No te marches sin pulsar sobre +1 en aquellos artículos, poemas, relatos, ensayos, reseñas, que te hayan gustado.

viernes 31 de julio de 2009

Fogatas

Noche de San Juan en el pueblo.
Tu llanto lejos, muy lejos.
El fuego no quiere prenderse.


Gerardo Markuleta

jueves 30 de julio de 2009

Irónico destino que echándole...

Irónico destino que echándole un pulso a la muerte,
se juega tu vida a la oscuridad
y te alumbra...

Y te devuelve tu luz.
Y oigo otra vez tu latido...
Un latido extraño,
un latido ajeno...
desconocido...
que preña de vida tu pecho.

Vuelvo a observar tu sonrisa.
Y vuelvo a verte soñar
y vuelvo a verte luchar...

De nuevo voy de tu mano,
de nuevo observo el camino.
Las sombras pasan de largo,
y de nuevo
te miro a los ojos hermano...



Débora Trachter

miércoles 29 de julio de 2009

Blogs literarios

Voy a hablar de uno de los tipos de bitácora más interesantes tras repasar -imposible repasarla en su totalidad- la inabarcable blogosfera escrita en español. Nunca se me dio bien calificar o etiquetar criaturas artísticas, por tanto me arriesgaré nombrado a este subgénero "blog literario". He dicho bien: género. El prefijo "sub" es una cuestión meramente taxonómica. El blog, como el cuento, el himno o la tragedia, es un subgénero narrativo, lírico o dramático como Dios manda. Otra cosa es que esté aún sin recibir el bautismo canónico por parte de academias, universidades y demás instituciones oficiales. Todo llegará. Más pronto de lo que creemos. ¿Proponemos el blog como asignatura optativa en los planes de estudio de Filología Hispánica? Una respuesta afirmativa tiene, quizá, los días contados.

Sé que es una osadía por mi parte, pero me atreveré a esbozar un esquema, con ejemplos, de los diferentes blogs literarios que se hallan en el universo internauta a fecha de 2009. Allá vamos:

- Blog diario. Trata temas íntimos, anecdóticos, sentimentales, etc. También presenta reseñas o reflexiones universales sobre asuntos locales, regionales, nacionales o internacionales. Pueden no ir acompañados de imágenes o vídeos (Blog de Álvaro Valverde) o sí hacerlo (Inventario, de Lauren Mendineuta, El hombre que salió de la tarta de Agustín Fernández Mallo, Salón de los pasos perdidos de Antonio Aguilar, Viga bajo el agua de Carlos Barbarito, Goma de borrar de Mori Ponsowy, Seconal de Ismael Cabezas o En el andén de Estel Juliá). Estos últimos son mayoría y podría obtener la nomenclatura alternativa de blog memoria.

- Blog temático. Trata temas literarios concretos: la poesía (Cantando en voz baja de Héctor Castilla), el ensayo o la crítica (Diario de lecturas de Vicente Luis Mora); el cuento (El síndrome Chéjov de Miguel Ángel Muñoz), la entrevista (Famosos en acción de José Daniel Espejo) o el teatro (La máquina maravillosa de Jesús Galera).

- Blog revista. Aprovechando el diseño y el dominio gratuito de un blog, se coordina a modo de revista digital. Ejemplo: Dulce arsénico, Herederos del caos o Mapuche. También puede hallarse la versión digital de una revista hecha originalmente en papel: el blog de Hache, Caudal o el de la misma revista Ágora, es decir, éste.

- Blog plataforma. Se utiliza para reforzar digitalmente una iniciativa, editorial, agrupación, movimiento o colectivo literario. Ejemplo: La bella Varsovia, El cangrejo pistolero, Sopa de poetes o Bukowski Club.

- Blog publicitario o Publiblog. Se utiliza para promocionar vía digital un libro que, por los medios tradicionales, resultaría tener una mediatización escasa o nula. Ejemplo: Manual de instrucciones de Jesús Suárez González. Muchos de los publiblogs mueren prematuramente o se convierten con el tiempo en un blog diario o blog temático, dependiendo del afán de continuidad que idee su autor. Ejemplo: Hank Over de Patxi Irurzun y Vicente Muñoz Álvarez.

El árbol geanológico de blogs literarios podría llegar a ser, si no infinito, sí multiplicable prolongadamente. Cierto es que hay soportes de bitácoras que aún están por nacer y de los que no tenemos ni la más remota idea de cómo funcionarán. Por ahora el panorama de los blogs literarios es éste y nos queda por definir al que más me interesa: el blog creativo. A día de hoy se podría establecer una clasificación general de tres tipos de blogs creativos. Veamos:

- Blog de autor. Obra digital individual que plantea un universo personal en el que se exponen de manera libre y con una fundamental intención de estilo opiniones fantásticas o reales de la vida cotidiana, dibujos, fotografías, poesía visual, crítica personalizada, microcuentos y relatos humorísticos, trágicos, excéntricos, docuficciones, perfopoesía... En fín, un cajón de sastre de invenciones multidisciplinares. Ejemplo: Un mundo flotante de José Óscar López o La luz no basta de Luna Miguel.

- Blog ficción. Posee las mismas características que el blog de autor, a excepción de que todo lo escrito o posteado es ficcional. Un ejemplo adecuado sería Solipsistas del mundo, cuyo autor se mantiene en el anonimato y cuyo protagonista es un personaje llamado Mastronardi al que le ocurren las mismas cosas que a cualquiera, lo pasa bien, mal, opina de política, de cine, se echa una novia, se le muere un familiar... Toda una vida real ficcionalizada.

