miércoles 11 de noviembre de 2009

Educación e Intelectualidad

La historia de la humanidad es la historia de las migraciones, migrar forma parte del comportamiento de las sociedades humanas.

El Parlamento Europeo aprobó declarar 2008 como "Año europeo del Diálogo Intercultural". Entre sus objetivos nos encontramos los siguientes:

Diálogo intercultural como proceso de mejora de la aptitud de los ciudadanos para convivir en este entorno europeo cada vez más abierto.

Diálogo intercultural como medio de sensibilización hacia una sociedad europea activa, dinámica y respetuosa con la diversidad y basada en los valores comunes de la Unión Europea, destacando la contribución de las diferentes culturas al legado y a los modos de vida de los pueblos europeos.

(Decisión nº 1983/2006 de 18 de diciembre)

La diversidad cultural, regenera a las sociedades y las colorea de mil y un matices, sin embargo ha sido en demasiadas ocasiones excusa para justificar la exclusión social de las minorías. Delimitada por los prejuicios, donde el desconocimiento mutuo, la ignorancia, el egoísmo y la falsa caridad entre otros, se convierte en sólidos pilares donde apoyar el discurso de la diferencia segregadora.

Tenemos un prejuicio "cuando estamos absolutamente seguros de algo que no sabemos" (Allport). Lo peligroso de estos es que el componente emocional de los mismos se aprende en la infancia, mientras que la creencia que lo justifica es muy posterior (Pettigrew).

Si queremos abandonarlos, resulta más fácil variar esa creencia que transformar el sentimiento. La no superación de esta incoherencia nos hace desembocar en el dogmatismo, introduciendo la creencia previa, anclada emocionalmente en nuestro desarrollo vital.

El aumento de la población inmigrante en la educación pública de cualquier país va ligado a críticas relativas al descenso en las exigencias académicas, disminución del rendimiento, problemas de convivencia, etc. Esta visión intuitiva, reducida a la realidad, es el resultado de los prejuicios y/o de los mitos. De estos últimos, ya nos hablaba Freire al describir la máxima de los órdenes opresores "todos los hombres son libres de trabajar donde quieran: el hecho diferencial para progresar socialmente reside en su voluntad y no en su origen".

Ante este falso discurso no podemos caer en la tentación de eliminar del sistema a los alumnos "heterogéneos" y convertir de esta forma la escuela en un hospital que cura a los sanos y rechaza a los enfermos.

Durkheim conceptualiza la educación como la socialización de las generaciones jóvenes por las adultas, siendo para Enguita sus principales funciones el formar a jóvenes para su incorporación al mundo laboral y ciudadanos que se integren de manera eficaz en las dinámicas sociales.

Se hace por lo tanto indispensable la superación de la concepción bancaria (Freire) de la misma, donde los educandos reciben depósitos, los archivan y los guardan para en un futuro volver a sacarlos y utilizarlos en un contexto académico desvinculado de su experiencia.

Aun pareciendo que caemos en una contradicción, la educación es el instrumento fundamental para desaprender lo aprendido. Para enseñar a conocer (cambio intelectual) y modificando el ser individual (cambio emocional).

Se hace imprescindible el paso de la Multiculturalidad a la Interculturalidad. Esta añade a la primera la interdependencia entre las culturas y la necesidad de comunicación e intercambio, entre individuos y grupos con referentes culturales diversos. No podemos compartir tan solo el espacio físico y los intereses sociolaborales, fuente de conflictos. Debemos impulsar actitudes superadoras de prejuicios, basadas en el conocimiento y el respeto mutuo, como elementos generadores del cambio en los individuos y en los colectivos.

Si creemos en el dialogo entre culturas, lo primero es asumir las múltiples dificultades con las que nos vamos a encontrar: profesores producto de educación monocultural, mínima presencia en su formación inicial folclorización de las culturas foráneas, y tendencia hacia los procesos de aculturación, deculturación o etnocentrismo.

La metodología intercultural no puede reducirse a un conjunto de actividades añadidas y desconectadas del currículo ordinario, pensadas exclusivamente para el colectivo inmigrante, reducida su acción a determinadas áreas curriculares, y su acción a centros con población extranjera relevante (Navarro).

En definitiva y siguiendo a Besalú la Educación Intercultural, exige una reconstrucción crítica, por parte del educador, de su bagaje cultural, que favorezca el desarrollo de un currículo más universal, representativo y funcional que partiendo de las necesidades, experiencias, conocimientos e intereses de todo el alumnado, adquiridos y configurados en su mayor parte fuera del recinto escolar, trabaje sobre todo en competencias básicas.

Impulsar la creación de un marco sólido de convivencia, donde las expectativas positivas hacia capacidades y posibilidades individuales, favorezcan la implementación de manera duradera y real de actitudes relacionadas con la gestión pacifica y democrática de conflictos.

Por último, esta debe ser requisito imprescindible para la mejora del autoconcepto personal, social, cultural y académico del alumno, que potencie la igualdad de oportunidades de todos y luche contra todo dipo de discriminación de una forma activa y comprometida.


Manuel Cutillas