No te marches sin pulsar sobre +1 en aquellos artículos, poemas, relatos, ensayos, reseñas, que te hayan gustado.

sábado 27 de febrero de 2010

Ágora digital nº 17, boletín 2, supera ya las 1.500 descargas


Una cifra de descarga que da muestras del interés que entre la comunidad internauta ha despertado nuestra revista literaria y que debemos de agradecerles a todos y todas cuantos se la han descargado.

Y nos obliga a responsabilizarnos más sobre los siguientes números que pongamos al alcance de los lectores y lectoras.

viernes 26 de febrero de 2010

Sufrimientos decorativos

.........................................There is no reason for self satisfaction” (Lyndon B. Johnson)



inspeccionas la casa

buscas un fallo

y escribes a oscuras

los detalles

de la exploración



finges un error

que explique

el orden



jueves 25 de febrero de 2010

Dulcísimas hebras de oro


Jesús Cánovas Martínez
Dulcísimas hebras de oro
Tres Fronteras Ediciones, 2009


Hay un hilo conductor en los diferentes relatos, no sé si es el estar contados en primera persona, la belleza, el deleite que ésta produce en el narrador, o el saber que nunca se podrá alcanzar, sea por las barreras que sea. Y, en efecto, en el siguiente relato, La duda que me asalta, nuevamente la belleza: “¡qué bella! Si la belleza tiene un nombre, ése es el tuyo”, aquí veremos que las barreras son muy tangibles: un marido, una esposa, seis hijos de un matrimonio, tres del otro, para que el narrador siga dudando, preguntándose, qué significan todos esos personajes en la “unidad esencial, perfecta y sin mácula” que él sueña, mientras aguarda el amanecer.

Jesús Cánovas utiliza paisajes muy conocidos, por él y por el posible lector de esta colección, y en dos de ellos, al menos, está presente El Corte Inglés, que, por otro lado, tras abrir nuevos centros en Murcia y alrededores, incrementa su presencia en la sociedad murciana. En Fragmentos de un cuaderno inacabado nos presenta a un personaje solitario, que clama por tener un amigo: “¡Dios, lo que hubiera dado por tener amigos, por tener un solo amigo!, para, acto seguido, hacernos saber que aquello es lo que está leyendo el personaje, es un cuento dentro de un cuento, recurso que volverá a utilizar en otro posterior relato, solo que aquí, y en este, habrá una moraleja final que nos hará reir, como ese momento en que exclama en narrador dentro de la narración: ¡Tanto culo peyéndose por este Corte Inglés!”.

Y si Martín había cogido de la basura unos folios par calmar su curiosidad, en Talismán, será Mari Luz quien tire unos folios, donde estaba escrita una original, e inutil, forma de declarar el amor a una mujer.

No diré “En vuestros muertos”, como la última frase del último relato de este libro, sino que Rubén Castillo, Gonzalo Gómez y Jesús Cánovas me han convertido en un seguidor de La Biblioteca del Tranvía.

Francisco Javier Illán Vivas

miércoles 24 de febrero de 2010

Rechazo


El viento llamó a su puerta.

- ¿Quién es?

- La fuerza dispuesta a renovarte.

- Vete- estaba demasiado cómodo como para moverse.

Cuando se espabiló se sintió rancio y llamó al viento, pero éste andaba por otros lares.

martes 23 de febrero de 2010

En La Torre de Papel, de Onda Regional de Murcia





El pasado domingo, 21 de febrero, se presentó la revista "Ágora, papeles de arte gramático" en Onda Regional de Murcia, en el programa que dirige José Cantabella, La Torre de Papel.

Fotografías de Javier Torrano.

Podéis escuchar el programa AQUÍ.

lunes 22 de febrero de 2010

Cinco textos en busca de imágenes

I. Encuentro con Teresa.
El artista, una mezcla
de Ícaro y de lobo de mar de Jack London, da un salto desde el cielo en busca de su amada. Cuando se salta desde el cielo, parece lógico que se descienda. Pero éste es un descensus ad inferos muy especial, porque se mezcla íntimamente con el zieht uns hinan del final de Fausto hasta fundirse en la vieja sentencia de Heráclito. “El camino hacia arriba y hacia abajo es uno y el mismo”. Lo femenino, ya se sabe, tiende a identificarse con lo ctónico, porque la Tierra es nuestra madre y (de momento) son las hembras quienes alumbran, las portadoras de la antorcha, las mensajeras de la luz, las responsables última del movimiento esférico. Nos aguardan abajo y nos conducen hacia arriba. Pero, en la escena que yo imagino, el artista se precipita desde el cielo sin tiempo de los artistas al infierno cronometrado de la existencia cotidiana, donde la Gran Diosa gobierna. Sabemos, en nuestro interior, lo que va a suceder después, pero la imagen que yo siento burbujear en mi cerebro se ocupa de lo antecedente, no traspone el umbral del nártex, ignora voluntariamente el ENCUENTRO a que alude el título del grabado, juega un papel preliminar en la fiesta que se avecina. Un banquete al que han sido invitados el bueno de Posidón, bajo la especie del noble animal que le está consagrado, el David de Miguel Ángel y un par de puellae Gaditanae de Marcial recién llegadas de un tablao flamenco. El océano, al fondo, se recorta sobre un embaldosado vermeeriano, para que nada falte en los preparativos del Gran Suceso. Si alguien quiere saber qué es el amor, que venga Safo, trenzas de violeta, y nos lo cuente, pues ella fue quien lo inventó.