- Blog novela. Creación de una novela por un solo autor (Diario de una mujer gorda de Hernán Casciari, Exex, la mujer del bigote de Pablo Paniagua, Diario de una persona normal de Alfonso García-Villalba) o por varios (Metaverruga). Esta última es un experimento digital narrativo semejante al cadáver exquisito inventado por los poetas surrealistas. La versión lírica de la blognovela podría llamarse blogpoesía.

Como es lógico, la oportunidad de poder tipificar los blogs literarios no me obliga al juicio crítico de su estilo o a la valoración expresiva de sus contenidos. Esa es tarea de Maestros de Gramática y analistas especializados. No seré yo, después de tanto atrevimiento taxonómico, quien vaya a reputar talentos o repartir carnets de bloguero oficial.


Juan de Dios García

martes 28 de julio de 2009

Los héroes

Nuestros héroes
no serán tallados en la piedra,
pues de ella provienen,
y no han llegado hasta tan lejos
para dejar entumecer sus mandíbulas.
No serán fotografiados oportunamente
en la intersección entre cierta luz de la tarde
y la eternidad,
puesto que abominaron de toda iconografía
desde el día en que se comprobó
la acción ennegrecedora de la luz
sobre ciertas sales de plata,
allá,
en la prehistoria de los satélites espías,
cuando alguien los juntó descalzos
delante del carromato de colores
y dijo quietos,
miren el pajarito
y ¡chás!
El pajarito les dejó para siempre
El hambre en los ojos.

Pedro Flores

lunes 27 de julio de 2009

Las armas no matan

Preparo mi desayuno, como siempre, en la cocina. Huele a pan tostado, a café recién hecho. En la mesa, las tostadas, la mantequilla, el queso, la fruta y un zumo bien frío, como a mí me gusta; porque hay que desayunar fuerte para afrontar los retos del nuevo día. En ese momento llaman al portero automático. Joder, ¿quién será tan temprano? Me digo a mí mismo.

- ¿Quién es?- pregunto por el inoportuno aparato.

Se oye una voz, distorsionada, por la mala calidad del chisme:

- Señor, le traigo un paquete, ábrame.

Le abro y le digo:

- Súbalo y le firmaré el recibo.

- Lo siento, señor GG, pero no puedo subirlo, lo dejo en el portal porque estoy interrumpiendo el tráfico.

- Pero oiga... Nada, el tío ya se ha largado y ahora me toca a mí bajar en pijama, cosa que me fastidia sobremanera, menos mal que no me encontraré a nadie: los del primero no están, los de los otros pisos se van más temprano y la ancianita del quinto no sale de casa.

Así es que subo el paquete. Es alargado, envuelto perfectamente en papel de embalar, pero no trae nombre ni dirección alguna y, como no quiero tomar el café frío, lo dejo sobre la encimera y desayuno tranquilamente. Después, cuando ya he recogido y puesto los cacharros en el lavavajillas, me dedico al misterioso paquete.

Lo abro; dentro viene una caja de polietileno y cuando levanto su tapa, quedó sorprendido. Al principio no identifico el contenido, pero pronto comprendo que se trata de un rifle o algo similar. Trae también una mira telescópica y una caja de munición.

- ¿Quién me lo habrá enviado? Porque yo no soy cazador ni aficionado a las armas.

Armo el rifle, siguiendo las intruscciones de un librito que viene en la caja, y en verdad es la obra perfecta de un maestro armero. Paso mis dedos por el acero oscuro, empavonado, suave como una piel, después por la madera, finamente pulimentada, acaricio sus formas, intruduzco mi dedo hasta el gatillo con su curva erótica. Finalmente presiono en el cañón y en la culata: el arma se abre como una amante complaciente y me otorga su oscuro orificio. En él introduzco una de las balas que saco de la caja de munición y con una ligera presión vuelvo el rifle a su posición normal. A continuación instalo la mirada telescópica y, para probarla, apunto al dibujo que hay sobre la librería del salón: es como si estuviese a un palmo, ¡qué buen dibujante es Antonio! Pero me falta más distancia para probar su capacidad. Por eso me dirijo a la ventana que da sobre la Avenida del General Pérez Manso, apunto a los árboles, veo sus hojas como si las tuviese aquí mismo, enfoco a la gente, a sus rostros que la mira agranda. Apunto a un hombre que camina con una bolsa de plástico en la mano; diviso su frente amplia, su pelo que blanquea en las sienes, sitúo la cruz del visor en medio de esa frente y oprimo el gatillo. Yo soy el primer sorprendido por la detonación, mientras el hombre se derrumba como un edificio al que le fallan los cimientos. En ese momento, como el que despierta de un sueño, vuelvo a la realidad. ¡Dios mío, he matado a una persona! ¡Me he convertido en un asesino! Trunco una vida y arruino la mía. ¿Qué poder, qué maleficio ejerce ese maldito rifle que ahora quema en mis manos? Tengo que esconderlo antes de que llegue la policía. Si lo oculto bajo la mesa, lo encontrarán; si lo escondo entre los colchones, lo encontrarán; si lo meto en el altillo, lo encontrarán también; lo esconda donde lo esconda, siempre lo encontrarán.

Me espera la comisaría, los interrogatorios, la cárcel. Adios a mi carrera, a mi empleo, a mi próxima boda con Rosa. Me dejo caer en el sofá, derrotado, abatido, porque ya no hay lugar para la esperanza. Y en ese instante, cuando todo está perdido, una extraña serenidad se apodera de mí y pienso con claridad: ¿Quién ha podido enviarme este arma fatal? Quizá fue el azar... Alguien que quiso desprenderse de ella y la dejó en un portal cualquiera. Pues lo mismo haré yo. Así es que me visto rápidamente, desarmo el rifle, lo coloco en su caja, lo envuelvo bien y corro a la primera boca de metro, dejo pasar diez o doce estaciones y salgo a la calle, en una zona de la ciudad para mí desconocida. Es una avenida amplia, con modernos edificios, lujosas tiendas. Se llama Paseo del Pintor Alcaraz. Camino por la acera y me paro en un número cualquiera, el 17. Llamo al portero automático y se oye una voz que pregunta:

- ¿Quién es?

