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miércoles 30 de junio de 2010

Borges


Borges no fue siempre
ese parsimonioso andador ciego,
ese casi niño terrible.
Lo he visto recorrer, eligiendo el camino
sin detenerse apenas,
la Biblioteca que no puede contarse:
su mirada abarcaba sus libros
y los nuestros, su paso era seguro,
tenía erguida la frente.

Pero debió de ser en un tiempo sin huellas,
desprovisto de datos, de toda circunstancia,
de materia, de nombres.
Solos yo y aquel sueño, como en éste de ahora:
Borges no ha muerto:
aguarda, eternamente insomne,
que todos despertemos.


Aurora Saura

martes 29 de junio de 2010

El primer día de la Primavera

Se habían terminado el invierno y los libros,
de modo que fue necesario salir a la calle
con las cicatrices rosadas.

Lamentablemente, acostumbrada a fumar cigarrillos
mientras masticas chocolate puro,
o a beber ginebra sin hielo en los mediodías,
la primera vaharada de jazmines
y un antiguo poeta muriendo en serie B cerca de México
te dejaron seca en mitad del jardín,
de rodillas entre los acantos
y los primeros pétalos caídos de los magnolios.

Sin precaverse contra tu desvalimiento,
tu amante intentó hablar de cine durante la comida
con frases dictadas por su propia belleza
y algunos "Cahiers du Cinemá"
anteriores a la época en que Luc Besson
apareciera en el panorama francés.
Debajo de las palabras amables,
sus músculos y el color de sus zapatos
se aprestan a la primavera, es decir,
a ese tipo de acontecimientos que implican la cópula,
el valor o ciertos vinos espumosos
a los cuales tu estirpe de chacales no fue invitada
en la Partición del Tiempo.

Incapaz de cerrar esos desiertos
le abandonaste al lado de los cisnes
que el relumbror del agua hacía brillar
como una ópera en tu corazón
vacío y tu corbata estragada sobre el pecho.
Se te quedaron los huesos desguarnecidos,
a la intemperie, mientras la noche se levantaba
como un automóvil negro cuyo lomo resplandeciera.

Frente a la mujer sentada
el parque se desliza inútil y soleado.


Cristina Morano

lunes 28 de junio de 2010

Miguel Hernández, en el corazón de la Asociación de la prensa de Murcia


El Colegio Oficial de Periodistas de la Región de Murcia, como extensión y dando continuidad a la obra centenaria de la Asociación de la Prensa, se siente orgulloso de colaborar con esta publicación, dedicada a Miguel Hernández, cuando se cumplen precisamente 100 años de su nacimiento en la vecina localidad de Orihuela.

Algo que se está repitiendo durante estos meses es la enorme vinculación que tuvo Miguel con Murcia y con otras poblaciones de la Región. Publicó poesías en La Verdad y recibió sus primeras críticas literarias en periódicos establecidos en territorio murciano. Entre sus adeptos estaban personas como Antonio Oliver Belmás y Carmen Conde, que llevaron en varias ocasiones a Miguel Hernández a la misma Universidad Popular de Cartagena, que con tanto acierto fundaron.

Miguel cosechó buenos amigos aquí, y también grandes admiradores, como fue el caso de José Ballester, insigne periodista y escritor, a la sazón presidente de la Asociación de la Prensa de Murcia en el período 1944-1951. Antes de desempeñar este cargo estuvo atento a la obra del oriolano universal y le hizo varios apuntes y críticas tanto en la prensa como en algunas tertulias que mantuvo con Hernández.

Es precisamente este contacto de compañeros periodistas, como es el caso de Ballester, el que nos lleva a la convicción de que tenemos que sumarnos a los actos conmemorativos de las excelencias de Miguel Hernández, quien estuvo apegado tanto a esta Región como a sus medios impresos, y, claro está, a los profesionales de la información que aquí laboraron en su tiempo. Desde su compromiso con la literatura, Miguel Hernández siempre tuvo claro el papel clave de los medios en la difusión de la cultura.

Por eso es un alto honor y un orgullo el poder sumarnos a esta iniciativa de Ágora, que alabamos en su justa medida por su franqueza, por su empeño y esfuerzo y porque supone poner en valor a un adelantado de la poesía, adelantado en su misma evolución, en su trayectoria y en su técnica, así como en y por su compromiso con la sociedad.

Confiamos en que los lectores y lectoras disfruten de esta publicación, de su contenido, de lo que vayan descubriendo y saboreando con la premisa de que el poeta es la esencia misma del hecho literario, y, por lo tanto, lo hemos de proteger y de ensalzar como cimiento que es de la palabra y de su significación. Esperamos contribuir al aprendizaje, al conocimiento y la propia pluralidad intelectual desde la idea, también poética, de que el corazón ha de estar permanente abierto al mundo. Miguel Hernández sigue, años después, y no podía ser de otra manera, en el sentir de la Asociación de la Prensa. Perdura su recuerdo y su obra. Intentamos contribuir a que así sea.


Juan TOMÁS FRUTOS


PD: Descárgate la revista completa pinchando AQUÍ

domingo 27 de junio de 2010

Conversaciones con... Ángel Haro




Fulgencio Martínez conversa con Ángel Haro. Fue publicada en el nº 2 de nuestra revista, junio de 1998.

sábado 26 de junio de 2010

Página crítica


Artículo crítico de Beatriz Martínez Caballero, en nuestro nº 2, junio de 1998.

Vida de maniobras


Relato de Juan Vicente López Ronquillo, publicado en el nº 2 de la Revista, junio de 1998.

viernes 25 de junio de 2010

Soneto intimístico

Rememoro el pasado con exceso
orientándolo al norte del dolor;
sigo la luz que brilla en mi interior
imaginando siempre tu regreso.

Toda la devoción que hoy te profeso
anuda mi silencio por amor,
todavía conservo tu sabor
entre las comisuras de aquel beso.

Quisiera retenerte enamorada,
unidos en lo humano y lo divino,
incluso cuando ya no exista nada...