II. La máquina de amar.
En una silla, cuidadosamente doblada, la toga del juez, con sus puñetas de primoroso encaje. Qué habrá venido el juez a hacer aquí. Qué hace el birrete del irreprochable magistrado junto a su toga, en esa silla rústica, único mobiliario de la habitación donde acaba de inaugurarse la máquina de amar, el último grito en electrodomésticos eróticos, la aportación más sofisticada de la tecnología contemporánea al servicio del orgasmo. Qué pinta el juez aquí, convertido en su propio busto, decapitado y feliz bajo las amplias nalgas de esa rolliza joven desnuda, mientas las mil y una piezas de la máquina se ensamblan con el solo designio de darle gusto y de hacerle olvidar los sinsabores de una existencia consagrada a la justicia y, por ende, a la humanidad, sedienta siempre del invisible líquido que contiene cada uno de los platillos de la impasible e implacable Balanza. Este juez es un tuno. Tiene el coche oficial aparcado en la puerta de la casa de lenocinio, esperando a que la máquina se pare y a que el distinguido cliente se recoloque la cabeza sobre los hombros y sustituya la expresión de rendido placer por otra de adusta solemnidad más acorde con su profesión. Este juez es un pillo. Lo conocen todas las putas del burdel. Fue él quien encargó la máquina a la Viena de entreguerras, quien la compró con fondos públicos y quien la instaló en el lugar donde ahora se encuentra, ese lugar donde, en un principio, se nos hacía raro verlo a diario, pero que ahora, tan sólo unas líneas de comentario más abajo, no podríamos imaginar sin él. Este juez se las sabe todas. Le gustan las mujeres con garras y con sexo de pájaro, según confesó un día en un programa de televisión.


III. Lilith.
Al buen Dios, que no suele dar puntada sin hilo, hubo una criatura que no le salió bien: Lilith, la primera mujer. (Lo de Eva vino después, cuando el Todopoderoso vio que no había manera de concertar los caracteres de Lilith con Adán). Para crear a Lilith, Dios hizo infinidad de probaturas, pero siempre había algo que no terminaba de gustarle, algo que no acababa de cuadrar en el proceso creativo. De cada parte de su cuerpo (“carne, celeste carme de la mujer”, que dijera Rubén Darío) hacía un molde, pero había algo que fallaba en cada uno de esos moldes, algo que impedía fundir las partes en un todo plenamente satisfactorio. Asomaba por aquí un defecto telúrico en la armonía celestial de cada curva, se deslizaba por allá un toque romántico en la serena labra clasicista... Podría pensarse que el Creador, aburrido de tanto crear, no estaba poniendo sus quinientos sentidos en la tarea, pero lo cierto es que ninguna criatura se había rebelado antes contra la perfección con tanta insistencia como Lilith. A eso quizá deberíamos añadir la deslizante y resbaladiza condición femenina, que siempre dificulta su modelado, por más que cuando Dios comenzó a esculpirla ni siquiera Él sabía de qué iba la naturaleza de la mujer, pues era partidario de la espontaneidad y no de las ideas preconcebidas. Por un motivo o por otro, Lilith tardó un montó de evos en ser creada y, cuando al fin lo fue, se convirtió en una especie de versión femenina del Ángel Caído, o sea, en una criatura condenada por su Hacedor a habitar los abismos más profundos de la madre Tierra. Y en ellos sigue todavía hoy, profiriendo amenazas contra la sociedad patriarcal y exigiendo el sobreseimiento de su causa.


IV. Espacio Inexistente.
La atmósfera es inequívocamente desvauxiana: una serie de chicas desnudas han tomado posesión de un espacio imposible. Se hallan en un lugar por donde nadie pas; lo máximo que se puede hacer con él es poseerlo, que no es poco, a la fe, en los tiempos que corren, y las chicas se han aplicado a ello con la ilusión y la perplejidad de quienes creen que, apoderándose de algo, acceden más deprisa a una reencarnación sustanciosa, que es de lo que se trata. Las hay estáticas y satisfechas tras haber celebrado su título de propiedad con profusión de kif y de pastelillos morunos, imitando a las ninfas de Boucher. Otras adoptan poses de cariátides griegas sosteniendo el vacío. Las hay dinámicas y un punto desesperadas, en actitud implorante y fugitiva, como aquella muchacha que pintó Bottichelli en uno de
los cuadros que refieren la historia de Nastagio degli Onesti y se conservan en el Prado. Todas pertenecen a la misma familia ética: juran por la diosa Molicie, queman incienso en los altares del divino Impudor, sueñan con un planeta en el que siempre sea primavera. Ahí se han quedado para siempre, vigilando sus dominios con fingido desinterés, subiendo y bajando por la fantasmagórica red de escaleras que las comunican con un exterior del que ignoramos todo, salvo sus buenas relaciones con el silencio. Seductoras y sugerentes, capaces de alterar los pulsos del más empecinado estilita, no toman, sin embargo, decisiones de índole comercial. Jamás alquilarán ni venderán su parcela en el reino del absurdo, pues eso significaría darse por enteradas de que existe el negotium, cosa que quieren evitar a toda costa, pues con el otium tienen bastante, y yo diría que hasta demasiado.

V. Central Termoginética.
No es el amor, como decía Dante, lo que hace que se muela “il sole e l´altre stelle”. Lo que de verdad mueve el mundo es el calor de las mujeres. La muestra de ello, en el grabado. Un tipo gordo y prepotente, con bigote y chistera, acompañado de una dama igualmente gruesa, de facciones inexpresivas y cierto aire art déco, conecta el rabo de una gata –sí, de una gata, aquí los machos no hacen falta para nada- a un enchufe. Con ese acto tan simple queda inaugurada la primera central termoginética del universo. La materia prima de la centras son dos preciosas mujeres, situadas en uno y otro extremo de la máquina. De una podemos ver un soberbio trasero y unos abultados labios inferiores asomando, como un apetitoso molusco, entras las dulces y carnosas nalgas (para subrayar estos detalles anatómicos, se me antojan imprescindibles las medias y los tacones). La otra se yergue, dándonos la cara y enseñándonos, orgullosa, las conexiones de la máquina con su ombligo y su zona púbica, y nos muestra, libres de tubos, unos melocotones en sazón que harían las delicias del mismísimo sultán de Constantinopla; su rostro es sano, fresco, benévolo, jugoso, capaz de proveer de energía térmica a toda una galaxia helada (por lo menos). En cuanto a la gata cuyo rabo aplica el preboste al enchufe inaugural, tiene pechos de teenager humana y lleva el pelo en doble vertiente, con raya en medio, al modo en que se peinan las gitanas de Romero de Torres, sexómano cordobés. Completa esta apoteosis del cuerpo femenino la imagen de un individuo con barbas y pinta de anarquista del siglo XIX: sobre él parece descansar la abrumadora máquina de la central termoginética.

Luis Alberto de Cuenca

domingo 21 de febrero de 2010

Actualizada la relación de autores y autoras desde el número 6

Seguimos procediendo a la actualización de ese ya extenso listado de autoras y autores que han publicado en Ágora, papeles de arte gramático desde su primer número.