- Señor, le traigo un paquete, ábrame.

- Le abro y suba el envío- contestan por el aparato.

- No puedo subirlo porque estoy mal aparcado e interrumpo la tráfico. Se lo dejo en el portal.

- Pero qué puñeta de agencia es esa- gritan por el portero automático, y a continuación:- bien, bajo enseguida.

Yo me marcho rápidamente a casa. Ya en ella, llamo a la oficina y explico que esta noche padecí un cólico y me encuentro mal. Me dicen que me quede en casa hasta que esté restablecido. Después telefoneo a Rosa, le cuento mi indisposición y le digo que no venga porque dormiré todo el día, ya que no pegué ojo en toda la noche.

No sé cómo podré vivir con esta muerte, con esta culpa sobre mi conciencia. Creo que debería entregarme y confesarlo todo.

Por la tarde vienen dos señores que dicen ser policías.

- Señor, investigamos la muerte de un hombre por un disparo de rifle en la cabeza. ¿Estaba usted en casa esta mañana a las ocho treinta?- me preguntan.

- Pues sí, señores, a esa hora vomitaba, me encontré mal toda la noche.

-¿Tiene armas de fuego?

- No, nunca las he tenido.

Así acaba el interrogatorio.

Esta noche no he podido dormir, torturado por la preocupación y la angustia. Hoy he vuelto a la oficina y todos se entrañan de mi mal aspecto.

- Te tenías que quedar en casa si no te encuentras bien- me dicen.

Rosa tambien me ve preocupado y como ausente.

- Pero, ¿qué te pasa?- inquiere.

A la mañan siguiente me esfuerzo por recuperar la normalidad. Compro el periódico eb el kiosco de siempre y me dirijo a la oficina en metro. Ya en el vagón, sentado, lo leo como sueño hacerlo habitualmente. Ojeo la primera plana con las noticias más importantes, pero cuando llego a las página de sucesos, el diario se me cae de las manos, un sudor frío inunda mi cuerpo, porque la noticia me aterroriza: Muere una mujer de un disparo de rifle en la cabeza, frente al número 17 del Paseo del Pintor Alcaraz.


¿Quién dijo que las armas no matan, que matan las personas?





Luis Cañadas

viernes 24 de julio de 2009

Innisfree

Yo sé que hay un sitio,
yo sé que existe ese lugar,
lo he visto muchas veces,
he oído silbar el viento
entre los árboles.

Allí volveré y sembraré
con el justo escepticismo,
allí abriré las ventanas
y dejaré que el polvo
que la luz ilumina
se pose sobre mí;
allí sentiré llegar el tiempo
mientras nubes nuevas
oscurecen el campo.

Yo sé que existe ese lugar,
lo he soñado muchas noches,
podría decirte dónde está.

Iré allí y arreglaré el tejado,
golpearé el colchón,
sacudiré la alfombra,
lavaré el suelo y después
me sentaré en una silla a descansar
y oír cantar el río
que corre bajo el puente.
Nada desearé en este mundo,
nada vendrá a perturbarme,
me sentaré nada más
a descansar y olvidar
todo lo que soñé sin darme cuenta,
la luz del polvo
brillando y apagándose
sobre mis hombros,

aquellas nubes oscureciendo el campo,

una verbena bajo la lluvia,

el olor de la hierba mojada por la mañana.



Jesús Miramón

jueves 23 de julio de 2009

Murciélago

Adoro la luz, luego imagina:
he vivido siempre atrasado,
muerto de sueño, a destiempo.




Gerardo Markuleta

miércoles 22 de julio de 2009

Descansa la boca sobre el trigal quemado...

Descansa la boca sobre el trigal quemado,
su olor
-verano, lluvia,
la horca que sostiene el nido.
Se inclinan labios, dientes
sobre lo negro,
sobre los tallos tiernos de la mujer,
que ya verdean.




Raúl Morales

martes 21 de julio de 2009

El rey de las Esfinges


Francisco Javier Illán Vivas
El rey de las esfinges
Edita: Vegamediapress.com- Loto XII Ediciones
Murcia, 2008

Desde el primer momento en que el lector se adentra en las páginas del libro, descubre que se encuentra ante una de las novelas de fantasía épica más trepidante y mejor narrada de las publicadas en nuestro país. Ya desde la primera entrega de esta entrañable saga, el autor nos conduce por un mundo mitológico de monstruos, magos, guerreros, y de seres híbridos, que avivan nuestra imaginación de tal modo que, al instante, nos vemos transportados a una civilización que tuvo su origen en el principio de los tiempos, pero que todavía somos capaces de intuir en lo más profundo de nuestra ancestral memoria. He podido comprobar, personalmente, al leer el libro, que a pesar de los años transcurridos desde la publicación de La cólera de Nébulos, los personajes siguen conservando la misma personalidad que cuando nos abandonaron en el último capítulo de esta sorprendente novela, que tanta repercusión ha tenido en las distintas librerías y foros de toda España, y que tantas buenas críticas recibió en su día.

El Rey de las Esfinges es la segunda entrega de una saga que promete seguir deleitándonos con las fantásticas aventuras de Eleazar —hijo del Todopoderoso Nébulos— y su compañero Eostes, donde la acción es bastante más notoria que en su primera novela: La Cólera de Nébulos. Como un hábil prestidigitador, Francisco J. Illán Vivas ha conseguido mantener viva mi imaginación mientras iba devorando, una a una, las páginas de su libro, sin darme cuenta de que era imposible negarse al hechizo de encarnar, durante el tiempo de lectura, a ese héroe dignificado por su fuerza, su valor y su nobleza.