Ejerzo ahora mi fe, y me encamino
rumbo a la religión de tu mirada
o al encuentro fatal con mi destino.


Agustín Yanguas Marín

jueves 24 de junio de 2010

Poema

Lástima que tus brazos
se quedaran por un instante sólo
enlazando mi cuerpo...
Lástima este camino que recorre
por solitarios parajes de palabras
donde faltan tus labios.

Porque quizás sea imposible
implorarle a los meses
el beso que no has dado,
la lluvia que haga fértil
tu mano distanciada,
la noche en que me ames
las horas que no tengan despedida.


Mª Carmen Bueno López

miércoles 23 de junio de 2010

Reconocimiento


Creo ver al poeta y lo figuro
de soledad llenando la alameda,
gris el cielo, el suelo y el abrigo,
inconfundible,
con un libro asomando del bolsillo.


Aunque en las chimeneas de las fábricas,

en los mascarones de proa de los barcos,
provista la maleta de un ladrillo
en el exilio,
con girasoles,
alfabetos,
en pilas de Volta ahogadas las avispas,
desertando de la muerte o de la vida,
de otras soledades,
sobre la indolencia, llorando,
es donde lo he encontrado.




PD: Si nos enlazas, te enlazamos. Si nos sigues, te seguimos. No olvides comunicárnoslo.

martes 22 de junio de 2010

Estado de posición


Posiblemente no queden
más vestigios que los hallados
tras la última batalla.

El hombre aspira el aire de la noche
y deja que las sombras le recuerden
la levedad y el peso de las horas.

Tensas las cuerdas que le atan
al interior silencio
y le devuelven al rumbo azul
de la mañana que inexorablemente
se avecina.

Tempus fugit,
mientras consume páginas
de algún libro recién iniciado
y los relojes crepusculares le permiten aún
contemplar horizontes poblados de estrellas.

Desde su mirador implacable
la vida siempre se encarga
de hipotecar la nobleza de los sueños.


Pilar Quirosa-Cheyrouze



PD: Si nos enlazas, te enlazamos. Si nos sigues, te seguimos. No olvides comunicárnoslo.

lunes 21 de junio de 2010

La casi entera biografía de Miguel Hernández


MIGUEL HERNÁNDEZ.
PASIONES, CÁRCEL Y MUERTE DE UN POETA

JOSÉ LUIS FERRIS. Temas de Hoy. Ediciones Planeta. Madrid.
2ª Edición revisada. 2010.



En 2002 publicó José Luis Ferris (Alicante, 1960) la primera versión de esta biografía del poeta Miguel Hernández, que ahora presenta actualizada y ampliada. El autor, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y Doctor en Literatura Española por la Universidad de Alicante, es profesor universitario, novelista y poeta (Accésit del prestigioso Premio Adonais, con Cetro de cal) y, para el caso del libro que nos ocupa, un concienzudo estudioso de la vida y la obra del poeta oriolano universal. El mérito más destacado de la biografía que ha escrito sobre la figura de Miguel Hernández es, a nuestro entender, la voluntad de verdad rigurosamente sostenida, y servida al lector con claridad, honestidad y estilo narrativo. La biografía se lee como un relato mendoziano, sin la pimienta de la parodia que caracteriza al autor de La verdad sobre el caso Savolta.

Ferris consigue interesar al lector que se adentra por primera vez en los pormenores de la vida del poeta biografiado, sumergiéndole dentro de una Historia contemporánea de España declarada “oficialmente” sólo de interés para los historiadores de esa época, los cuarenta primeros años del siglo XX. La escritura de Ferris, sin embargo, entraña al lector, lo vuelve coinvestigador de una verdad que es la suya propia, de un tiempo del que él se puede sentir coétaneo, de una España que fue y no ha pasado. Desde cualquier punto de vista previo, el libro no le deja indiferente después de un rato de amena o aburrida lección. Estamos, por tanto, ante una obra de literatura, en el sentido pleno del término, y ante un ensayo científico.

Pues la voluntad de verdad no es sólo formal o literaria. Ferris ha escrito la biografía de Miguel Hernández desde su conocimiento de una bibliografía hernandiana que deja, pese a su gran relieve e interés, puntos oscuros, importantes lagunas en el conocimiento del poeta. Sobre todo, en los episodios relativos a sus años de cárcel y a los responsables de su indigna condena a muerte y su posterior condena a treinta años de presidio, y a la posibilidad de haber evitado o, al menos, humanizado el desenlace de la enfermedad y muerte de Miguel Hernández en la cárcel-Reformatorio de Adultos de Alicante, la investigación de Ferris es casi concluyente. En las páginas del libro se presentan los datos suficientes para acusar a la barbarie ilegal del franquismo, personificado en el responsable de la política penitenciaria del Régimen durante aquellos años de la inmediata posguerra, un hombre de apellido Cuervo (aquí, inteligencia, la palabra da el nombre exacto de la cosa), y a la falta de caridad cristiana del obispo Luis Almarcha (quien, luego, durante toda su vida fue designado directamente por el dictador Franco como procurador en Cortes, lo que demuestra su absoluta capacidad dentro del Régimen para haber obrado, en su momento, a favor o en contra de conseguir al menos una muerte digna al poeta o que éste viviera algunos años más, si hubiera mandado su traslado al sanatorio de Porta-Coeli, como solicitó la familia de Miguel Hernández).


Ferris acude a testimonios periodísticos, a archivos, también recoge testimonios vivos, defamiliares del poeta (sabemos de su consulta a Vicente Hernandez Fabregat). Pero la voluntad de verdad de la biografía se asienta en base a la propia obra de Miguel Hernández, que Ferris conoce bien: no sólo su poesía, que es lo más conocido, sino también su prosa, sus cartas, artículos de periódico en el frente y su teatro. Es el conocimiento cabal y exhaustivo de la obra de Miguel Hernández lo que ilumina la vida del poeta, la conjunción vida-obra y obra-destino, que es el signo de todos los grandes artistas.