Quedan aún muchas revistas que consultar, pero ya están incluidos quienes han publicado en los números 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16-17.

sábado 20 de febrero de 2010

Ágora en el sitio de Educarm, de la Comunidad Autónoma



En la portada de Educarm, el sitio de la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la Comunidad Autónoma aparecía destacada en portada, el pasado 17 de febrero, la noticia referente a nuestra revista, con enlaces para su lectura y descarga.

Podéis ver la entrada original AQUÍ.

viernes 19 de febrero de 2010

Presentada "Ágora, papeles de arte gramático" en la Tertulia de los Jueves




Ayer tarde-noche fue presentado el número actual de la revista "Ágora, papeles de arte gramático" en el Casino de Molina de Segura, en la Tertulia de los Jueves que coordina Javier Abellán.

Como es habitual desde hace unos quince años, y durante todos los jueves, la charla fue amena y se trataron muchos temas, relacionados con la literatura, poesía, creación literaria, nuevas tecnologías y otros temas que la amena tertulia, durante más de dos horas, fueron trayendo sobre el ágora de los presentes.

En las imágenes de Toñy Riquelme, unos momentos de la Tertulia.

jueves 18 de febrero de 2010

En casa de Vicente Hernández, en Orihuela

(Francisco Javier Illán Vivas, Vicente Martínez, Fulgencio Martínez López y Joaquín Garrigós.)

Ayer tarde, noche más bien, nos encontramos en casa de Vicente Hernández, en Orihuela, Fulgencio Martínez y yo, junto a nuestro amigo Joaquín Garrigós, para charlar con el anfitrión, sobrino de Miguel Hernández, sobre todo de recuerdos. Recuerdos suyos, recuerdos de su padre, recuerdos de sus vivencias.

La charla- entrevista, que fue conducida en todo momento por Fulgencio Martínez, será uno de los puntos centrales del próximo número de Ágora, papeles de arte gramático, dedicado monográficamente al poeta oriolano.


PD: Por cierto, os recordamos que esta tarde, a las 20 horas, presentamos el número 16-17 de la revista en Molina de Segura, dentro de la Tertulia de los Jueves, en el Casino cultural de la localidad.

miércoles 17 de febrero de 2010

Poema de El rey de Eiselorn


Como la niebla en la arena y el calor en el hielo

Flor, roca y agua de la mañana

Algas y hierbas, un pensamiento de las nubes

Que incuban el cuerpo con el cielo con azules sueños

Quien duermes volando en sedas sobre el verde de la pradera

Sobre el blanco de la nieve, de tul y cendal

Sobre una flora has dejado una lágrima

Danzante de la noche viva por siempre

Vagarás por los tiempos y navegarás hasta los faros del Norte

Más viejos, más lejanos, que son los más poderosos

Allí me verás, esperándote como el primer día

A ti, que nadas en lagos de algodón, el frío pronto llorará

Y tú deberás alejarte de él hacia los remolinos que existen en el aire

Te veo nuevamente viajar hacia otras luces

Y volver para tu sueño profundo

La noche llega y un arduo ajetreo te ha fatigado

Sobre las leñas el fuego vibra blanco, gris y rojo

Siento calor en tu presencia y una música que no posee origen

Déjame acostarte en mi pecho y acariciar tus cabellos de noche

Y cegarme en la fiebre de tus ojos

Quizás tú me indiques un refugio para éste solitario

Y caminos y batallas a cuestas también sobre matices de alcurnia y esplendor

En mí, vivo, ante el dolor, en ti

Las velas me llevan a tu ilusión

Mecí mis alas para librarme del poder más allá de las cadenas

Oigo los martillos que caen y los aros de acero mellan la fuente

Pero tú eres todo, eres más, la esperanza del amanecer

Sé que en la noche te hallaré

En la oscura llegada del pasadizo a la madrugada

Sobre los sueños que cubren mis manos y arriba en los árboles

Hasta las colinas, en la humedad de la tierra

Pero lo hacen por ti

Eres marcial en tu encanto

Los arcos de las montañas alcanzan tu vida regando con perfumes

Y las alondras sobre tu vestido

Es trascendente tu sueño

Garra y vida de los que no se rinden

Soy el filo de un mundo que batalla sobre el borde de un abismo

Pero en ti, la vida da un nuevo destino

No es bueno despertar ahora

La pesadilla que me espera

Es una realidad que hiere y por ello he de dormir contigo

Envueltos en sábanas de hojas de lluvia

Nosotros saldremos victoriosos hacia el reino que nos espera

Abierto en puertas de oro y torres de plata

En él conmemorarás nuestro día, el mismo en que despierte en nuestra tierra

Donde la gloria reirá con nosotros para embriagarnos en el frío

Junto a los vientos que cruzan los océanos

Bailarán alrededor del fuego que reinó más allá del tiempo

En moras de vid y racimos de luz

Las aves viajarán y desde allí los hilos se desatarán

En nuevas mareas y nuevas costas y nuevos pedregullos

Tú uncirás el corcel de los Ilustres

Pero te buscaré por siempre en los rayos que llegarán de las alturas

En las perlas de la tierra mojada y en las plumas del aire

Entre mis dedos, un beso ha de caer ante mí

Y lo alzaré en vuelo y lo guardaré en mí

Adormeceré mis miedos luego empalando mis temores

Correré hacia ti porque yo ya no soy yo, sino tú ahora

Escaparemos y nos elevaremos en el alba

Cuando los humos hayan menguado y cuando las imágenes se hayan ido

Retornaremos

Pues sobre la muerte pondré los pétalos de tus ojos



martes 16 de febrero de 2010

Cesc Fortuny i Fabré, la poesía del rapto.