Se hace evidente el conocimiento del autor en materia de eternidades y costumbres paganas, por lo que el lector podrá distinguir entre sus personajes, dotados de una gran carga emocional, a los dioses nórdicos de Walhalla, así como a las voluptuosas pero terribles deidades del Antiguo Egipto. Como no podía ser de otra forma, la novela contiene otros personajes, gente sin escrúpulos, monstruos terribles capaces de sobrepasar nuestra imaginación, objetos mágicos que se apoderan de las almas de las personas, espadas que hacen invencibles a sus dueños, guerreros de naturaleza híbrida, como los Homoserpientes y los Centauros, y terribles monstruos como los Jhabvalas (mezcla de Homoserpientes y tarántulas), reinas con apariencia de hadas… y un sinfín de seres mágicos que cobran vida en una historia que nos conduce por los deliciosos caminos de la fantasía.

Nuevamente, nuestros desterrados héroes de Celestos se verán involucrados en los turbios asuntos de los mortales, quienes encontrarán en la fuerza de Eleazar y Eostes, y en el filo de sus espadas, la ayuda necesaria para vencer a las huestes del Mal, representadas, en este caso, por todas aquellas bestias sanguinarias, y humanos maldicientes, que hacen de esta novela una de las historias más entretenidas y fantásticas de los últimos tiempos.

Por todo eso, les invito a leer esta trepidante historia tejida con fantasía e ingenio literario, teniendo la seguridad de que va a enganchar a todo aquel que se atreva a entrar en el maravilloso mundo de Francisco J. Illán Vivas.


José María Fernánandez-Luna

lunes 20 de julio de 2009

Blas Estal, In memoriam

BLAS ESTAL es el autor de la magnífica portada de A Serrat con diez cañones por banda, libro publicado por Huerga & Fierro Editores en 2007, pero distribuido a finales de 2008. Por esta involuntaria circunstancia, no pudo verlo publicado.

Algunas veces hablábamos por teléfono y me constaba su ilusión por ver su portada impresa. En las últimas llamadas, supe de sus ingresos hospitalarios. Él mantenía su entereza y buen humor. Se nos quedó pendiente un arroz en su casa del Puerto. Blas era, al margen de su arte, una persona de esas que sólo de vez en cuando tiene uno la suerte de conocer. En absoluto ególatra, era un ser generoso: dos cuadros tengo de él, que cuelgan de mis paredes, uno, la portada del libro al que me refiero y el otro un desnudo de mujer.

Supe de su fallecimiento por nuestra común amiga María José Bernal, a la que,más de una vez plasmó en la eternidad del lienzo. El mundo sin Blas, ya no es el mismo. Duele y entristece pensar que ya no podremos inaugurar con él ninguna exposición suya.

¡Cómo pesa la soledad de su ausencia! Algún día le escribiré un poema. Hoy, arrodillado al pie de la portada del libro que no pudo ver, sólo se me ocurre este texto apresurado y, en homenaje a él, transcribir las palabras con que le definía yo en el prólogo. VA POR ÉL.

«Blas Estal (autor de la portada) es un pintor del Puerto de Sagunto empeñado, lo supe siempre, en dibujar bosques de oscuros triángulos, para cegarnos. Triángulos que vienen a nombrarse bajo el jugoso y lamelibranquio molusco de la mujer que, en la celeste curvatura de la belleza, así se muestra en el lienzo. De ahí sus creíbles y deseables desnudos. Y sus marinas con punto de amarre bajo el agua. Y su actitud de genio cuando, en vez de música, les pone a sus plantas películas porno. No veas cómo se ponen... dice.

Para hablarnos de cielos lentos, tiernos y cálidos y acerca del amor asomado al abismo de al existencia: Blas Estal nos sitúa en el verso lamido por Vulcano, porque está convencido de que la Vida debe ser siempre una húmeda primavera. Y así (se) expone, colgándose de ella, bajo el magisterio de su pincel. Acerca del arte de pintar y escribir ha dicho: Aunque el poema utilice el soporte gramatical, y el cuadro el del lienzo, el trazo y el color: son la misma cosa; como la música. Hace tiempo que se escribió este epitafio: Atravesé la muerte y no hallé respuestas, sólo otra frontera. Atravesé esa frontera y entonces vi mi vida dentro de un sueño. Acaso por eso vive dentro de un sueño.» Y, a partir del maldito 2008, dentro de quienes le queremos y no le olvidamos.

HASTA SIEMPRE, AMIGO.


Antonio Marín Albalate

viernes 17 de julio de 2009

Los ángeles

Nuestras madres son pequeñas
El mundo todo se empequeñece en una mano como en un puño
Cada vez más empequeñecidos nos aproximamos al final de la historia
El último hombre salta con su cansancio menos que una caparra licenciosa
Así es que llegan los ángeles con cuánta cáscara vacía

Ellos son diferentes
Hilan armonías
Pertenecen más al oído que a los ojos pues son como cuerdas de números y música
De nosotros los separan muros invisibles aunque ellos los interpenetran
Un ángel es un sorprendente suspiro y nos sobrecoge el ánimo
Forman cadenas y la cadena de los mundos sostienen con ebriedad de luces
Del ser mueven las esferas
Puesto que son incontables la completud agotan de los números
Adensan los espacios entre las estrellas serenas
Vuelan mensajeros para que todo cumpla su destino o fragor
Con sus soplos crece la hierba humilde y giran las palomas
Pero a veces sombrías alas bajan hasta las tabernas de terciopelo los night club