Ferris se levanta en su libro sobre la autocensura y la tibieza de otros biógrafos anteriores de Miguel Hernández. Su voluntad de verdad acompaña su atrevimiento, su sapere aude sobre el poeta, que es, insistimos, también, una llamada al sapere aude sobre nuestra verdad como lectores.

Miguel Hernández es un caso excepcional en la literatura española. Su voz poética arranca de condiciones de origen muy precarias culturalmente, ya que no de la pobreza económica que no padecía la familia del poeta, como aclara el libro de Ferris. La casi totalidad de los escritores y poetas han pertenecido a una clase aristocrática, burguesa, o a una clase media intelectual y urbana. El origen sociocultural familiar de Miguel Hernández es distinto. Sólo hay algún menestral, en la literatura medieval. Refugiado en la poesía satírica, como en un género menor. Esto ocurre no sólo en España: en toda la literatura europea. Los grandes escritores pertenecen sociológicamente a la clase en el poder, en cada época -sea esa clase dominante la aristocracia y el clero, o la burguesía-; y aunque surjan de sus aledaños, y no estén en el centro económico. Para el caso de España, pensemos en la Generación del 98, y de forma más inmediata en la del 27. Machado, Unamuno, Baroja, etc, hijos de una clase media alta, culta. Lo mismo el 27, con el antecedente de Juan Ramón. Sin que sea un juicio de valor literario, sino una consideración descriptiva sociológicamente, la literatura, no sólo la española, en el siglo XIX y XX, la hizo la burguesía y los hijos de la burguesía, unas veces comprometida con la historia, otras a contrapelo, refugiándose en lo estético.

El esteticismo es la posición ideológica que adopta finalmente esta burguesía ante el comienzo del siglo XX. Ni siquiera la primera guerra mundial liquidó el esteticismo, hubo de llegar la primera gran crisis histórica del capitalismo, a finales de los años veinte del novecientos, para que empezara a removerse todo. Muchos de los hijos de esa burguesía adoptan una posición radical de izquierdas, de acuerdo con su talante humanista y liberal, ejemplo Machado y Juan Ramón, que fue quien mejor valoró al “estraordinario muchacho de Orihuela” . Cita Ferris (p.336) el artículo de Juan Ramón, “Verdad contra mentira, honradez contra venganza”, publicado en El sol (23 de febrero 1936) tras la publicación por Miguel Hernández en Revista de Occidente de “una loca elejía a la muerte de su Ramón Sijé y 6 sonetos desconcertantes”. Pero, ni siquiera Juan Ramón Jiménez llega a seguirlo en el desarrollo de su voz poética, tras la fecha del 18 julio del 36, que supuso para Miguel Hernández (véase el prólogo a su Teatro en la guerra) “el empujón definitivo” que le lleva a “esgrimir mi poesía en forma de arma”. (“Intuí, sentí venir contra mi vida, como un gran aire, la gran tragedia, la tremenda experiencia poética que se avecinaba, y me metí, pueblo adentro, más hondo de lo que estoy metido desde que me parieran, dispuesto a defenderlo firmemente”).

En una conferencia dictada por Juan Ramón en la Universidad de Puerto Rico, “El romance, río de la lengua española”, posterior a su exilio, echa en falta el poeta de Moguer la oportunidad perdida, para la poesía española, de haber producido un romancero “artístico” en la guerra de España. Miguel Hernández, según Juan Ramón, era, entre sus contemporáneos (la mayoría “señoritos” que jugaban a la guerra) quien estaba más dotado para esa tarea, que, sin embargo, no pudo realizar por su didactismo adquirido en sus contactos juveniles con los frailes. Populistas, falsamente populares, no estaban capacitados para hacer florecer el romancero - “Los poetas no tenían convencimiento de lo que decían. Eran señoritos, imitadores de guerrilleros, y paseaban sus rifles y sus pistolas de juguete por Madrid, vestidos con monos azules muy planchados. El único poeta, joven entonces, que peleó y escribió en el campo y en la cárcel, fue Miguel Hernández”. (cit. Ferris, p.448. Echamos en falta que Ferris no nos dé la cita completa de Juan Ramón Jiménez, que no hemos podido aún encontrar).

Si, de nuevo en el libro de Ferris, repasamos la primera carta del jovencísimo Miguel Hernández a Juan Ramón Jiménez (pp.111-2), al cual se dirige, antes de su primer viaje a Madrid, para presentarle sus primeros versos, y donde le dice al maestro de la poesía pura: “Usted, tan refinado, tan exquisito, cuando lea esto, ¿qué pensará? Odio la pobreza en que he nacido (... ) Particularmente por ser causa del estado inculto en que me hallo (...)”, nos podemos hacer una ligera idea de los distintos mundos que separaban a Miguel Hernández y a Juan Ramón Jiménez. Hasta en la manera de entender el romance.... en el poeta de Eternidades y en el autor de Viento del pueblo (lo “artístico”, en esta poética, es un medio de la literatura, no un fin, como lo es para la ideología burguesa, que desarma todo componente activo del arte. Desde el enmascaramiento de su propia ideología burguesa en la teoría del arte por el arte, un prejuicio de época sigue impregnando, como un lastre o una petición de principio, el valor y estatuto de la obra literaria. Una interpretación que se hace pasar por verdad estética dogmática. En vano parece que haya existido Nietzsche). (1)


En el índice onomástico de la biografía escrita por Ferris los nombres más citados nos dan pie para conocer los coprotagonistas de la biografía de Miguel Hernández. Son Josefina Manresa, la esposa; José Marín Gutiérrez (Ramon Sijé), el amigo de juventud; y a cierta distancia, los poetas Federico Garcia Lorca, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, y el amigo protector José María de Cossío. En una tercera posición Luis Almarcha Hernández y Maruja Mallo.