EN ESTE ARTICULO LA POETA MARIAN RAMÉNTOL, GANADORA RECIENTEMENTE DEL PREMIO DE POESÍA VICENTE NÚÑEZ, NOS PRESENTA AL PINTOR, POETA Y MÚSICO CEST FORTUNY, JUNTO CON DOS POEMAS Y UN POEMA EN PROSA DE ESTE AUTOR BARCELONÉS


Quizá porque estamos hablando de un ser polifacético, en quien se reúnen varias disciplinas artísticas entre las que se encuentra la pintura, este autor presenta a lo largo de toda su obra, un complejo tratamiento del color. El gris, por ejemplo, como telón de fondo uniforme, color de la melancolía perenne, sin fin, color también, en el caso de Fortuny, de la decadencia que lo cubre todo, lo sostiene y lo hermana. El verde intenso, único oasis de color posible i existente, la magia como refugio perdurable de la desesperanza. El negro, tan presente a lo largo de toda su obra, la muerte lenta de todo sentido que se extiende inexorablemente por su universo, una espiral que se alimenta de la ausencia. El rojo violento, más presente en su obra poética actual que no en sus inicios en prosa, nacido de la rebelión del propio lector ante lo que está leyendo, porque este autor tiene el don de traspasarnos la rabia y el dolor como identificaciones de nuestro propio yo. Ese tono oscuro, desengaño, donde la desconfianza en la especie y sus actos es completamente apocalíptica define en buena medida la obra de Cesc Fortuny, donde las cosas son irreversibles, se trata de una paleta de colores crepuscular, donde todo se acaba.

Cesc Fortuny nace en Barcelona en 1971. Además de dedicarse a las artes plásticas, escribe poesía, relatos y ensayo. También es músico y miembro de algunas bandas de música experimental. Asume la poesía como un taller de experimentación, donde los seres con oficio (como diría Espriu) pueden invocar y provocar el mundo afectivo de los otros. Ha participado en varios talleres de narrativa y de poesía y realizado diversos cursos de literatura. Bilingüe en su educación, su obra se desarrolla tanto en catalán como en castellano. Ha publicado en España y Puerto Rico. Ha sido galardonado en diversos concursos de literatura desde el año 1988 hasta el año 1995. En su haber cuenta con una larga experiencia en el ámbito musical, participando en varias ediciones del Festival de Jazz de Ciutat Vella, en el festival de música experimental Stripart, en el festival de arte extremo Porno Gore Garrí Extreme Fest y en el festival anual de música electrónica de Mipanas entre otros.

Acercarnos al mundo de Cesc Fortuny es entender su simbología cuidada, su preciso tratamiento de los elementos urbanos, la ciudad y sus miserias, donde abunda la prostitución y el vómito, no como elementos alarmantes de una decadencia en proceso acelerado, si no como las entrañas definitorias de un entorno irreversible. Como muy bien apunta Manuel Martínez Forega en su presentación de la obra de Fortuny en el VIII Festival de poesía del Mocayo, “La poesía de Fortuny es finalista o, para los que hayan interpretado mejor a Nietzsche, escatológica, que es lo mismo que decir finalista, naturalmente. Y me apresuro a añadirlo para que no se malentienda el resultado semántico. Bien; no es sólo escatológica. La poesía de Fortuny es intencionadamente epatante, asociada al rapto expresivo, al automatismo, a la alucinación o al sueño, como incumbía a Nerval; es deliberadamente informe, poseída por una abundancia de prosopopeyas que humaniza lo inane y de cosificaciones que objetivan lo animado; es una poesía perifrástica, dilógica, asindética, hirsuta, aliterativa, muros morfológicos todos apropiados para preservarla en su prístina esencialidad”.

Del poemario: El libro Negro de las Bestias

cuervos y monjas
corbatas de cáñamo
Navidad llorosa
madre y niño vano


juntos en discordia

en el entierro de la niña caballo

toda huesos poca sangre


al amanecer

t
odos son casi todo
"caballo"

la niña caballo

una vieja se muere a sí misma

u
n matón afila la herramienta
un podrido nos pudre

y aquel en la esquina
llama a su puta
date por muerto
él también es muerte
de asco de hambre o de guerra
date por muerto

Y adentrándonos en esa simbología, tenemos por ejemplo la presencia del alcohol como personaje con vida propia, como reflejo de los tres estados del hombre, y simbolizado generalmente en la absenta, significando el licor propiamente dicho, su ámbito material, la bruja o el hada verde de dicho licor su psique, y finalmente la serpiente, simbolizaría el espíritu, así pues, la absenta personalizaría al hombre completo.

La obra de Cesc Fortuny está trenzada de añoranza, sufrimiento, huida, éxodo; partiendo de una base primariamente orgánica, los fluidos y los jugos son capaces de llevarnos a la reflexión sobre la eternidad, el infinito o el vacío, no es nada extraño encontrarnos con huesos, hígados u otras vísceras en una extraña mezcla de sentidos, podemos oler las huellas, vomitar telarañas, o sumergirnos en la mutilación, infección o enfermedad, para llegar a la liberación del ser humano. Destacable es el bestiario presente en toda su obra, así pues animales como ratas, arañas, serpientes, moscas, perros, cuervos, reptiles o babosas, conforman un universo vivo dentro de las figuras utilizadas por el autor. Y si destacable es el bestiario, igualmente reseñable es el entorno en el que nos sitúa, de textura generalmente viscosa, semi-líquida, donde el lodo, el alquitrán o la lluvia negra pueden calarnos de los pies a la cabeza.



A LA GENTE HAY QUE RECORDARLE CON MÁS

FRECUENCIA, QUE SON SERES HUMANOS


(Del poemario: La misteriosa canción de la sangre)



Los espejos tristes lloran mercurio sobre gacelas sin patas,

no hay tregua en el corazón de la roca,

amputadas de su gracia, con los ojos mecánicos

que se diluyen en el semen, mientras corren hacia mí

los coches desbocados.

Mancillando la música con el lodo del mundo,

los perros ladran para deleite de sus amos

como el corazón de la rata muerta,

esparciendo en cada nota, el barro generado.

Incomodo a la vista como un cuervo en la nieve,

veo el mundo con los ojos de otro

y me siento orgulloso cuando mis hijos me destripan.

Los ángeles lo saben

sólo rezando bajo una ducha de lenguas de fuego,

los copos de nieve mueren en el alquitrán

y el alma puede ir de lo visible a lo invisible.


Como arcilla que amasan los niños cuando se funden

con la tierra, me veo en el reverso de mis párpados,

en el eyacular de la herrumbre, en el eyacular de la noche.

Los fetos empujan los tensos arcos, de los violines de moho,

en el fondo del pantano, donde siempre huele a tierra.


Ahora estoy aprendiendo a dormir en el horno,

donde se funde el mundo

durante los días que nunca empezarán.

La montaña llora cráneos adictos a los sueños

mientras los lagartos fuman la carne fallecida del hombre,

y mis muertos tienen visiones en bosques de luces,

donde las ardillas tejen telarañas de pus

para atrapar a los pájaros.