Son nuestros hermanos mayores
Nos quieren o extravían
Colmada su capacidad no tienen término medio
Así aman u odian a Dios in extremis
En nueve coros que cantan y luchan sin descanso desnudez de amor u odio
Pues no duermen confiados sus labios en la Fuente Eterna

¿Quién como Dios? Preguntó el ángel bueno
Se arracimaron las sombras y algunos se revelaron contra el orden geométrico
Pero otros se miraron en los espejos y soñaron con lunas de papel
Sufrimiento y angustia en el vértigo y angustia impensables los arrastraron
Y caímos con ellos en inversión del orden que atrajo profundidad nueva

Sienten la derrota
Pretendieron romper un mundo y lo pretenden pues su ahora es siempre
Esta capacidad de soledad que nosotros sentimos en ellos es Abismo

También las tardes nuestras se inclinan al poniente
Y levemente giran con su cansancio en ascuas.

Jesús Cánovas

jueves 16 de julio de 2009

Una ráfaga de viento se adueñó de la higuera...

Una ráfaga de viento se adueñó de la higuera y la rama en la que dios se ahorcó se ha quebrado
atravesé un pueblo por la calle de afuera
sin saber que tú estabas en la calle de al lado
poema con arrugas de cerveza y de humo
de lengua a lengua
urgente
palpando la vida más que la palabra
y al subir por la calle interior
pude ver una puerta mal cerrada
tu nombre la traspasó


Florence Vanoli
Traducción: Aurora Cuadrado Fernández

miércoles 15 de julio de 2009

Vientos

El primer viento de invierno fue frío.
En algún momento de la madrugada murió el pájaro
y su cuerpo rígido anunció la primera muerte.
Mientras mi hija aguardaba en el vientre de su madre,
mi abuela moría.
Una semana después cesó el viento
y el llanto de la recién nacida ocupó su lugar.
El segundo viento de invierno fué cálido.
Trajo la arena roja que cegaba,
que azotaba puertas y ventanas,
que nos hizo ocultar, tapar los oídos,
esperar el tacto de las langostas.
El viento cálido esperó la llegada del verano
y anunció la segunda muerte.
Mi padre moría.
Pero el vientre,
que ya se había hinchado una segunda vez,
permaneció seco.
Ahora sé que debo esperar la venida
del viento.


Coriolano González Montañez

martes 14 de julio de 2009

Escarcha

Jorge Manrique está muerto
pero yo no.

Spencer Tracy está muerto,
pero yo no.

El tejón que vi el otro día
en el arcén de la carretera,
apenas un bulto
de piel mojada entre la niebla,
también está muerto.
Yo no.

Miro en el espejo a alguien
diez nanosegundos
más viejo que yo
y abro bien los ojos
para tratar de comprender.

James Joyce está muerto,
el padre de Jorge Manrique
está muerto, mis antepasados
están muertos.

La oscuridad invade los campos.
Mañana estarán blancos de escarcha.
Recuérdalo.


Binéfar, l de febrero de 2009
Jesús Miramón

lunes 13 de julio de 2009

Haz limpia en mis ojos,...

Haz limpia en mis ojos,
mar sanador.
Cuando fracaso
en el arte de andar sobre las aguas,
me reclino en tu azul,
me columpio del tiempo.


Ricardo Hernández Bravo

viernes 10 de julio de 2009

La fuerza del amor

Se dice se cuenta se rumorea
que María Laticia Ramolino
le daba un beso todas las noches
a su hijo Napoleón,
la furia de su estrategia no conoció más que el confín del frío.

Se dice que Klara Pölzl arropaba cada noche
a todos sus niños,
entre ellos, el mayor creador de imágenes de la Historia,
Adolf Hitler,
ha conseguido que nunca las olvidemos.

Se cuenta que
Vlad III de Valaquia
fue tiernamente criado en palacio con mimos infinitos,
el más temido en su época,
durante años y mientras tuvo fuerzas,
bosques kilométricos de empalados
se alzaban en el horizonte, también al lado de B.

Se rumorea que
el niño soldado
recuerda todavía las caricias paternas,
mientras limpia su AK-47.
Cuánta fuerza el amor.

Pablo Lorente Muñoz

jueves 9 de julio de 2009

Te siento en cada poema...

Te siento en cada poema.
Te intuyo en cada trazo de la blanca tela
en un adagio que se oye a lo lejos
en el vaivén de una hoja mecida por la brisa
en el interior de la belleza de una gota de lluvia.

Contemplo cada atardecer a través de tu mirada
y me abro cada mañana a la vida ligada a los colores

Te siento en cada soplo de aire
que respiro.


Dolores Estal Hernández

miércoles 8 de julio de 2009

A las once y un minuto

La fe me abandona a las once y un minuto,
es como esas enfermedades auto inmunes,
que igual de expectante que uno mismo
nace y se exilia sola.

Suelo mirar a las once y un minuto hacia afuera
para ver cómo marchan los ejércitos de mutantes
que salen cada mañana desde mis ojos.
Llevan en la frente órdenes estrictas de no volver
sin nuevas imágenes con las que adornar mi pecho
hecho de trapos y maderas.
Es increíble, pero en mi piel
hay un safari de gritos y accidentes.

La fe me abandona a las once y un minuto
arrancándome del cuello mil dráculas
que insisten en mofarse de esta falta de pulso.
Son los dientes de mis pesadillas,
los molares pútredos de mi falta de acuerdo
para con las cosas simples y los poemas.

Antes de que vuelva a abandonarme
daré un paseo por la geográfica delirante
de un delfín con siete alas
y seré de nuevo el escudo de cáscaras de limón
que hace llorar al beato
en el circo hombruno de los mendigos dominicales.


