspirado a poseerlo encerrándolo en nuestras pobres y pequeñas cabecitas, como si el milagro pudiese prescindir de la colaboración voluntaria de cada uno: de eso que llamamos fe, y que no es sino la permanencia de la infinita sabiduría del niño que todos fuimos; que también Stephen Hawking fue.


Tolkien escribió una vez que una estrella es una bola de materia circunscrita a seguir un rumbo que se puede describir mediante complejas ecuaciones matemáticas. Sin embargo, concluía que no ve la estrella en todo su esplendor “quien no la contempla ante todo como hebras de plata viva que estallan en una antigua canción”; como fuegos de artificio que iluminan los telares celestes contra los que se recorta el claroscuro de nuestras expectativas.


Al saber del astrofísico le hace falta, para ser auténtica sabiduría, el conocimiento que sólo obra en las manos del poeta. Acerca del Más Allá, como del más acá, existe un saber superior que es también conocimiento, que enlaza la razón con algo más grande que ella misma, y ese saber superior es la fe. Fe y razón son “las dos alas con las que el ser humano se eleva al conocimiento de la Verdad”, dice el Beato Juan Pablo ii al inicio de la Carta Encíclica Fides et ratio. Pero la fe es un don, y por tanto una gracia inmerecida. Si el don requiere la acogida, aquél que no lo acepta haría bien en comenzar por la humildad; para no canonizar lo que sabe como única luz, despreciando al que cree en la Luz con el anatema falaz de quien piensa que creer es buscar respuestas fáciles para preguntas difíciles. Antes al contrario, la fe es conocimiento de las cosas que no vemos; y compleción de lo que la razón atisba entre las brumas de este mundo de sombras. La fe es certeza en la Palabra de otro, conocimiento que ensancha el sentido de la realidad hasta abrazar el completo y complejo reino insondable de la verdad.


Para alguien acostumbrado a mirar las estrellas, quizá, la contemplación del cosmos como don milagroso podría ser un primer paso hacia una suerte de voluntaria suspensión de la incredulidad. Más allá, sólo el don abrazado libremente es capaz de transformar la mirada en el asombro del niño, el único realmente Sabio: porque el niño es capaz de quedar, una y otra vez, en-cantado, incorporado al canto eterno que resuena como el eco de una risa atronadora y feliz. ¿Cuentos de hadas? Por supuesto que sí: relatos acerca de una certeza prestada, que nos reincorporan a la Música arcana que no cesa de adquirir nuevas cadencias. La sinfonía aún resuena y se desarrolla en matices infinitos, y la clave en que fue compuesta se llama esperanza.

Eduardo Segura

martes 25 de octubre de 2011

Qué lento todo abril desmadejado...

qué lento todo abril desmadejado

con sus países

rendidos en la lengua

qué brusco rezumando las sustancias

frías en el aire oscurecido

qué lento todo abril abandonado

olor de frutos descompuestos

hirviendo en el insomnio

abril tiene estos días

amanecen metales en la piel

y algún objeto afilado

sobre la arena

caliente del silencio


Fernando Soriano Bensusan


lunes 24 de octubre de 2011

III concurso literario "Historias en la Torre Vieja", de Alguazas


LA ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE “LA TORRE” DE ALGUAZAS

CONVOCA

III CONCURSO LITERARIO

“HISTORIAS EN LA TORRE VIEJA”


La Asociación Cultural Amigos de La Torre de Alguazas convoca un concurso literario de relato breve conforme a las siguientes bases:


BASES


1.- Podrán participar en este Concurso todas las personas mayores de 16 años.

2.- El tema del trabajo será: Historias en la Torre (ficción), no importa la época en que se ubique.

3.- La extensión será un mínimo de 3 folios y un máximo de 6 (A4)(ordenador. Tipo letra courier new. Tamaño 12)

4.- Las obras se presentarán por quintuplicado. No podrán ir firmados, tan sólo constará el título y un lema o pseudónimo. En el interior del sobre se colocarán los datos que identifiquen al autor: teléfono, dirección y fotocopia del DNI.