No soy nadie porque no siento amor.


No hay nada más terrible que el caer de la nieve dentro del templo

aunque siempre ocurran cosas bellas en los momentos oscuros

y la ternura de los ángeles, resida en la estirpe de la raza,

allí donde la hijas trenzan el pelo a sus difuntos

mecidas por los ríos que nunca nacerán.

Las moscas son ángeles negros, amamantados con el excremento,

el mal ha adquirido rostro humano, revolotean en un cielo de mármol

que llueve las tripas de Dios.


Si tuviera que resumir las características principales de su obra, los conceptos que abarca, me atrevería a decir que giran en torno a la muerte como liberación, la violación del Yo, la trascendencia de la oscuridad, el vacío absoluto para llegar al todo.


Incluyo como colofón un poema perteneciente a su último trabajo en proceso, un poema en prosa que, según mi opinión, es el perfecto fin de trayecto para este pequeño paseo por su mundo (y submundo).


RÍOS QUE VAN A CULTIVAR MOHO EN LA BOCA DE LOS PANTANOS


Me corroerán las hormigas anocheciendo el horizonte, desmorona

ndo su definitivo ímpetu, mitad masa mitad coma. Se conmoverán las flores grises en tu tierra aturdida, y me extirparé la rutina de los ecuadores raptados, para que un cascabel de homicidios, arrastre la madera de mi memoria hasta el quirófano del bosque.

Porque soy Zíngaro, porque soy brazos y arena vieja, porque soy mayo y desierto, y porque una lluvia de moscas anuncia mis huellas, justo cuando la raza se agota, buscando refugio en los féretros. Ya tomaste tu píldora de gritos y silencios, para que tu madre descubra los peces que oscurecen la nieve, y se quede ciega con el fulgor del hueco, con la sordera de la luz que pretende esconderse antes de que los ojos de los caballos, se hundan en la carne quieta.

Y como enfermos ríos que van a cultivar moho en la boca de los pantanos, los más hermosos penitentes, esparcen su color esencial, unánime y sin pigmento, donde hoy la noche que ha olido tu muerte, se persigna el ácido rostro, aroma de tiza y de vida.

Me comerán las hormigas en abril de oro, más los tonos rosa de ningún insecto, no huelen ni han olido nunca a primavera. Me dolerá, como duele el encuentro a las preguntas que moldean el obstáculo, antes de que la luz del sol nos huya dejando al día descalzo.

El océano nunca me traga, ni cuando el barro que se derrama en mi

mente, escucha atento a las moscas dormidas sobre mis dientes, como niñas pequeñas que se obsesionan con una vela o con el sonido del útero del cosmos.

La vida es sólo un perro que huye para calentar el océano, y que nos deja en la orilla viendo a los náufragos que se ahogan en nuestro vacío.

Minas,

.........cosmos,

...................noria,

..........................tala

................................y …

......................................arrástralo todo.



Marian Raméntol

lunes 15 de febrero de 2010

Adelantada la presentación de Ágora al día 18 de febrero

Por necesidades de la Tertulia de los Jueves, la presentación del actual número de "Ágora, papeles de arte gramático" se adelanta al próximo día 18 de febrero, a partir de las 20 horas, en la Tertulia de los Jueves que coordina Javier Abellán.

Este acto, inicialmente previsto para el jueves 25 de febrero, será la puesta de largo de la revista a nivel regional, en un evento cultural con una antigüedad semejante a nuestra revista y, que además, en el número 16-17 en papel incluye el relato "El libro", donde La Tertulia de los Jueves del Casino de Molina de Segura es personaje relevante.

Haced hueco en vuestra agenda, que nos veremos allí. Dicen que se pasará lista.

domingo 14 de febrero de 2010

Actualizada, en parte, la sección "Han escrito en Ágora"

Estamos procediendo a la actualización de ese ya extenso listado de autoras y autores que han publicado en Ágora, papeles de arte gramático desde su primer número.

Quedan aún muchas revistas que consultar, pero ya están incluidos quienes han publicado en los números 9, 10, 12, 13, 14, 15 y 16-17.

sábado 13 de febrero de 2010

Ágora, en la portada del sitio de Carlos Gargallo


Carlos Gargallo ha colocado un enlace en su bitácora, que lleva directamente a nuestro sitio, y la ha subtitulado "Ágora, el eco de la palabra".

Gracias, Carlos.

viernes 12 de febrero de 2010

Última noche de amor, primera noche de guerra


Última noche de amor, primera noche de guerra
CAMIL PETRESCU

Traducción del rumano de Joaquín Garrigós
Editorial Gadir, 2008

La novela Última noche de amor, primera noche de guerra es mi lectura del año 2009. Editada por Gadir y traducida al castellano por Joaquín Garrigós, director del Instituto Cervantes en Bucarest, se distribuyó en España en 2009. Su difusión ha conseguido afianzar en nuestro país el conocimiento de la obra de uno de los más grandes escritores centroeuropeos, Camil Petrescu (Bucarest, 1894-1957); del cual la misma editorial madrileña había ya adelantado otra novela, El lecho de Procusto, en 2007, traducida también por Joaquín Garrigós.

Ultima noche de amor, primera noche de guerra se publicó originalmente en 1930 y está considerado un clásico de aquella gran literatura europea de entreguerras, que dió los mejores frutos literarios del siglo XX, desde Proust a Ernst Jünger o Joseph Roth - por citar sólo tres nombres de referencia.

Invitar al lector a compartir ese disfrute es el propósito de mi comentario. La lectura quizá nos ayude a olvidar lo malo de este 2009.

Pero, la novela de Petrescu se inscribe, también, en otra tradición literaria: la novela psicológica, de análisis de las pasiones, grandezas y debilidades humanas (en la obra, el amor y los celos del protagonista, el joven soldado y estudiante de Filosofía Gheorghidiu). El lector de la novela de Petrescu vuelve a gozar con la penetración de Tolstoy, Dostoievsky, Stendhal, Flaubert, los grandes maestros del XIX. Y, por si esto fuera poco, además la novela trata sobre la “gran sociedad”, el gran mundo de una capital rumana, Bucarest, la llamada París del Este, en la estela de la novelística de Marcel Proust.