Marian Raméntol

martes 7 de julio de 2009

En defensa del pesimismo: Las causas del suicidio de Larra

A partir de La detonación, la obra de teatro de Buero Vallejo, se ha venido profundizando en las causas que, al margen del desengaño amoroso, le impulsaron a Larra al suicidio, un 13 de febrero de 1937. Hay un consenso, actualmente, sobre que la razón más probable fue el desengaño de España: un desengaño vasto y complejo, cuya raíz es ideológica al mismo tiempo que vital. Víctima de una aguda frustración personal, resultado de la derrota de su ánimo ante la desesperación con la que luchaba desde los últimos meses de su vida, Larra autoejecutó la sentencia de muerte a la que ya, unos dos años atrás, se condenó al reconocer su pesimismo ante el momento histórico de España. No se puede entender a Larra si no hablamos de su amor a España, no podría ser de otro modo, y perdonen el tópico. Dolor de España. Más que en el 98, y más que en La desolación de la quimera de Cernuda.(¡Y ya es decir de amores no correspondidos!). Quizá, en su condición de hijo de afrancesado y en su infancia están las claves de su futura patología. Vivió casi como un niño expósito, confiado a instituciones educativas, desde la vuelta de su familia del exilio. Su alma mater fue España. Pero el dolor más fuerte, su orfandad. Su idealismo combativo por una España de progreso buscaba un país donde su padre no hubiera tenido que emigrar. La desesperación no fue más que el postrer cerro que escaló hasta el suicidio. En su último artículo, La Nochebuena de 1936, lucha con la desesperación: ha de oír la verdad, amarga y frustradora de su dignidad, que le dice su criado (La verdad es la verdad: la diga Agamenón o su porquero, dirá el poeta; y suelen ser los criados.... Ah, curiosamente, un criado; y no precisamente un Petronio. Larra, tan democrático, era amigo de convenciones sociales, de clases y jerarquías basadas en la educación. Yo soy superior a mi criado, porque tengo más educación.O de lo contrario, yo le serviría a él. Esa es su lógica, lo ha dejado escrito. El criado es el pueblo, ese pueblo de barateros, reos de muerte, gente humilde que se mantiene con oficios o modos de vivir que no dan para vivir, que no tiene educación (Larra sí la tuvo, y por eso tiene más obligaciones), que no reclama igualdad y leyes justas y que, cuando le entra en el caletre el airón revolucionario, no repara en consideraciones morales: a veces es tan amoral como una fuerza de la naturaleza. Pero, crímenes por crímenes, estaré siempre de parte de los del pueblo; dirá Larra.

Ese pueblo es el que ahora le canta las cuarenta, a él, representante de una burguesía progresista, liberal y educada (se supone: como burgués) que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

La desesperación es una reacción activa, resultado de falta de esperanza, a la que alude Larra en otro artículo anterior, El día de difuntos de 1836. Describe un teatro de las ruinas, un país como un museo de lápidas. El célebre epitafio: aquí yace media España: murió de la otra media. La visión quevedesca le hace volver en sí: temblando aún con el horror de una pesadilla, busca refugio en su corazón, en los ideales que le han mantenido, contra pesimismo. Entonces, encuentra en su corazón la esquela más fúnebre y el letrero “Aquí yace la esperanza” le pone frente a la peor de las pesadillas, la que se vive despierto y se sabe sin salida.

El camino recorrido desde la desesperación al suicidio pasa por la conciencia de esa derrota: derrumbamiento interior, para el que ya no hay literatura que lo testimonie, sino el hecho del pistoletazo, la detonación. Si acaso, queda representado, mediante ese desenlace, un humo de dignidad propia insobornable, que le lleva al escritor a quitarse de enmedio cuando se advierte como un bulto sin alma. Cuenta la historia que lo hizo en un día de Carnaval, al volver de una de fiesta de disfraces. Aquí la leyenda, mezclada con la literatura de Larra, ensaya una mitología interpretativa; inventa donde faltan los testimonios psicológicos. Se sabe que el escritor tuvo una última cita con su amante Dolores Armijo el mismo día 13 de febrero, y que aquella le comunicó la ruptura definitiva, con objeto de rehacer su matrimonio y de marchar a Filipinas con su marido. ¿Larra volvía o iba a un carnaval? En cualquier caso,imprudentemente, al quitarse en su casa la careta, reviviría la verdad amarga de golpe: la desesperación contenida y distraída durante meses se le vino de un solo trago, y ya no pudo más. El agua vuelve siempre a lo hondo, por más que uno se esfuerce por lo contrario. Este país no tiene remedio. (Antes, Larra se habría rebelado contra los que usaban ese pretexto, esa muletilla de frase, para justificar su apatía).

Cuando el amor, el tierno monstruo rubio, volvió contra él tantas ternuras vanas, su mano abrió de un tiro, roja y vasta, la muerte. Esa muerte que llevaba dentro, contenida, como lo vió muy bien el genial Cernuda en el poema A Larra con unas violetas, que hemos destrozado en prosa.

La figura de Larra la mitologizó Francisco Umbral (Larra, anatomía de un dandy) utilizando una expresión avant la lettre. Pero Larra, por encima de querer hacer de su vida (y de su muerte) arte, fue un ilustrado, un romántico, un liberal progresista, que vivió poco más de un cuarto de siglo: nuestro particular Rimbaud.

¿Cómo habría sido su vida de darse otras circunstancias, y aun en las mismas, manejando de otro modo su melancolía y su hondo pesimismo de liberal español?