Sería interesante seguir la vida de un poeta en relación con estos nombres y con la frecuencia de su aparición en el libro. Invitamos al lector a hacerlo. Pero, por encima de eso, como en toda biografía, lo que importa es presentar o sugerir la verdad propia del biografiado. En el caso de la biografía de un poeta, como es este caso -y como anuncia el título del libro de Ferris-, nos importan dos cosas: conocer si el biógrafo nos ilumina sobre la verdad de la obra y de la vida de Miguel Hernández. Para lo primero invito a leer el epígrafe “Naturaleza viva”, páginas.446-449. Para lo segundo, sobre la verdad del hombre, las palabras de Vicente Aleixandre en la página 559. Como aperitivo vaya esto: “A Miguel Hernández le correspondía -como ha señalado Francisco Umbral-, por casta, liberar a la poesía española de un entendimiento burgués, esteticista, del lenguaje (…). A Miguel Hernández le correspondía aplicar a nuestro idioma un nuevo entendimiento, una nueva valoración, ya no estética, ya no metafísica, sino de realidad inmediata, de comunicación con la vida” (pp. 447-8). “Tenía un corazón enorme, ciegamente generoso, latidor en su poesía entera y que se le trasparecía en los ojos, como en su poesía. El fuego de la vida estaba en su alma y era comprensivo para todo. Capaz de pasión, apasionado, capaz de esa desnudez del alma, de ese pálpito de la sangre a que llega el verdadero poeta, y que hace que todo lo humano sea comprendido (…). Era un alma libre que miraba con clara mirada a los hombres.” (Vicente Aleixandre, op. cit.Ferris, p. 559)



Fulgencio Martínez


    Nota: (1). El diálogo con el libro de Ferris no incita a hacer este comentario marginal. Aquella teoría del arte por el arte, supuestamente libre de ideología, es expresión exacerbada de la ideología burguesa del arte. Pero para nosotros tiene un gran interés psicológico. Dominada por la voluntad de poder burguesa, exige del artista el máximo “sacrificio”; la renuncia a todo lo que no sea “faceta de arte” en su obra, liberada, así, de cualquier utilidad o fin. Al extremo, pasar por esa “muerte” o depuración que es el “arte”, asegura a la obra su valor económico y fetichista. Por la vertiente de la pureza el arte asciende a la cumbre del “dinero”, máxima expresión del poder de la burguesía.

    El artista burgués, y más aún el artista maldito, lo sabe, se siente cómodo en esa lógica.“Por más que hoy lo desprecies, mañana mi arte se cotizará como el oro precioso”, dice el Edipo del artista “antiburgués”.

Por otro lado, la práctica de esa alucinación del arte por el arte provoca la alienación del artista de su trabajo, y la escisión de la verdad de su obra respecto a la verdad de su vida. Todavía, en nuestros días, le hemos oído decir, a algún poeta actual, que sus ideas y convicciones personales las vierte en su vida (en su actitud “ética” y en su ejercicio como ciudadano) no en su obra, que debe andar por los aires libre de tan poco artístico peso de sus ideas, convicciones, esperanzas; como si tal cosa fuera deseable y posible.

Desde estos conceptos no se puede entender la obra de Miguel Hernández. Nos exige (como apuntó Francisco Umbral, y recuerda el libro de Ferris) un nuevo entendimiento. Obra y hombre están unidos en el poeta; la verdad de la obra y la verdad de la vida no están separadas por un cristal “artístico”.

Frente a la voluntad de poder burguesa, la voluntad de emancipación en Miguel Hernández. Su obra y su vida no conectan con el autoimpuesto “sacrificio” del arte, ni, al extremo, con el analgésico metafísico que es el arte para Schopenhauer (otra expresión exacerbada de la ideología burguesa). Conectan con el lector rebelde (Camus), dionisíaco (Nietzsche), erótico (Bataille), con todo aquel que despierta y busca su emancipación. Y, si quisiéramos buscar un destinatario transpersonal: con el pueblo. Porque culturalmente este sujeto es el menos individualizado, menos consciente de sí, lo puede llamar así Miguel Hernández: pueblo. Lejos la poesía del autor de Viento del pueblo del paternalismo popularista que adula la carencia cultural del pueblo y le presenta una imagen pintoresca, autocomplaciente. Ese paternalismo labora contra la emancipación del pueblo de aquellos que lo mantienen en la incultura y la inhumanidad. Es, en cambio, para ese pueblo pobre -sobre todo, culturalmente- que se despierta y ve que no tiene nada entre sus manos, para el que Miguel Hernández escribe la bomba de su poesía. Para el que no le lee (como diría Aleixandre) pero le siente si no le han cerrado los oídos.

Al último, la verdad de la vida y la obra de Miguel Hernández nos revela, como un ácido disolvente, la alienación deshumanizadora del hombre actual (no sólo del escritor que produce una obra en donde no se puede jugar todo su ser; sino también del “hombre de la calle”, de los hombres dispersos en trabajos absurdos; perdidos en sus largas vidas seguras, aseguradas -no gastadas en intensos relámpagos de deseo y creatividad espontánea. Largas vidas seguras -un eslogan que no deja ver que la mayor parte del tiempo la pasamos ocupados en trabajos y diversiones que nos producen anemia vital).

Una poesía como la de Miguel Hernández no viene a hundirnos en la desesperación ni tampoco a traernos el olvido de estas miserias. Mantiene, a la vez, la llaga abierta de la voz interior y la esperanza de la voz colectiva.

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Nota del Editor: Esta es la primera publicación de nuestro boletín nº 4, que se corresponde con Ágora digital nº 19. Os invitamos a descargaros la revista completa pinchando en el enlace superior de la página.

domingo 20 de junio de 2010

Kafka en el sur


Artículo de José Luis Martínez Valero, en el número 2 de Ágora, papeles de arte gramático.

Quimeras de farandul


Artículo de Antonio Rubio, dentro de la sección Ut Pintura, que se publicó en el número 2 de nuestra revista.