Todos esos ingredientes y sugerencias conforman el marco de la novela, tanto literario como histórico. Pero, el lector atento observa, desde los primeros capítulos, una temática más honda que conmueve la obra. La inquietud metafísica se agarra al meollo de la novela y proyecta esta obra a la dimensión de los grandes clásicos.

La novela, construida sobre el conflicto de identidad del protagonista y la necesidad de confianza en el otro (sea la amada, o el país), indaga en aquella inquietud existencial. Plantea, desde el fracaso, la decepción y el tono, mezcla de objetivo y paródico, que literariamente adopta el narrador (que es también el protagonista), la posibilidad del propio héroe. Y, en este sentido, hace a sus lectores retornar a la origen de la novela como género moderno derivado de la antigua épica al “mundanizar” y subjetivizar a los grandes arquetipos heroicos, enfrentados en la novela moderna a un ambiente y a una cotidianidad psicológica (en términos filosóficos-existenciales, a su “Dasein” o ser-ahí; a su circunstancia, usando el término castizo del español Ortega y Gasset).

Los héroes de la novela moderna (desde Werther de Goethe) salen malparados en aquel enfrentamiento con el mundo ambiente y la normalidad.

Lo genial, sin embargo, en cada clásico, es cómo se produce y qué consecuencias tiene tal derrumbamiento.

En la novela de Petrescu nos asomamos a un doble discurso del mundo enfrentado al Yo del protagonista: por un lado el mundo de la guerra (y por asociación, el mundo político, militar, económico de la Rumanía de ese período; que es presentado con un ácido humor crítico por el relato del protagonista); y por otro lado, el mundo personal (de su relación con una joven estudiante, luego, devenida esposa frívola, o que así se lo parece a nuestro celoso protagonista), mundo personal que incluye, a través de las relaciones sociales y familiares de la pareja, ese otro gran mundo de las novelas de Proust en versión rumana.

Pues, el protagonista al poner en marcha su inquietud y ver derrumbada, poco a poco, su confianza en el mundo personal desvela, a la vez, la inconsistencia del otro mundo exterior, el de su país.

El recurso genial del autor Petrescu a la inclusión, en la historia que narra, de los dos mundos del protagonista, resalta la crítica a la levedad, la suficiencia ridícula, la estupidez y el falso vivir en las apariencias tanto de su país y de la buena sociedad que representa aquel momento, como, con calado filosófico, del ser humano.

Si, por un lado, pues, la novela es una novela de crítica social, por otro, es una novela metafísica... como lo es, en el fondo, toda gran obra, con la cual los lectores podemos seguir conversando siempre - como lo hacen la joven pareja protagonista, en charla de cama amistosa-, haciéndole las preguntas de siempre:

“- ¿Qué demonios quieren todos esos filósofos?”, pregunta la bella mujer del protagonista.

Que tú los ames” (p. 75).

-”Dime lo que sepas... ¿Qué has querido decir hoy al hablar de inquietud metafísica?


-... Sentir que el mundo no tiene límites, que somos tan pequeños, que la belleza tiene manchas y es pasajera, que la justicia no se puede realizar, que no podemos saber nunca la verdad. Y, por ese motivo, estar tristes, amar las flores y sonreír cuando vemos a personas como Nae Gheordhidiu (tío del protagonista, que representa el mundo político y la mediocridad), que no se plantean estas cuestiones y ajustan las cuentas entre ellos”. (p. 76)

El lector puede ya decidir si le merece la pena asomarse a esta obra, cuya lectura se hace fácil y sabrosa también por la traducción de Joaquín Garrigós, dueño de un castellano sabio que utiliza, en la traducción, el vocablo de matiz más pertinente a la historia. Véase el final de la obra, donde el personaje, decepcionado al fin, tras divorciarse de su mujer, se despide, a través de ella, del mundo de intereses económicos que le rodeaba, a él, rico heredero, que sólo buscó amor y confianza.

Le escribí diciéndole que le dejaba todo lo que había en casa, desde los objetos de precio (un mal traductor hubiera dicho el tópico: objetos de valor) hasta los libros... Desde las cosas personales a los recuerdos, Es decir, todo el pasado”) (p. 389)

Fulgencio Martínez

jueves 11 de febrero de 2010

Ágora, papeles de arte gramático se presenta en sociedad el jueves 25 de febrero

Será el próximo día 25 de febrero, a partir de las 20 horas, en la Tertulia de los Jueves que coordina Javier Abellán.

Aunque más adelante os informaremos nuevamente, ayer se concretó y será la puesta de largo de la revista a nivel regional, en un evento cultural con una antigüedad semejante a nuestra revista y, que además, en el número 16-17 en papel incluye el relato "El libro", donde La Tertulia de los Jueves del Casino de Molina es personaje relevante.

Haced hueco en vuestra agenda, que nos veremos allí.

miércoles 10 de febrero de 2010

La espera


Animal de medianoche
siembra en tu fábula
y escribe el silencio
en el heno
como un espacio abierto

Rosa Lentini





L
os muchachos del polígono

son de plumaje

oscuro


se acallan silbidos, oraciones en voz baja


ondulan las voces sobre el agua negra


espejeando


mientras, en las esquinas, los contenedores

y las furgonetas de los mossos d’esquadra

se camuflan en verde y azul marino


y una colilla que olvida su humo y se ahoga en saliva.


Los muchachos se acurrucan en nidos

de alambres

y liman sus alas con esponjas y espanto


algunos se marchitan

bajo el oxidado manto del atardecer


saben de esta hora, las luces que se van persiguiendo

hacia el límite de la ciudad

y un sinfín de mequetrefes

que vendrán a insultarles en procesión de esvásticas

y puñales.

Agustín Calvo Galán

martes 9 de febrero de 2010

Fulgencio Martínez participará en el Día Internacional de Poesía, Segovia 2010



Fulgencio Martínez participará el próximo 20 de marzo en los actos que se celebrarán en Segovia con motivo del Día Internacional de la Poesía, que tendrá lugar en el Jardín de los Poetas, a partir de las 17 horas.

Sobre este acto también se publicará una antología, donde se incluirán poemas de los poetas participantes, que pueden leerse en la imagen de más arriba.