Poco después de su muerte vendría el pesimismo de Schopenhauer, una corriente filosófica europea, en que se sume cierta intelectualidad burguesa consciente de su impotencia ante un mundo de valores gruesos que impondría la burguesía industrial. La revolución económica, sin alma, amenaza los ideales románticos y, cuando se intensifica, en otra segunda ola, a mediados de siglo XIX, destierra definitivamente al limbo los modos y valores, y las ideas (que tuvieron en su día un tinte aristocrático) de la primera burguesía decimonónica. El romántico, hijo de la burguesía, no se adapta jamás. Matará al padre, si es preciso, y se irá al campo del pueblo (se hará revolucionario, en la línea de Espronceda; o jugará a serlo, como Baudelaire).

Si Larra hubiera sido un Moratín o un Jovellanos (el primero desterrado, el segundo víctima de destierro y prisión en Mallorca, ¡por introducir en España libros prohibidos, de Rousseau!), si Larra hubiera nacido en la primera generación ilustrada, no se hubiera suicidado; creemos. Habría enfrentado la represión como estímulo a su moral de lucha. La grandeza de un Moratín, o de un Jovellanos, es enorme y su figuras tan grandes como la ignorancia que tiene España de ellos. (¿No sería preciso que los jóvenes estudiaran lo poco valioso y útil que ha dado el pensamiento español, y que está en su literatura moderna, desde Feijoo a Manuel Azaña, desde Moratín a Pedro Salinas, extrayendo de los textos literarios el pensamiento sobre los temas actuales: la justicia, el amor, el progreso en las costumbres y sentimientos, etc? Se confunde la historia de la literatura con los géneros literarios y las fuentes, y se adquiere como mucho un poso de erudición que desmaya enseguida. Deben ir los jóvenes a suplir los estímulos de su formación a los sloganes y a la sopa de moda. Más pareciera que aquel bagaje no fuera el nuestro, que no lo mereciéramos como propio.)

Si Larra hubiera nacido en la última generación ilustrada, la de la segunda República, ¿hubiera sido el Manuel Azaña pesimista, derrotado internamente, de los años de la guerra; o un Antonio Machado (Si mi pluma valiera tu pistola, contento moriría) o un Miguel Hernández en la trinchera..., luchadores hasta el final? Creemos -de nuevo, creemos; ¡porque a ver si nos falta fe en el país de Don Quijote!- que Larra hubiera estado en el frente, dados su juventud e idealismo: incluso, porque dos años antes de su suicidio, él mismo dice, junto a reconocer su pesimismo, que tiene aún una esperanza de mejora.

Pero en realidad tuvo la mala suerte de vivir en una situación en que el Gobierno de España era, de boquilla, liberal (conservador), y como mucho le censuraba. La libertad de imprenta aquel Gobierno la llevó tan a mal traer, como se queja muchas veces el propio escritor, y la utilizó y manipuló a su conveniencia. Ora concendiendo, ora recortando, ora, en fin, prohibiéndola; causando así un juego ambiguo entre los propios liberales. La libertad de expresión se debe, aparentemente, echar menos en falta que el pan o la vida; claro, si uno no es escritor, como es el caso de Larra. Era, pues, un gobierno hipócrita, además de inválido, conservador hasta las cachas, pero con fachada liberal, con una componenda de mal menor frente al diluvio que representaban los nostálgicos del absolutismo, los reaccionarios, y la nueva planta de los facciosos: los carlistas, levantados en armas contra el régimen liberal y la monarquía de Isabel II. Esos mismos facciosos (hoy, diríamos fascistas, cavernícolas, obispados y listos siempre a defender sus prebendas bajo las más diversas banderas), que, tras una primera tregua, con el Pacto de Vergara (hecho que no llegó a ver Larra) volverían a la carga en la década de los 6O, y a los que vió Unamuno en su infancia durante el sitio de Bilbao. Esos mismos que, bajo otras banderas inmovilistas y reaccionarias, otra vez volverían, como las golondrinas, como una sombra negra, cada vez que España se disponga a dar un paso adelante. Cien años después de aquella desesperación de día de difuntos de Larra, en 1936, media España se levantó contra la otra media, alentados por aquella maldición feudal y frailuna, que casi como un destino trágico pesa sobre España.

¿Larra murió de esa pena negra, víctima de su convicción última de lo que es o fue la historia de España? Creemos que hay otra razón posterior.

Dice Saramago que un pesimista aún puede esperar algo, en cambio un optimista piensa que todo está bien y no hay nada que deba cambiar. En el pesimista hay, paradójicamente, una razón, por mínima que sea, de esperanza.

El pesimismo de un liberal español siempre fue de ese tipo; depositario de un rayo de esperanza, pesimismo del clavo ardiendo. Más, si cabe, el pesimismo de un liberal progresista, como nuestro Larra.

Para concluir, y aportando una síntesis a las causas estudiadas: Larra se suicidió porque, tras haber probado la hez del pesimismo, se negó a pasarse a las filas del optimismo. Es su acto suicida un raro especimen de dignidad. Entre susto o muerte, eligió muerte y su ideal de una España serena y clara, de progreso.

Poscritum: El autor de este artículo confía en que alguna vez la palabra liberal deje de asociarse con cursi y conservador, y que aflore su sentido de progresista que nos han hurtado a nuestra generación y a las actuales más jóvenes.



Fulgencio Martínez

lunes 6 de julio de 2009

Si existiera...

Si existiera
un sólo grito
uno solo
desnudo
que pudiera confundirse
con el olor de tu tierra
aprendería
a colocar mis pasos
en los tuyos
intentaría beber
el agua de la fuente
y ahí
bajo los olivos
Cabeça de I Gréja
una piedra será mi tumba.



Josyane De Jesus-Bergey
Aproximación de Ángela Serna.

viernes 3 de julio de 2009

El mirlo...