5.- Quedan instituidos los siguientes premios:

1º Premio: 200€
2º Premio: 100€


6.- Los originales se entregarán en la Biblioteca Pública de Alguazas, en calle Escuelas, s.n.

7.- El plazo de admisión de trabajos finalizará el 02 de Diciembre 2011 a las 20h.

8.- El jurado será designado por la Asociación que podrá declarar desierto o compartido alguno de los premios. El fallo será inapelable.

9.- La entrega de premios será en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura. (La fecha se comunicará en la bitácora de la Asociación y en la página del Ayuntamiento)

10.- Los autores seleccionados se comprometen a estar presentes el día de la entrega de premios

(De lo contrario se entiende que renuncian a tal galardón)

11.- La participación en este concurso implica la total aceptación de las presentes bases.

sábado 22 de octubre de 2011

A mi manera (My Way)


(Variaciones y fugas en torno a My Way)



AHORA que cae el tiempo,

Otoño al que miro en los espejos

del recuerdo

te narraré sin titubeos mi vivencia

que conozco bastante bien.

He vivido una vida completa

he andado cada uno de los caminos

y más, mucho más que eso

y lo hice siempre a mi manera.


Fracasos y tristezas, he tenido muchas

pero, haciendo balance, pocas para mencionarlas.

Hice lo que tuve que hacer

¡¡y fue sin excepciones!!

Dudo ahora si planeé cada camino

cada paso a lo largo de la vida

pero lo hice,

y siempre fue a mi manera.


Sí, hubo veces, seguro que lo sabes,

que quise abarcar,

más de lo que podría apretar,

se llamasen Isabel, María José, Carmen o Irina

no sonrías,

(lembranças permacem jovens

no poema)

porque a pesar de todo,

no me tragué las palabras,


.............................dije lo que debía, sin miedo,

me mantuve en pie

y siempre lo hice a mi manera.


Ya ves, he amado, he reído, he llorado

me tocó ganar, también perder,

y ahora, cuando no sé aparcar las lágrimas,

lo encuentro todo tan pleno,

tan joven, tan reciente,

que me reafirmo:

¡lo hice a conciencia!,

y siempre fue a mi manera.


¿Qué es un hombre sino el tiempo que ha vivido?

¿Qué tiene si no es a sí mismo?,

y, si no es así,

nada tiene.

Decir siempre las cosas que sientes

jamás hincar las rodillas, nunca claudicar.


Te aseguro que asumí los golpes

pero lo hice a mi manera.


Sé que nada se acaba hasta que se acaba.


Sí, pero a mi manera.


Francisco Javier Illán Vivas



My Way



Now that time is running out,
I look at Autumn in the mirrors of memory
I'll tell you my life without hesitation
that I know quite well.
I've lived a complete life
I've walked every path and more,
much more than that
and I did it my way.

Let down and sadness, I've had a lot
but, weighing them up, too few to mention.
I did what I had to do
without exceptions!
Now I doubt if I planned each path
each step throughout my life,
but I did it,
and it was always my way.

Yes, there were times surely you know,
that I wanted to take on,
more than I could fit,
they were called Isabel, María José, Carmen o Irina
don't smile,

because in spite of everything,
I didn't swallow the words,
I said what I should have, without fear,
I kept standing,
And I always did it may way.

Now you see, I've loved, laughed and cried
it was my turn to win, and also lose,
and now, when I don't know how to stop the tears,
I find it so fulfilling,
so young, so recent,
that I know for sure
I did it thoroughly!
and I always did it may way.

What is a man but the time he has lived?
What does he have if he isn't himself?
and he is not like that,
he is nothing.
Always saying the things you feel
your knees never trembling, never surrendering.

I assure you that I took some hits
But I did it my way.