En el sitio oficial del Día Internacional de Poesía podéis encontrar más noticias, ya pasadas y las que se produzcan en las próximas fechas, así como una relación, con enlaces, de los poetas participantes.

lunes 8 de febrero de 2010

Sinfonía en gris mayor, de Rubén Darío

SINFONÍA EN GRIS MAYOR

El mar como un vasto cristal azogado

refleja la lámina de un cielo de zinc;

lejanas bandadas de pájaros manchan

el fondo bruñido de pálido gris.


El sol como un vidrio redondo y opaco

con paso de enfermo camina al cenit;

el viento marino descansa en la sombra

teniendo de almohada su negro clarín.

Las ondas que mueven su vientre de plomo

debajo del muelle parecen gemir.

Sentado en un cable, fumando su pipa,

está un marinero pensando en las playas

de un vago, lejano, brumoso país.

Es viejo ese lobo. Tostaron su cara

los rayos de fuego del son del Brasil;

los recios tifones del mar de la China

le han visto bebiendo su frasco de gin.

La espuma impregnada de yodo y salitre

ha tiempo conoce su roja nariz,

sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,

su gorra de lona, su blusa de dril.

En medio del humo que forma el tabaco

ve el viejo el lejano, brumoso país,

adonde una tarde caliente y dorada

tendidas las velas partió el bergantín...

La siesta del trópico. El lobo se aduerme.

Ya todo lo envuelve la gama del gris.

Parece que un suave y enorme esfumino

del curvo horizonte borrara el confín.


La siesta del trópico. La vieja cigarra

ensaya su ronca guitarra senil,

y el grillo preludia un solo monótono

en la única cuerda que está en su violín.


Para abrir esta sección, donde procuraremos recordar algunos de los modelos de la poesía española, vamos a comentar este poema de Rubén Darío. “Sinfonía en gris mayor” pertenece a Prosas profanas, (1) escrito en Buenos Aires (donde el poeta nicaragüense era Cónsul General de Colombia) y publicado en 1896. Prosas profanas, obra que coincide en el año de su publicación con otro libro, Los raros, significa la madurez del arte modernista de Rubén Darío, que apuntaba ya en Azul…(1888) el impulso de renovación estética que culmina en la obra que presenta “Sinfonía en gris mayor”.

Prosas Profanas se divide en cuatro secciones (Prosas profanas, Varia, Verlaine, Recreaciones arqueológicas). En la sección “Varia” se incluye el poema que comento.

Precediendo a los poemas, el autor sitúa unas “Palabras preliminares”, que, a modo de poética y también de testimonio personal y artístico, nos van a orientar para abrir claves de lectura del texto.

Por una referencia en dichas “Palabras preliminares” –“Yo he dicho, en la misa rosa de mi juventud”-, junto con el hecho de llamar a la primera sección del libro con el título general de la obra, parece que dar entender el autor que “Varia” pertenece a otro momento creativo, donde la nota melancólica, filosófica y el dolor existencial se encamina hacia su decisivo libro Cantos de vida y esperanza.


De esas Palabras del autor extraeré estas ideas:

1) La idea aristocrática del Arte (nombrado con mayúscula), que defiende el poeta, el valor elevado de la poesía, y la llamada a los poetas americanos a participar en el Modernismo; protestando de que se le tome como modelo a imitar, a la vez que defendiendo su propia originalidad y libertad: “mi literatura es mía en mí”- dirá Rubén con esta célebre frase. (En el prólogo de Cantos de vida y esperanza, dirá que puede repetir casi todas las mismas palabras preliminares que dijo en Prosas profanas. “Mi respeto por la aristocracia del pensamiento, por la nobleza del Arte siempre es el mismo”).


2) La asociación del Modernismo con un espíritu de libertad, inseparable de una búsqueda personal auténtica por encontrar la propia expresión poética. “Quien siga servilmente mis huellas perderá su tesoro personal”. Rubén Darío se niega al ser el padre y maestro de sus contemporáneos; lo que, sin embargo, será después para las generaciones jóvenes de fin de siglo, españolas e hispanoamericanas. (En Cantos de vida y esperanza, afirmará, contradiciéndose en cierto modo: “El movimiento de libertad que me tocó iniciar en América se propagó hasta España…”). Pero aquí quiero destacar, por un lado, la filiación del Modernismo con el Romanticismo, por el valor de la libertad, y, por otro, sobre todo, el anclaje de la poesía de Rubén Darío en su propia experiencia personal y en la búsqueda espiritual que inquieta su vida al par que su obra.

La autenticidad es el sello del verdadero poeta, más allá de su encuadre en estilos, corrientes o escuelas de época.


3) Nos presenta también el poeta el libro como una “misa” o celebración pagana, una afirmación del gozo de los sentidos y de la naturaleza. Esto aclara el título de la obra: prosas, en el sentido de composiciones recitables en la celebración religiosa; como usó este término Gonzalo de Berceo (“Quiero fazer una prosa en roman paladino…”); profanas, en cuanto aluden a un celebración de la belleza del mundo, incluso a una comunión del poeta en el entusiasmo (posesión por el dios) de esa belleza. Aunque el título parece, en principio, una provocación antirreligiosa, es en cambio una manifestación de una profunda religiosidad pagana, órfica.



4) Las Palabras Preliminares nos hablan, también, de la forma de la poesía, y de la música ideal que debe estar detrás de la forma y de la armonía verbal. Sitúan el libro en la órbita del simbolismo de Verlaine (la poesía, para éste, era musique avant toute chose). Pero nos sugiere, además, el aspecto esotérico, órfico, de la poesía de Rubén, y de su intento, logrado, por conseguir una música del espíritu que canta por lo bajo, meditando o susurrando, de sus composiciones llenas de ritmo y música verbal, y de esa frivolidad aristocrática del arte neoclásico que admira.

5) Se apuntan también los temas predilectos del poeta: el matrimonio de lo antiguo y lo moderno, el Medievo y la Francia del XVIII, lo mitológico y lo filosófico, la carne y el espíritu, y, en fin, el cosmopolitismo (es decir, galicismo) y su americanismo. “Mi esposa es de mi tierra; mi querida, de París”. Será Buenos Aires, la ciudad donde escribe Prosas profanas, el signo, para el poeta, de ese cosmopolitismo, de la unión de la nueva Europa y de la vieja tierra americana (cambiando los tópicos). “Buenos Aires. Cosmópolis”.


…............