Poema


Todo es raro, mi amor.
.....................................Ahora,
vuelan los nidos de sus pájaros
y es vulnerable el suelo
al golpe agrietado de las cerámicas.
Esta noche, la mañana ha pedido
perdón por llegar tarde
y andar tan inconscientemente
inmolando madrugadas.
...........................................Es raro,
mi amor, que un ladrillo acaricie
las manos del albañil; desnuda
en los corredores del miedo;
raro que el dolor acelere
la sonrisa del yonqui.
......................................Y es muy raro,
mi amor, que un gato muerda a un perro;
raro el murciélago,
raras las prostitutas
que se tumbaron hacia abajo,
hacia el semen de las cavernas
y los biberones.
.........................Todo es raro
y, sin embargo, amor,
mojadas vienen
las muñecas y el sable,
y un hombre mata a un hombre.


Andrés García Cerdán

sábado 19 de junio de 2010

Fragmentos para una poética: Los cuadernos de Elías Canetti



Artículo de José Martínez Hernández, publicado en el nº 2 de nuestra revista.

Conversaciones con... Juan Bonilla


Cristina Morano entrevistó a Juan Bonilla, en el número 2 de nuestra revista, publicada en junio de 1998.

Pincha sobre la imagen y se agrandará.

Poema


Este poema se llama detrás.
Se habría llamado hoy o delante
si aún existiera una realidad
diferente en las cabezas del trigo.
Le habríamos puesto un nombre de perro
literario- Byron quizá, o Lolita-
si supiera acercarse a las esquinas
del mundo y no ladrar tan suavemente,
se llama detrás porque está mirando
a todas las personas que no ha sido,
y está mirando el corazón de piedra
que tampoco fue y las palabras falsas.


viernes 18 de junio de 2010

Idus de marzo


Hay un sentido atávico en las fechas
-y los dos sabemos ciertamente-,
algo así como una esperanza propia
que recuerda en los días venideros
de esta semana -días de trabajo-
los días de otros años no del todo mejores.

Pero llegaban con los idus de marzo
palabras en el viento que hablaban de alegría,
llenas de júbilo y celebración
frente a un invierno hostil con sus días contados
que iba retrocediendo sin premura
ante las camisetas cortas y los vaqueros.

Volvían las primeras golondrinas
confundiendo el equinoccio con los idus,
dejando a la mitología ciertas
azoteas desvencijadas donde
habitar nuestra edad de hierro.

Como has leído a Hesiodo conoces,
igual que yo
-posiblemente con mayor provecho-,
el valor de esos días y el valor de su trabajo,
y sabes que hay que interpretar el vuelo
de algunas aves y evitar las transgresiones.

Como has leído a Hesiodo comprendes
que sería algo hermoso hacer una promesa
para aguardar la luz lejos de las sombrías
habitaciones, despertarse pronto,
y preparar los ánimos como la vida
y la naturaleza se preparan.

Como has leído a Hesíodo comprendes
que abra el armario y coja esta camisa púrpura
y algo deshilachada con la que he venido
a verte tan temprano.


jueves 17 de junio de 2010

miércoles 16 de junio de 2010

Raquel Lanseros en El País semanal

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JESÚS RUIZ MANTILLA | PAULA CASADO 13-06-2010 El país semanal. Pincha AQUÍ y lee el artículo completo.

Raquel Lanseros lee el poema 'Fuego mutilado'

martes 15 de junio de 2010

Antonio José Mateo Saura, entrevistado en La Verdad


Con motivo de la aparición de su poemario "El temor del auriga", editado por Tabvlarivm, Manuel Herrero Carcelén le ha entrevistado para la sección "La Gacetilla", de La Verdad.

Podéis ver la entrada original pinchando AQUÍ.

lunes 14 de junio de 2010

Estamos en el puesto 43 del Ranking de Wikio


Wikio, que controla más de trescientos mil medios y blogs, elabora mensualmente una lista, con su correspondiente clasificación.

Este mes la situación del blog del Taller de arte Gramático es la siguiente: 43 en literatura, 117 en cultura y 2.120 general.

Más información, con estadísticas completas, en Wikio.

domingo 13 de junio de 2010

Dos poemas de Luis M. Minguillón Mombiela


Dos poemas de Luis M. Minguillón Mombiela, en el número 2 de nuestra revista.

El arca de los ciclos



Artículo de Cipriano Torres publicado en el nº 2 de nuestra revista, dentro de la sección Textos magistrales, titulado El arca de los ciclos.

Elegía en Sea Port


Poema de José Ángel Cilleruelo en el número 2 de nuestra revista, junio de 1998.

sábado 12 de junio de 2010

Si abandonas al perro


Alexis Díaz Pimienta escribió este poema para el nº 2 de nuestra revista, que estamos recuperando para quienes no pudieron leerla. Si abandonas al perro, que fue escrito dentro de la sección Carta de viaje.

Un pueblo



Poema de Eloy Sánchez Rosillo, en el número 2 de nuestra revista, publicada en junio de 1998, dentro de una sección que se denominó Carta de viaje.

Pincha sobre la imagen y se agrandará.

Los gigantes de hielo


Han vuelto los Gigantes de Hielo a visitarme.
No en sueños. A la luz del día. Con los yelmos
relucientes y el rostro selvático y maligno.
Tenía tanto miedo que no supe decirles
que te habías marchado. Lo registraron todo,
maldiciendo la hora en que Dios creó el mundo,
jurando por los dientes del Lobo y por las fauces
del Dragón, escupiendo terribles amenazas,
blasfemando y rompiendo los libros y los discos.
Al ver que tú no estabas se fueron, no sin antes
anunciar que darían con tu nuevo escondite
y serías su esclava hasta el fin de los tiempos.
Donde estés, amor mío, no les abras la puerta.
Aunque se hagan pasar por hombres de mi guardia
y digan que soy yo quien los envía.

Luis Alberto de Cuenca
(Foto de la portada de "Conan de Cimmeria", de Frank Frazetta)

La revista literaria Baquiana destaca a Ágora como una de sus revistas recomendadas

Agradecemos a Maricel Mayor Marsán y a los demás miembros de la prestigiosa revista digital que hayan incluido a Ágora, papeles de arte gramático entre las revistas que recomiendan.