El mirlo
prendió las alas del ángel
- su pico naranja.
Después, la humedad
-árboles al caer la noche,
el pelo de algunos animales
hizo crecer sus pechos;
partes más oscuras
por dónde corre la sangre;
los dedos del hombre.
La humedad
arrancando trozos de mica
- sus huesos, lo que queda
tras la muerte:
piel ceniza
-plumas apagadas
de una mujer
.


Raúl Morales

jueves 2 de julio de 2009

Teseo

Un hilo en una mano y en la otra una espada,
el corazón un nudo, los pasos sigilosos,
Teseo va adentrándose entre muros de piedra
en busca de la fiera, su gloria o su final.
El miedo hecho coraje porque el amor de Ariadna
-hilo de voz, de sed y de saliva-
le evita el extravío, le promete el regreso
cuando acabe su hazaña, cuando ya sea el héroe
de Atenas. Va despacio, asustado y felix
como el que ha decidido afrontar su destino.

Pero en el laberinto sólo suena el silencio.
No hay mugidos, ni voces, ni pasos que no sean
los suyos, ni más viento que su respiración.
Empieza a sospechar que tal vez no haya nadie
y que el temido monstruo
sea sólo una invención del miedo de los hombres.

Cuando llega a la cámara central ve en ella un pozo.
Como un ombligo- piensa mientras se asoma a él.
Sobre el agua parada Teseo se refleja,
reflexiona, comprende
que el minotauro es él, o mejor dicho: está dentro de él,
que la lucha entre ellos ya ha empezad
y que durará tanto cuanto dure su vida.


Juan Vicente Piqueras

miércoles 1 de julio de 2009

Conversaciones con... José María Merino


Una entrevista de María Ángeles Moranes Chazarra

José María Merino es un incondicional defensor de la literatura de calidad, avezado lector e infatigable escritor de novelas y cuentos, ¿has encontrado en estas fórmulas narrativas la expresión de tu mundo?
Bueno, yo pienso que la literatura se encuentra en muchas formas, lo que ocurre es que el cuento fue el primer género, antes de que existieran la palabra y la escritura el cuento ya estaba ahí y para mí sigue siendo el vehículo perfecto para formar el gusto literario.

Siempre prosa, ¿y la poesía? ¿Estás enfadado con ella?
No, la poesía se enfadó conmigo y me abandonó, pero antes me permitió algo que valoro mucho, aquilatar las palabras. Es un claro taller de precisión, concisión, de elegir la palabra justa, la imagen adecuada, y este sentido le estoy agradecido a la poesía.

Siempre se ha dicho que la literatura tiene algo de terapéutica, ¿en qué te ayuda a ti la literatura?
A entender mucha cosas, como lector y como escritor. Como lector he aprendido a conocer tanto el aparente desorden de lo que nos rodea como a mí mismo, y como escritor forma parte de la técnica de desentrañar aquello que no entiendo, lo confuso.

Para los lectores y mirando desde el punto de vista de un escritor veterano como tú, ¿qué es lo que debe procurar un autor para captar lectores?
Hay muchas clases de lectores. Hay unos que prefieren solo el puro argumento. Yo soy un lector que agradece mucho el lenguaje y la composición de un libro, también valoro la trama, personajes y que el libro me dé una representación de la realidad ayudándome a entenderla.

Has conseguido varios premios, el de la Crítica con el título Cuentos del reino secreto, el Miguel Delibes con Las visiones de Lucrecia, el Nacional de literatura juvenil con Los trenes del verano, y algunos más, ¿en qué han condicionado tu escritura posterior estos premios?
En nada, salvo dos premios a los que me he presentado con la primera y la última novela porque tenía el nombre de Gonzalo Torrente Ballester y me apetecía, los demás me los han dado, han sido un regalo. Son estimulantes los premios, te hacen pensar que tu obra es reconocida pero nunca me han hecho cambiar mis proyectos. Yo escribo un libro aunque crea que no va a tener difusión.

¿Has usado alguna vez algún seudónimo?
No, nunca, porque siempre me pareció que mi nombre literario era mi nombre natural.

¿Y cuándo te has presentado a algún premio?
En esos casos, bajo plica, sí. Pero he puesto un seudónimo muy neutro, algo así como cinco de marzo. En cambio, he trabajado en colaboración con otros dos escritores, Luis Mateo Díez y Juan Pedro Aparicio para descubrir un personaje llamado Sabino Ordaz que ha escrito un libro titulado Las cenizas del fénix, una colección de artículos. En este caso sí hemos creado un seudónimo.

Es difícil potenciar la lectura entre las nuevas generaciones, ¿qué hacer en colegios e instituos de secundaria? No me digas que el profesorado debe leer en clase como fomento de la lectura porque es un argumento que no tiene respuesta por parte de esos supuestos lectores.
Quien tiene que tomar conciencia de esto son los políticos porque la sociedad no puede descansar todos sus problemas en el sistema educativo, este no tiene por qué enseñar valores- educación vial, antitabaquismo, etc,- es la sociedad, a través de la familia, la responsable de estas instrucciones y también de la lectura.
La escuela tiene que tener un papel formativo en la cultura. Y lo peor de todo es que hay familias con buen nivel económico que piensan que la obligación de dar cultura estética y literaria a los chicos es de la escuela y los institutos, pero la misión de estos es completarla. Hay una responsabilidad política y pública que no tiene por qué transferirse a la escuela, que ésta resuelva lo que no resuelva la sociedad.

¿Y el futuro literario más próximo pasa por...?
La publicación de La sima, una novela que se sale de mis novelas tradicionales. Trata de esa cultura de confrontaciones, de propensión a lo violento que tenemos los españoles. Posee un fondo ambiental de la guerra carlista sobre la que el personajes es incapaz de redactar su tesis doctoral y se dedica a escribir otros hechos.