I know that nothings ever over, until it's over.
Yes, but my way


Traducción: Imelda Silva


jueves 20 de octubre de 2011

El cielo emplumado del Pájaro diamante

Rocío Álvarez Albizuri
El pájaro diamante
Vitruvio, 2011

“Hoy volaré durmiendo o dormiré volando./ Soy un pájaro diamante// Pájaro de agua y de colores,/ de cristal y de madera.// Cielo emplumado.// Yo, brillo en el agua de los ríos y del mar./ Yo soy, el Pájaro Diamante.// Soy ese instante en que se desborda todo y la gota final que lo provoca./” así comienza el segundo poemario de Rocío Álvarez Albizuri, dedicado a sus padres y que se abre con una cita de Alejandra Pizarnik que viene muy al punto de lo que nos encontraremos al pasar la página: “Yo no sé de pájaros/ no conozco la historia del fuego./ Pero creo que mi soledad debería tener alas”, y alas desea tener una autora que tiene “dolor de ganas”, como nos confiesa en El elefante blanco de seis patas.

Treinta y ocho poemas, algunos extensos, otros breves como un suspiro, en este poemario de una autora que he conocido gracias a ese gourmet de la poesía que es Pablo Méndez, quien personalmente me lo recomendó leer, por que, como dice el prologuista, Javier Rodríguez Marcos, es el “testimonio de una superviviente”.

¿Una superviviente? Me pregunté tras leerlo, curiosa apreciación, no exenta de verdad, aunque se trate de una joven autora que se está abriendo camino en el mundo de las letras, y en el de la poesía, tan exigente, como apunta JJ Armas Marcelo: O se es buen o gran poeta, o se es mal o pésimo poeta.

La autora mezcla su experiencia, que nos la cuenta tal como la vive, posiblemente en la noche de la víspera de un día importante, o como dice el autor del prólogo, donde “siempre sea sábado y, casi siempre, de noche”, y, ya se sabe, la noche nos trae la magia, lo irracional, lo que está por debajo de la realidad, escondido en sus sombras, y esas sombras, ella las maneja como si fuese la dueña de las brumas para dotar a sus versos de ficticios contornos.

Tal vez ese “dolor de ganas” sea más una parábola que un sentimiento real, pero eso sólo ella tiene la respuesta.


Francisco Javier Illán Vivas

miércoles 19 de octubre de 2011

Presentación del XII Anuario de la revista Literaria Baquiana

INVITACIÓN

EDICIONES BAQUIANA, LA REVISTA LITERARIA BAQUIANA Y EL CENTRO CULTURAL ESPAÑOL DE COOPERACIÓN IBEROAMERICANA EN MIAMI TIENEN EL PLACER DE INVITARLOS EL VIERNES,

21 DE OCTUBRE DE 2011, A LAS 7:00 PM A LA PRESENTACIÓNDEL

XII ANUARIO

de la

REVISTA LITERARIA BAQUIANA

I.S.B.N. 978-1-936647-06-4

Ediciones Baquiana (2011)

en el

CENTRO CULTURAL ESPAÑOL

1490 Biscayne Boulevard

Miami, Florida. 33132

(305) 448-9677

Por duodécimo año consecutivo, laRevista Literaria Baquianapresentará su anuario o versión impresa en la sede del CCE. La presentación estará a cargo de sus directores, Patricio E. Palacios y Maricel Mayor Marsán, con la participación de los poetas locales: Milena Ferrer Saavedra, Orestes A. Pérez y José Carlos Sánchez Lara, así como del periodista Manuel C. Díaz, crítico literario deEl Nuevo Herald, y la escritora Mairym Cruz Bernal, presidenta del PEN Club de Escritores de Puerto Rico.

Entrada gratuita. Brindis de cortesía.

Presentación de "Los sueños cotidianos", de José Cantabella


José Cantabella, asiduo colaborador de Ágora papeles de arte gramático, que dirige el programa literario La torre de papel, de Onda regional de Murcia, presentará mañana, jueves 20 de octubre, su nuevo poemario, que lleva el título de Los sueños cotidianos.

Estará acompañado en la mesa por otro de los habituales de nuestra revista, el catedrático Javier Díez de Revenga.

Será a las 20 horas, en el Museo Ramón Gaya de Murcia.

martes 18 de octubre de 2011

Presentación de El caracol dorado, de Dionisia García




















Dionisia García presenta, en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, el próximo día 19 de octubre, su nuevo poemario, El caracol dorado.