Podéis ver la entrada original AQUí.

viernes 11 de junio de 2010

Antonio Soto Alcón pintó la contraportada de nuestro nº 18


Antonio Soto Alcón pintó la contraportada de nuestro número 18, que, con esta entrada, podéis encontrar íntegramente en este blog o, pinchando sobre la portada que hay a la izquierda, descargarla íntegramente.

jueves 10 de junio de 2010

Esos seres no identificados

El poema es un medio físico

como una suerte de fotografía

capaz de darle visibilidad

a los sueños y a lo que ya no ves.

También a esos seres

que parecen llegar del más allá,

de otra dimensión;

aunque sus nombres sean humanos,

y se llamen Juan o Abdel

de la madre que lo parió.


También a esos seres

extraterrestres de este planeta,

a los que hemos privado

de dimensión:

del cuerpo y la sangre de la justicia.

Los excluídos de la tierra,

¡tomad la poesía!

¡está en oferta en vuestras manos

de consagrar!

Esto es su cuerpo

que os da nombre

y carta de existencia.

¡Comedlo aun con papel y adjetivo!

Os pertenece por derecho,

como el pan y la verdad, el poema.

(El cuerpo del día, 2010)


Fulgencio Martínez

martes 8 de junio de 2010

Como tus ojos que ahora duermen

Como el silencio del muro blanco
o la pálida hoja en el azul.
Como el corazón sediento
dentro de su cárcel.
Como la nieve o las alas
de un ángel sobre la noche.
Como el sonido de una trompeta
herida o el grito de un loco.
Como el alma antigua de la lluvia.
Como el amor que llama a mi puerta.
Como tus ojos que ahora duermen.

Antonio Soto Alcón

lunes 7 de junio de 2010

Poesía española (1970-2010)

Cuarenta años
ensimismada,
comprada por metros
en el corral de la crítica,
pusieron su nombre
en la lista
de objetos perdidos.
Los pasos censurados
le dieron la puntilla:
trajeron el cansancio,
la renuncia,
la huída
del compromiso.
Cuando llegó la libertad
a mi país, ya estaba encinta
de poetas ombligados
a guardar silencio
sobre su tiempo crítico.


Fulgencio Martínez

domingo 6 de junio de 2010

Fragmentos para una poética

Artículo de Manuel Navarro, en el primer número de nuestra revista, y con el que ya queda toda ella en esta bitácora, para disfrute de nuestros lectores y lectoras.

Dos poemas de Jesús Cánovas



Dos breves poemas de Jesús Cánovas, en el primer número de Ágora, papeles de arte gramático.

Nocturno en cautiverio


"Nocturno en cautiverio", poema de Andrés Salom, escrito en octubre de 1973, en el centro penitenciario de Carabanchel.

sábado 5 de junio de 2010

Sobre lo visible (el libro, la ciudad y la memoria)






José Luis Martínez Valero, nos habla de libros en Sobre lo visible, en el primer número de la revista Ágora, papeles de arte gramático, en aquel joven año de 1998.

Dos poemas de Manuel Navarro


"La traición es un fuego" e "In memorian", dos poemas de Manuel Navarro en la sección Diario de la Creación, de nuestra primera revista.

Pincha sobre la imagen y se agrandará.

Conversaciones con Concha García


Cristina Morano entrevista a Concha García para el número uno de nuestra revista, febrero de 1998, en la sección Conversaciones con...

viernes 4 de junio de 2010

Carta abierta a José Luis Ferris (1)


Estimado José Luis Ferris, muchas gracias por tu generosidad. Como hablamos por teléfono, necesitaríamos un texto breve tuyo (2 o 3 páginas máximo) sobre Miguel Hernández, y, para completar la reseña que haremos de tu libro, te mandaré unas breves preguntas dirigidas sobre todo a la génesis del libro, de modo que esa entrevista acompañe a la reseña. Este fin de semana espero poder enviártelas. Una duda, ¿me podrías decir si se puede encontrar el libro de memorias de Josefina Manresa? Estoy interesado, sobre todo, en las cartas de ella, que, como tú bien dices, están desaparecidas, pero los fragmentos que conozco de ese libro de memorias me parecen demasiado "literarios". Me interesa sobre todo esa mujer, como musa de Miguel y como persona. Y a la hora de escribir yo algo sobre ella me gustaría tener un testimonio, si bien, escrito, al menos no literario.