Una sinergia liga la forma a la idea en la poesía de Rubén Darío. Es la sugerencia del símbolo, concertada por la música ideal del verso, lo que hace presente una resonancia y aporta, según creo, el verdadero tema del poema que comento. Más allá de los temas e imágenes visibles y de la anécdota de la que no está exento el poema (que tiene un esqueleto descriptivo, de estampa). Esa parte aparente se puede enunciar así: un viejo marinero fuma su pipa frente al mar, en la siesta del Trópico, y la indolencia que envuelve su ánimo, por la cadencia del mar y por el calor, le transponen y le hacen sentir una nostalgia de algo indefinible, “de un vago, lejano” país de bruma, hasta que, después de repasar su vida, cae rendida su conciencia al sopor.

Mas, en esa estampa de indolencia y de nostalgia inefable, hay también la sombra de una inquietud, junto a un estado de ánimo deslocalizado, de alguien que no tiene un lugar propio en la tierra. La indolencia y la quietud se anuncia en el símbolo del mar, del primer verso del poema; y en el sintagma “La siesta del Trópico”, que se repite hipnóticamente al comienzo de las dos últimas estrofas. Pero la inquietud, por su parte, comienza a roer ya en la segunda estrofa: el sol camina “con paso de enfermo a su cenit”, el viento, plácido, descansa en la sombra presto a hacerla mover y ocupar la escena del día. Las ondas parecen gemir debajo del muelle donde está sentado el viejo lobo de mar. Éste es un hombre viejo, que ha vivido muchos climas y experiencias, y que, en esa calma descubre los signos de una amenaza. De una presencia, que es, idealmente, el tema y protagonista del poema: la muerte. Su música ideal es, precisamente, esa sinfonía en gris mayor, a la que alude al título.


El marinero previene la muerte –como en el célebre poema de W.B. Yeats, “Un aviador irlandés previene su muerte”. En la breve huída de su conciencia en la siesta, descubre la lenta huída del sol, que da paso imperceptiblemente a la sombra, y cómo la música del mar y el ritmo del Trópico ceden, poco a poco, a la sinfonía del gris, hasta avanzar hacia el gris mayor: la noche, el silencio, y el cese definitivo de la conciencia. La muerte está presente en todos los signos del poema, como en la vida.


…................................


El poema está estructurado en ocho estrofas, de cuatro versos, excepto la tercera. (Esta estrofa presenta un cambio de ritmo, a la vez que una particularidad métrica que comentaré).

Los versos son dodecasílabos, compuestos de dos hexasílabos: el ritmo ternario tiende a caer regularmente en la segunda sílaba, por lo que el poema tiene una cadencia casi majestuosa, pausada,

iniciática, que contrasta con la rima aguda asonante de los versos pares (-í), que señala la inminencia de un desequilibrio, de una inquietud.

La forma se adecúa con el tema que he señalado en el poema: la inminencia oscura de la muerte en un marco de placidez, calma y belleza. La nota aguda que anuncia ya el gris del título se apoderará del andante moderado de la música, y al final preludiará el gris mayor: la quiebra de la eufonía de la naturaleza.

Sin embargo, de acuerdo con el simbolismo ideal de Rubén Darío, que parece entender la muerte como una comunión o entrega final a una dimensión más elevada del espíritu, una transmutación en el seno de la naturaleza, el poema presenta una arquitectura perfecta, que sostiene el caos, y bendice por tanto la música de la naturaleza que acompaña hasta el final el poema. Incluso en el solo monótono del grillo, y en la última cuerda del violín, hay un eco de vida que celebra el espíritu.

Lejos la forma del poema de un presentación caótica y de una ruptura aparente de la música hipnótica que forma el mar, el viento, el Trópico, envolviendo al hombre que medita y duerme.

La influencia del simbolismo es evidente en el poema, de un simbolismo subjetivo, casi impresionista, que se manifiesta en la naturaleza, y en los símbolos del mar y de los elementos, así como en los sonidos, en los colores, sobre todo, en el gris. Una conjunción sinestésica de sensaciones provocada por la música ideal del poema, la melancolía y la soledad ante la muerte, música ideal que hace vibrar todos los élitros de la música verbal que trata de encantar y de afirmar la vida, y negar lo trágico.

El simbolismo de Rubén Darío está lejos del nihilismo decadente (como en el primer Mallarmé), y en este poema, la nota parnasiana, objetiva, apenas se ciñe a la sensación de escultura, o, mejor de concha, que presenta el paisaje (el mar y todos los elementos descritos, y la siesta del Trópico) que envuelve al marinero –y al lector.


Me refiero, ahora, a la curiosidad métrica y rítmica de la tercera estrofa, que a diferencia de las demás cuartetas, está compuesta de cinco versos: los dos versos primeros continúan describiendo la inquietud latente en la calma marina, pero en los tres versos siguientes comienza la presentación del viejo marinero, “sentado en un cable, fumando su pipa/ está un marinero….”

La presentación requiere de una pausa, que está marcada por el poema. A continuación, se produce un curioso recurso técnico: la rima aguda alterna en verso par se mantiene, por un lado, dividiendo en dos hemistiquios por separado el verso, que rítmicamente es largo y admite la recitación como dos versos hexasílabos separados (aunque gráficamente van unidos, ¡suma maestría técnica del poeta, que engaña al ojo, siempre). Por otra parte, la palabra “pipa”, la divide en su secuencia fónica y silábica: pi/pa. De modo que consigue la rima aguda en su sitio y lugar (justificada por el ritmo alargado del verso la escisión en dos hexasílabos, como he dicho). Por último, la segunda sílaba de pi/pa la une en sinalefa con el “está” del comienzo del verso siguiente. Curiosamente produce esta sinalefa un movimiento de abalanzarse, de aceleración rítmica, que inicia el movimiento interior de la inquietud y del ensueño del marinero.


En cuanto al léxico, los términos del mar son cultos, aunque no existen cultismos ni hay presencia de términos mitológicos, como en otros poemas del libro, porque la estampa, que le sirve de trama, es de una realidad natural, hasta cotidiana, para expresar, mejor, el fondo filosófico del poema.


Nota 1. Prosas profanas y Cantos de vida esperanza están publicados por Espasa Calpe, Colección Austral, Madrid. Prosas profanas, séptima edición, 1972. Cantos de vida y esperanza, duodécima edición, 1971.


Sebastián Alfeo