Estará acompañada en la mesa por Mercedes Farias Batle y por Isabelle García Molina.

El evento servirá, además, para inaugurar la temporada actual del Aula de Poesía de la Universidad de Murcia- tras seis años en silencio- y los talleres literarios en sus ediciones correspondientes al presente curso.

lunes 17 de octubre de 2011

Presentación de Espejos y otras orillas, de Pedro Pujante



Pedro Pujante presenta su primer libro ESPEJOS Y OTRAS ORILLAS, el próximo 18 octubre en la Biblioteca Regional Murcia a las 20 horas.

Le acompañarán en la mesa Joaquín Piqueras y Francisco Javier Illán Vivas.

Más información AQUÍ.

jueves 13 de octubre de 2011

El Tuerto es el rey en Alicante, un país de ciegos

Claudio Cerdán
El país de los ciegos
Ilarión, mayo 2011

En el país de los ciegos siempre se ha dicho que el tuerto es el rey, aunque no sé qué pensarán los republicanos de ese país de esta aseveración tan arraigada en nuestra tradición oral. El país de los ciegos es también una obra de Michael Flynn (In the country of the Blind), que consiguió reconocidos premios en el ámbito de la ciencia ficción. El país de los ciegos es, también, una obra de H.G. Wellss (The country of blind). Pero es, sobre todo, y ahora, la última novela del yeclano Claudio Cerdán, y que va a marcar un antes y un después en su creación literaria.

Cerdán ya había publicado dos novelas de una fantasía muy especial, que personalmente sorprendieron al principio, pero que personalmente opiné no era el camino que debía seguir una mente como la suya, más de cineasta, que había mamado de la novela negra, del misterio, incluso del terror- no quiero utilizar aquí términos anglosajones para describir lo que en castellano es perfectamente definible-, y que podría estar bien esa mezcla de fantasía-película del oeste de El dios de los mutilados o Cicatrices, pero le llevaba a una calle sin salida.

Afortunadamente Claudio ha encontrado una avenida, casi una autopista, cual Ruta 66, para su creación literaria, y decidido ha cogido el toro por los cuerpos, descubriendo, y descubriéndonos, las infinitas posibilidades que tiene una ciudad como Alicante, que tan bien conoce.

¿Es Alicante el personaje principal de su novela? Si no lo es, le roba muchos primeros planos a El Tuerto, un sujeto al que conoceremos nada más abrir el libro, saliendo de la cárcel, y que además será el encargado de contarnos lo que ve, lo que vive, desde ese soberbio primer capítulo que nos deja clavados en la silla y frente al libro.

Toda la trasgresión que Claudio Cerdán- quien, aún no lo he dicho, me honra con su amistad- puso en práctica o ensayó en las anteriores novelas, florecen en la presente para deleite de los amantes de la novela negra, del misterio, de los personajes marginales, de las ciudades corruptas, tanto que en momentos me traía recuerdos de Sin City, de Poisonville...

Bien escrita, dura, contiene críticas a la sociedad que le rodea. Pero ahí se ha quedado corto el autor yeclano. En una sociedad como la nuestra, donde los directivos de los bancos son los encargados de atracarlos y llevarlos a la quiebra; donde la clase política dilapida lo recaudado por los impuestos públicos para convertirse, ellos, los políticos, en jeques árabes o maharajás hindúes; donde la clase política de cualquier pueblucho de la geografía española vive al margen del pueblo al que aplastan con abusivos impuestos, siguiendo instrucciones de potencias extranjeras, ahí, Claudio Cerdán tiene campo para seguir deleitándonos de este mundo tan suyo como es El país de los ciegos.
Francisco Javier Illán Vivas

martes 11 de octubre de 2011

Cámara adaptada

No olvides elegir

el alfiler del aire, su inmersión

de geometría huérfana

hilada a los extremos, como un pedal inocuo.


Una galaxia figurada, mullida en lo que leo.

Dos mitades que coinciden

cuando respondes, en lo que dirías.


Todo el espacio alrededor, rendido

de fugarse;

la fuerza de esperar,

de añadir más tierra; la que no tengo.


Aitor Francos