La entrevista "falsa" de Morelli en Canelobre(2) me indignó un poco. no sé bien por qué, creo que se la ha desfocalizado y negativizado a esta señora y no sé por qué. Al fin de cuentas fue la que inspiró la poesía más honda de Miguel. Cuando era estudiante de bachillerato, recuerdo, en clase de literatura, que nos aprendíamos de memoria la poesía de Miguel. Cuando llegué en tu libro al momento en que Miguel le da un papel a Josefina, aún en fase de galanteo y acercamiento a la niña, y en ese papel el soneto que empieza: ser onda, oficio, niña, es de tu pelo... Bueno, me emocioné. Es una maravilla el soneto, como los de Te me mueres de casta y de sencilla, y los otros dos que dices inspirados directamente en Josefina. En fin, como ves, me detengo en tu libro en la huella de Josefina, porque es un asunto que me interesa investigar a largo plazo. No era, parece, una mujer como querría Miguel o ahora nosotros, los lectores suyos. Pero qué mujer de esa época, en un pueblo (pienso en mi abuela, madre) no estaba reprimida por la religión, qué mujer de pueblo tuve la suerte, entonces, de saber más que cuatro reglas; Josefina, además, fue una mujer interrumpida por las duras condiciones de la posguerra y del tiempo de silencio que impuso la dictadura franquista. Me imagino que no le fue fácil. Tanto como la poesía de Miguel, Josefina es un símbolo que hay que tratar con cuidado, no dejarse llevar por la novedad, sino por lo esencial. De todo lo que he leído últimamente, sólo en tu libro he apreciado un juicio ecuánime y contextualizado sobre Josefina. Por otra parte, tu libro me ha enseñado la importancia, en la obra y vida de Miguel, de Maruja Mallo y de la Escuela de Vallecas (esto último, lo ignoraba; y de Mallo sólo tenía una referencia anecdótica. Yo he vivido, como profesor, en Arganda del Rey, y recorrido los pasajes de Morata y Perales, me encantó ver en el libro ese paisaje.Por cierto que son buenos lugares para perderse en amores. Y, por último, tu libro me ha revelado la afinidad entre Miguel y la filósofa María Zambrano, una de mis referencias). Sobre la personalidad e ideología de Sijé hablas casi sin tapujos; Sijé tan valorado, y en parte con razón, en Orihuela, pero con tantos puntos oscuros. Me contó Vicente Hernández, sobrino de Miguel, que a algunos poetas conocidos en Orihuela les parece muy sobrecargado eso de compañero del alma, que dice en la Elegía Miguel; que sería mejor que el poeta hubiera dicho "compañero de vida". O no se puede ser más cursi o no se entiende lo que es un poema fúnebre, la parte del recordatorio del finado en que se utlizan los términos adecuados a la figura que se quiere inmortalizar. Como si García Lorca tremendizara al decir, de Ignacio Sánchez Mejías, campero y torero, aquello de Qué duro con las espuelas... Si eso mismo lo dijera de otra figura, sería sí un pleonasmo, en cambio, a Mejías lo imaginamos de madrugada saliendo a recorrer a caballo la finca. Bueno, tampoco gusta el ·estercolas, del segundo verso de la Elegía: ya les vale a los poetas miedosos. Tú en tu libro, con fino sentido poético, aclaras bien: la asociación entre el nombre de Sijé y alma; la de estercolas y todo el lenguaje impuro que usa adrede Miguel, y que, en contradicción con la ideología de finado, nos remite a la persona de Ramón Sijé, por la que sintió Miguel verdadera amistad y emoción, no obstante su ideología.

Miguel es renovador en todo, también en el género del poema fúnebre: al contraponer las cualidades y el mundo semántico de la figura a la que recuerda, con su "sombra", aquello que Ramón rehuyó, la materia impura, la tierra. Y al hacer primero un duelo al cuerpo, y pasar luego al "alma" recuerdo de la emoción y la amistad que la persona de Sijé dejó en los amigos y en Miguel.

Miguel Hernández tendrá muchos defectos, como todo poeta, pero fue un genio renovador en todos los palos, en todos los géneros poéticos que tocó. Hoy que la poesía, tú lo sabes, está y vive desde hace cuarenta años ensimismada, nos hemos olvidado de la amplitud selvática de la poesía. Un ejemplo de Miguel creando la poesía social en
Viento del Pueblo. Recoge ahí el género de las chansons francesas revolucionarias que ya adaptó en España Espronceda, y que revivirían con la Comuna. Pero a diferencia de Espronceda, su foco no es un canto desde un personaje colectivo - el pirata, el mendigo- contrafigura del burgués, que cínicamente ensalza la libertad burguesa, no. El foco de Miguel es la justicia, el compromiso con el hombre concreto, los españoles de su tiempo oprimidos y privados de cultura y en situación de semiesclavitud. García Lorca, quien en su poesía llega casi al nivel de Miguel en ese acento, en el Romancero gitano, usa el estereotipo del marginal, y sólo en Poeta en Nueva York alcanza la plenitud, cantando al hombre moderno urbano alienado, pero su mirada se cierne sobre la diferencia, étnica o sexual. Miguel habla de más abajo, de más hondo: a la esperanza de todo ser humano desamparado de la justicia y de la cultura, esclavizado porla injusticia social y económica que, al concretar en el español de su época, se convierte en símbolo de todo ser humano, de cualquier época y etnia, al que se le asesina su realización. Y en Miguel, la esperanza es un valor poético. Hoy en día no sé si hay sensibilidad para esto. Muchas cosas, pero acabo. Cuando, yo también lo digo, hoy se dice que de Miguel lo mejor es el Cancionero y Romancero de ausencias, como dice Brines: o se dice elogiando ese Miguel íntimista, esencialmente lírico, creador de poemas inolvidables; o se dice para dejar a entender que lo otro vale menos. Desde cierta medianía cuesta entender todas las cumbres que escaló Miguel. Esa valoración suele esconder un gesto de desprecio a todo compromiso social y se olvida que la poesía no es solo texto en sentido literario, es texto, sí, pero como aquel texto que forma parte de la memoria simbólica del pueblo común, lo que le da aún impulsos de sensibilidad, lucha, emoción. Cuando oigo que una mujer, no importa aquí su ideología, llama a la radio para decir que a su hija la dormía con las nanas de la cebolla, o cuando alguien o yo mismo se estremece con el poema Para la libertad (3), entonces estamos hablando de un clásico vivo. Nadie se emociona, del común, con un texto de pon quien quieras del 27. Pero hay clásicos vivos, como Homero, Cervantes, que tienen la virtud de haber entrado en las telas del pueblo y la sangre de su lenguaje. Cuando decimos compañero del alma, compañero, habrá un momento en que se olvide que lo dijo Miguel. Y esto es el texto de la poesía, pues la poesía no tiene sentido sino como texto, es decir, diálogo del poeta y el o los lectores u oyentes. No sabemos, quién sabe nada, si Miguel será, seguirá siendo un clásico vivo dentro de cien años, pero hoy sí lo es. La historia de la literatura está llena de clásicos o no clásicos, pero pocos perviven fuera del museo de los libros, y cuando digo pervivir no es que quede una frase aislada de ellos, sino la emoción que la creó y que se renueva en cada hablante actual, como cuando decimos aquello de compañero del alma... No compañero de vida, qué cursilada.

Fulgencio Martínez,

marzo 2010

NOTAS:

  1. José Luis Ferris ha publicado Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta (Temas de Hoy, 2010), una biografía actualizada de Miguel Hernández, llena de rigor histórico y filológico y que engancha a su lectura como una buena novela.

  2. Canelobre, Miguel Hernández cien años. Núm 56. Invierno 2009-2010. Revista del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Además de su bellísima presentación, contiene excelentes estudios de investigadores de primer orden -como los profesores Ángel Luis Prieto de Paula, F.J. Díez de Revenga, entre otros- sin ser anodino ninguno de los artículos de la revista: o bien te sorprenden con perspectivas insólitas sobre la obra de Miguel Hernández, o, en algún caso, te irritan: no la puedes soltar hasta terminar de leerla. Imprescindible.

  3. Me refiero, es obvio, al verso que inicia la II parte del poema “El herido”, de El hombre acecha.


jueves 3 de junio de 2010

Regreso de una voz

En otro tiempo adverso,
confundidos el mal y la palabra,
un poeta decía:

Retírate conmigo al campo y llora
a la sangrienta sombra de un granado
desgarrado de amor como tú ahora
.

Y así la tierra muestra su negrura,
porque la carne joven ya marchita
no recibe la luz ni el sol caliente.

Caen desde un cielo gris desconsolado,
caen ángeles cernidos para el trigo
sobre el invierno gris desocupado.

Alivia el terco aliento de la vida,
la inclinación del trigo en su cosecha
salpicado de brisa y amapolas.

Arrímate, retírate conmigo,
vamos a celebrar nuestros dolores
junto al árbol del campo que te digo.

Así se cumple ya nuestra elegía
de quien fue con nosotros vida nueva,
ahora canto callado y solitario
en una atardecida sin retornos.

Dionisia García

miércoles 2 de junio de 2010

En las ventanas que miran a la muerte


En las ventanas que miran a la muerte
alguna vez, el sol se posó.
El cielo pesa sobre nosotros
en este día que nos abraza.
Vamos hacia la luz, pero no la vemos.
Estamos hechos de sombra
y la luz canta sobre las cosas.
Abraza mi cuerpo, amor,
y tira mis cenizas sobre la tierra.
Ya nada queda en el mundo
que mi corazón comprenda.
Soy un aullido en mitad de la noche.

martes 1 de junio de 2010

Miguel Hernández en melodía inglesa (poema de Geoffrey Hill)

(Poema de Goffrrey Hill en memoria de Miguel Hernández, con introducción de Soren Peñalver).


H
ace exactamente cuarenta años, una mañana de ventoso marzo, con la primavera nórdica apuntando tímida en los olmos,diminutas caléndulas y anémonas alegrando los húmedos prados ingleses, salía un muchacho, en metro exterior, hacia el centro de Londres.

A mediodía, volvía el joven a Harrow on the Hill con un tesoro, un libro de poemas reciente, encontrado en una librería de Charing Cross, cuyo autor era un poeta desconocido, que paradógicamente inflingía en el exiliado nostalgia de la lejana patria.

King Log (Rey Leño) era el título extraño de este libro, y Geoffrey Hill el nombre de quien lo había escrito, un raro poeta cuya obra iba siendo reconocida por algunos críticos por encima de la de T. S. Eliot. Para los prestigiosos Harold Bloom y Christopher Ricks, pronto sería considerado como el poeta británico más importante de los últimos cincuenta años.

Dicho poemario contenía dos secciones que homenajeaban a España, en los nombres de dos poetas de su idioma (en realidad, uno real y otro apócrifo). The Songbook of Sebastian Arrurruz recreaba la vida y amores de un supuesto poeta vasco, en clave de "coplas" típicas, castellanas de alma pero en melodía inglesa. Mas lo sorprendente en el contenido del libro era un poema titulado "A Prayer to the Sun", dedicado a la memoria de Miguel Hernández.

Incluido en el apartado "Four poems regarding the endurance of poets" ( "Cuatro poemas acerca de la resistencia de los poetas"), el homenaje a Hernández era el más sutil de estos poemas, respectivamente dedicados a Tommaso Campanella, Robert Desnos y Osip Mandelstham, todos perseguidos por causa de la justicia como el poeta de Orihuela, y la condena de regímenes totalitarios, a cuya lista bien puede añadirse el nombre de Nazim Hikmet, el gran poeta turco, que no murió en la cárcel, pero que sufrió en ella tortura muchos años, los mejores de su existencia.


Jesucristo Riquelme, especialista en estudios hernandianos y autor de la pieza escolar de teatro "Voces a los cuatro vientos", destinada a difundir la vida del poeta (estrenada por dieciséis estudiantes españoles y rusos en la Biblioteca Nacional de Moscú), escribe en su reciente Miguel Hernández. Un poeta para espíritus jóvenes (ECIR Editorial. Paterna (Valencia), 2010):"Miguel Hernández será la voz que, fuera de su contexto histórico, permanecerá en este nuevo milenario como una de los grandes poetas del amor, de la justicia y de la solidaridad de todo el siglo XX. Desaparecerán los sesgos de su contingencia política, se desconocerán las vicesitudes históricas de los contendientes en guerra y Miguel Hernández continuará siendo leído, recitado y cantado por la profunda garra de su vis poética".

Y aquel muchacho, en su alejamiento londinense tradujo el poema recién descubierto por amor de otros jóvenes hernandianos, virgilianos, el rubio Flaviano y el bruno Bernabé, a quienes les leyó los versos, en ambos idiomas. Estos que han esperado ser impresos tanto tiempo, para poder coincidir con las fechas de este Centenario:



A PRAYER TO THE SUN

i.m. Miguel Hernández

I

Darkness

above all things

the Sun
makes
rise


II

Voltures

salute their meat

at noon
(Hell is
silent)


III

Blind Sun

our ravager

bless us

so that

we sleep.


GEOFFEY HILL



UNA PLEGARIA AL SOL

I.M. Miguel Hernández


I

Oscuridad

sobre todas las cosas

el Sol

surge
resucita


II

Buitres

saludan su carne

a medidía
(el Infierno

es silente)

III

Sol ciego

saqueador nuestro

bendícenos
mientras

dormimos.

Traducción de Soren Peñalver (Crítico literario y autor, entre una amplia obra inédita, del poemario EL sartal del ruiseñor)